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En Anta, el cuatrerismo desalienta a los productores
Un productor de la zona de Las Lajitas denunció públicamente el sistemático accionar de bandas de cuatreros en la zona, delincuentes que utilizan motocicletas todoterreno y vehículos de mediano porte para alzarse con ejemplares de bovinos, los que -a veces- derriban a balazos.
"Esta vez fueron demasiado lejos", aseguró el productor, quien mostró no solo denuncias policiales realizadas en diversas dependencias del departamento Anta y en Las Lajitas, particularmente, sino imágenes de los daños que provocan estas personas a diversos establecimientos agropecuarios incipientes o de reciente formación, con el objeto de desalentar su arraigo en esas soledades.
"Nuestro establecimiento se halla sobre la ruta 52, es un emprendimiento relativamente nuevo, que comenzó con la siembra de soja y posteriormente iniciamos la cría de ganado. Es decir que estamos hace poco tiempo en la zona produciendo, y para ello trajimos varios ejemplares de calidad para mejorar el rodeo", remarcó.
Lamentablemente, dijo el productor, cuya filiación se mantiene en reserva por razones de seguridad, desde un tiempo a la fecha comenzaron "a ser víctimas de diversos robos de animales vacunos, siempre de calidad y sobre todo ejemplares jóvenes".
"Pero días atrás descubrimos que no solo nos matan los animales para llevarse su carne sino que nos están derribando los alambrados y, de a poco, matando a los mejores ejemplares a balazos", aseguró.
Según lo que pudieron ver al recorrer la finca, los dejan tirados sobre el rastrojo.
Para los denunciantes hay una suerte de folclore en el robo de ganado. "Siempre encontramos la misma respuesta cuando denunciamos. O sea, nada. Nadie está preso y ninguno robo nada", aseguran.
Esta actividad, que en el pueblo es atribuida a una conocida banda y, según otros comentarios afines, muestran que, en realidad, quieren desalentar el arraigo de explotaciones en esas soledades.
"Los fines no puedo precisarlos, pero seguramente lo único que hacen es favorecer a los aviones que surcan esos cielos con variada frecuencia, y eso no es nuevo. O sea, quiero decir, que si desalientan el arraigo de personas trabajando en la zona este vacío beneficia a los narcos únicamente", aseveró el productor.
Más relajado, el denunciante dijo que las pérdidas son realmente grandes, al tratarse de reproductores, pero la inseguridad allí es mayor.
Un caso
El criador relató que el último episodio fue realmente alarmante. En su denuncia graficó que un vecino suyo, también productor, se hallaba en uno de los tantos caminos internos de su propiedad cuando escuchó el estampido de varias armas de fuego.
Llevó su camioneta hacia el lugar de donde provenían los disparos y vio a un grupo de personas que ya habían derribado el alambrado para que ingresara un vehículo para sacar a los animales del campo y llevarlos hasta un cargadero.
"Al ver que la camioneta de mi vecino se acercaba, el grupo abandonó el lugar montados en motos todoterreno, dejando en el campo varios animales muertos a tiros", relató.
"Antes de esto, trabajadores de nuestra explotación habían hallado varios animales ya faenados y esta pérdida la estuvimos sosteniendo durante meses. Así es imposible trabajar y dar mano de obra a varias personas que realmente necesitan del trabajo en esa zona", se quejó amargamente.
Luego dijo que el comentario general es que hay gente empecinada en despoblar la geografía del departamento Anta. "Y los intereses de estas personas parecen estar a contramano con la producción y el trabajo, de otra manera no se explica", dijo el hacendado.
Lejos ya de la indignación que le produce el robo sistemático, los destrozos en los alambrados y la inseguridad de vivir entre bandas de ladrones, aseguró: "Igualmente vamos a insistir con la producción agropecuaria a gran escala y vamos a sumar la cría de ovejas de calidad, aunque haya gente que no esté de acuerdo con el trabajo".

Una historia recurrente
Muchos productores, grandes y pequeños, en ese extenso departamento del sur de Salta se quejaron tanto de las bandas de cuatreros como de la inseguridad de los desolados parajes productivos.
Pero también son recurrentes las denuncias sobre bandas de narcotraficantes que utilizan esos caminos y vuelos de pequeños aviones que siembran desde el aire toneladas de droga. Al parecer, la relación entre los ataques a los productores y los vuelos clandestinos ya no es tan descabellada, como se pensaba hace algún tiempo.

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