"Quiero arreglar la vereda de mi casa y no puedo", "Hace un año que no puedo guardar el auto en mi garaje y lo tengo que dejar en la vereda del vecino", "Cuando llueve la calle se inunda y el agua no corre, así se quejan del dengue", son algunas de las expresiones de los vecinos de Caseros al 2100, donde hace un año la empresa encargada de suministrar el servicio de agua potable a la ciudad de Salta cavó un pozo de dos metros de profundidad y nunca volvió a taparlo.
Hace más de un año la empresa de suministro de agua de la ciudad se acercó a los vecinos de Caseros y Talcahuano para asegurarles que las roturas en sus veredas eran para cambiar viejas cañerías y mejorar así la presión del agua. "Después de romper las veredas de la cuadra resolvieron romper la esquina para colocar un caño de mayor diámetro que permita tener más agua", contó Juan, dueño de un comercio de la zona.
El tiempo pasó y una vez que colocaron el nuevo caño no volvieron ni siquiera para retirar las montañas de tierra y escombros que dejaron sobre las veredas y las calles del vecindario. "Pero lo peor es que hace un mes y medio, no conformes con este desastre, vinieron y cavaron por debajo del asfalto que quedaba, lo tiraron abajo y colocaron dos chapas y nos dejaron con esto. Parece que están esperando que algún auto o una moto se caiga y ocurra una desgracia", le contó este vecino cargado de furia a El Tribuno.
"Se fueron todos, no volvieron a trabajar y esto es un peligro. En la unión de las dos chapas sueltas entra la rueda de una moto y parece que esperan que tengamos un muerto para volver", comentó Nora de Canteros.
Ayer las predicciones de Nora casi se concretan. Un ciclista cayó ante la separación de las chapas que colocaron para el cruce. El accidente obligó a los encargados de la obra a presentarse en el lugar para cerrar las chapas.
Con la llegada de las lluvias todo empeoró. El pozo se llenó de agua y la calle se convirtió en una gran laguna. Los trabajadores de la obra nunca levantaron los restos de escombros, por lo que el agua se junta y no tiene por dónde escurrir. Caños, tapas de concreto, bolsas de cemento y restos de ripiosa se volvieron parte del paisaje diario de la Caseros al 2100.
"No puedo guardar el auto en mi propio garaje. La semana pasada vinieron. Les preguntamos si venían a seguir dejando mugre, y nos contestaron que no, que iban a venir a trabajar de noche. ­Mentira!", dijo indignado don Pedro, dueño de una despensa.
Los vecinos ya fueron a la empresa distribuidora de agua potable, a la tercerizada encargada de las excavaciones y a la Municipalidad. En ninguna de estas dependencias encontraron a alguien que se haga cargo de la situación. En resumen, parece que los empleados que destruyeron el paso, además de las veredas de los vecinos, son contratados por una empresa fantasma.
"­Quiero arreglar mi casa!", resumió Nora describiendo el paisaje que tiene que ver todos los días desde hace un año.

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Sección Editorial

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Re KennethU
Re KennethU · Hace 11 meses

Aguas del Norte funcionaba bastante bien en las reparaciones hasta hace cosa de un año, ahora parece que se comportan como perros, hacen pozos y se olvidan de ellos.


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