Por su destacada labor misional en toda la extensión de la diócesis, el presbítero italiano Andrés Buttu fue distinguido por el Concejo Deliberante de Orán. Un sentido y merecido homenaje en vida se le realizó en la última sesión del Concejo a Buttu, en el marco de sus bodas de plata sacerdotales. El homenaje fue organizado por iniciativa del concejal Eduardo Giménez.
Giménez, Rulber Carabajal y Víctor Petrello hicieron uso de la palabra para agradecer al padre su extensa labor misional y para resaltar la propia experiencia al haber compartido tiempo al lado del sacerdote.
Luego Buttu hizo uso de la palabra, agradeciendo el homenaje y efectuando un racconto de su trabajo pastoral en la diócesis de Orán.
Emocionado con el reconocimiento, contó anécdotas de su vida pastoral y recordó que lleva 26 años en la Argentina. "Más que todos los que viví en Italia como ungido", dijo.
Se confiesa un amante de esta tierra norteña y dice: "La siento como el padre Diego. Aquí me quedaré porque la diócesis necesita curas. Seguiré sirviendo en esta diócesis mientras Dios lo disponga".
El gran constructor
El padre Andrés fue ordenado el 3 de julio de 1966 con solo 25 años de edad, siendo oriundo de Gavoi, provincia de Nuoro, Italia.
En 1988 vino por primera vez a Orán a visitar a su coterráneo, el padre Diego Calvisi, con un grupo de misioneros.
Y entonces le sorprendió sobre todo la pobreza, no solo estructural, de la ciudad, sino también la poca cantidad de sacerdotes destinados para una diócesis tan grande.
"En aquel momento solo había cuatro parroquias en Orán. Por eso me propuse volver, para ayudar a mi querido amigo, el padre Diego. Así fue que después de dos años se instaló en el valle del Zenta para ya no volver a Italia", contó.
El padre Andrés inició su labor sacerdotal con una entrega total al servicio del Evangelio en todos los lugares a los que fue enviado, preocupándose por la formación de los laicos.
Pero además se lo reconoce como el cura que se ocupó de la construcción de aulas para catequesis, centros de salud, salones, iglesias y porque allí donde fue dejó su huella.
Fundó la parroquia San Ramón, en Tartagal, y trabajó en distintas parroquias de la diócesis. En la actualidad se desempeña como administrador parroquial de iglesia Del Valle y San Camilo. A pesar de su frágil figura se puede sentir su fuerza espiritual, que se traduce en ánimo, dinamismo, creatividad, organización, alegría, amistad y solidaridad, que lo hacen un discípulo fiel a Jesús.

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