Si la reunificación del peronismo aparece complicada, la de la Confederación General del Trabajo (CGT) también muestra cimbronazos a pesar de la necesidad de unidad para hacer frente a un gobierno que surgió en el seno del justicialismo.
Hugo Moyano estaría dispuesto a dar un paso al costado, luego de tender buenos puentes de comunicación con el PRO e incluso con el propio presidente Mauricio Macri, con quien tuvo una reunión cordial la semana pasada.
Sabe Moyano que, por ejemplo, una de las ramas más numerosas del gremio, la de la recolección de basura, no tendrá demasiados inconvenientes con los gobierno nacional y bonaerense, por más que Macri desoyó sus pedidos para los puestos relevantes en el ministerio de Transporte, la rama vertebral de los camioneros.
Antonio Caló tiene todavía un año más de mandato en la hasta ahora denominada CGT oficialista (que a partir de ahora será opositora) y quiere seguridad de que la reunificación no sea un "mamarracho más" para dejar su puesto al frente de esa central obrera.
Quienes acompañan a Caló no quieren que los hombres de Moyano tengan puestos relevantes en la conducción de una eventual única CGT: el acto por el Día de la Militancia en el que los moyanistas hicieron un guiño electoral a Macri generó mucho ruido en el movimiento obrero.
Si dentro de la reorganización del Partido Justicialista, José Manuel de la Sota y Sergio Massa son sindicados como parte responsable de la división y derrota electoral, después de ese acto Moyano se sumó a esa categoría junto a Luis Barrinonuevo, titular de la minoritaria CGT Azul y Blanca.
En medio de estas disidencias, José Luis Lingeri (Obras Sanitarias), Andrés Rodríguez (UPCN) y Gerardo Martínez (Uocra) están en la búsqueda de la conformación de una unidad estratégica, que defina líneas políticas de largo plazo y no un rejunte coyuntural.
Tienen el acuerdo del sector de los gordos (Armando Cavalieri y Carlos West Ocampo), que buscan la unidad como lo dicta la vieja escuela sindical para que el movimiento obrero unificado tenga peso en la próxima reestructuración del Partido Justicialista.
El proceso de unidad sería avalado también por los gremios que integran la poderosa confederación de gremios del Transporte, liderada por Juan Carlos Smith (Dragado y Balizamiento) pero pelean por un espacio de poder importante en la reunificación para apoyar el proceso.
Los primeros lineamientos fueron ya acordados: tener una nueva CGT unificada en el primer trimestre del año próximo, y prepararse para dar batalla en la reunificación del Partido Justicialista, aunque creen que esta llegará recién a fines del año próximo o a comienzos del 2017, según las urgencias políticas que se generen ante la nueva administración macrista. El próximo desafío sindical será el plenario de secretario generales unificado previsto para el 17 de diciembre; las tres centrales obreras peronistas concurrirán para fijar una posición ante el Gobierno.

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