Frávega, Garbarino, iPlan, las cooperativas y pymes de telecomunicaciones y otras empresas comerciales podrían empezar a dar servicios de telefonía celular en el país, incluso llegar algunos jugadores internacionales como Virgin Mobile. Esa situación está hoy más cerca de volverse realidad luego de que el Ministerio de Comunicaciones publicara en el Boletín Oficial la resolución 38 que establece el Reglamento de Operadores Móviles Virtuales (OMV). Esta normativa permite a las empresas que reúnan determinados requisitos dar conectividad móvil sobre las redes de terceros, es decir las de Movistar, Personal y Claro.
La tardía regulación de los OMV es una prueba más del atraso que la Argentina tiene en telecomunicaciones: la figura estaba prevista en el decreto 764 de apertura de la competencia impulsado en 2000 por el entonces secretario de Comunicaciones y actual vicepresidente de Arsat, Henoch Aguiar. Poco antes de la sanción en 2014 de la ley denominada Argentina Digital, la Secretaría de Comunicaciones -que sería luego reemplazada por la Autoridad Federal de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (Aftic)- dictó un reglamento farragoso y complejo que es derogado por el que empieza a regir hoy.
Actualmente, en la Argentina existe sólo un OMV, Nuestro, un proyecto de la Federación de Cooperativas del Servicio Telefónico de la Zona Sur Limitada (Fecosur) que opera en la red de Personal mediante un acuerdo con Telecom Argentina. Nuestro fue lanzado en 2010 y relanzado el año pasado cuando sumó un acuerdo con el grupo Datco, que opera una importante red mayorista de conectividad.
Ahora, con la publicación del reglamento -que estaba previsto para esta semana-, los operadores de red existentes tendrán 120 días corridos para presentar "la oferta de referencia", que fijará las áreas de explotación donde tengan asignadas bandas de frecuencias para servicios móviles y estén disponibles para los interesados en actuar como OMV. El reglamento exige que esa oferta de referencia no debe constituir "barreras de entrada y permanencia en el mercado" de ningún tipo y que establece que los precios y demás condiciones económicas y técnicas se pactarán entre las partes libremente y sin discriminaciones. El reglamento establece que los operadores de red no deberán "condicionar la contratación de una facilidad o servicio a la contratación de otro u otros".
Aunque no se opusieron, las empresas que tienen redes propias -que en Argentina tienen problemas de saturación, en parte debido a la falta de disponibilidad de espectro radioeléctrico- no estaban muy entusiasmadas con el impulso que el actual gobierno quiere darle a los OMV (según pudo saber La Nación ya hay no menos de cien interesados en dar servicio virtual).
Tal vez para calmar aquellas ansiedades, el artículo 3 de la resolución, faculta al Enacom para que "con carácter excepcional y durante el primer año de vigencia del reglamento" pueda limitar "la capacidad para el conjunto de los OMV sobre la base de los análisis y proyecciones de tráfico y estado de despliegue de las redes de sevicios de comunicaciones móviles". Pero aclara, "el ejercicio de esta facultad en ningún modo podrá demorar el ingreso de OMV al mercado". Además, los operadores de red (Movistar, Personal y Claro) deberán asegurar a los usuarios de OMV la misma calidad de servicio que dan a sus propios clientes.
En los considerandos de la resolución se lee: "Que la presencia de los OMV debe ser vista como una ampliación de oportunidades que no amenaza a los operadores móviles de red, dado que es previsible que ocupen nichos de mercado no identificados hasta el momento o que no son de interés para la política empresarial de los actuales prestadores de servicios de comunicaciones móviles, con lo cual se da lugar a una optimización del uso de la red de éstos y se contribuye a consolidar nuevos canales de distribución".
Algunas empresas y cooperativas con redes propias de alcance local prevén mejorar la calidad del servicio en los sitios donde puedan hacer offload -derivación del tráfico de datos- mediante wifi. Esa modalidad, que para los clientes sería transparente -los dispositivos harían el cambio de red automáticamente- es la que prevén encarar las asociadas a la Cámara Argentina de Cooperativas de Telecomunicaciones (Catel), que agrupa a algunas de las entidades cooperativas más modernas del país como Telviso (Pilar), Telpin (Pinamar) y TelVGG (Villa Gobernador Gálvez, Santa Fe), entre otras.
Al no tener redes propias, los OMV (también conocidos por su sigla en inglés MVNO, Mobile Virtual Network Operator) concentran su actividad en la comercialización y la atención al cliente, por eso suele ser un servicio prestado por empresas que tienen amplias redes comerciales. De hecho, uno de los ejemplos que suelen ponerse como caso de éxito en la región es el de Falabella en Chile. Más conocido es el caso de Walmart Family Mobile, de la cadena de supermercados en Estados Unidos. Según algunas fuentes, los OMV podrían concentrar entre el 5 y el 15% del mercado de usuarios de servicios móviles.
Para las empresas de telecomunicaciones (sean telcos, cables, pymes o cooperativas) que no tienen redes propias, ser un OMV permite completar la oferta de telefonía fija, banda ancha y TV paga, algo conocido como cuádruple play. Aunque no tendrán redes móviles 3G y 4G propias, para ser OMV las empresas interesadas deberán invertir en la plataforma tecnológica para dar servicio, equipos de datos y conmutación que permitan cursar las llamadas.
Fuente: La Nación

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