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"En el arte contemporáneo muchas obras son planas, chatas y lights"
Mariano Cornejo y Gabriela Aberastury se conocieron hace 26 años. Son artistas y son amigos. Y hace 26 años que se admiran mutuamente. La vida los ha hecho coincidir en diferentes contextos asociados al arte, pero hoy tienen el gusto -y se les nota- de presentar una muestra conjunta, a dúo, poniendo a dialogar sus paisajes, certezas e intuiciones.
El lugar elegido para esta exposición ha sido el Museo de Arte Contemporáneo de Salta (Zuviría 90). Desde hoy y hasta fin de mes, ambos presentarán "Diálogos", un conjunto de obras (Acrílicos, óleos, monocopias, esculturas) donde la penetración intelectual y la capacidad creativa laten a la par de esa misteriosa pulsión que los artistas llaman el "paisaje interior".
Cornejo y Aberastury se consideran paisajistas ("aunque suene raro"). Él, salteño de nacimiento, sigue pintando los cerros y arroyos de los Valles Calchaquíes; ella, nacida en Buenos Aires, criada hasta los 11 años en Nueva York, pinta y encierra en cajitas la luminosa -o sombría- geometría de la gran ciudad.
¿Qué puntos de conexión encontraron a la hora de preparar esta muestra?
Aberastury: Creo que hay muchos. Primero, somos multifacéticos. Trabajamos acrílico, óleo, con papel, con materia... Somos exuberantes al tratar el color -aunque yo no siempre- y la oscuridad y el color. En la obra de Mariano hay núcleos energéticos. Aunque parezca raro, los dos somos paisajistas. Si uno mira las obras en general hay una marcada línea de horizonte. Hay un parentesco en la manera de trabajar con la horizontal y la diagonal, es decir, en el orden compositivo. Y también hay cierta obsesividad.
Cornejo: ¿Cierta? (risas). Yo encuentro que los dos somos unos enamorados del paisaje y de la naturaleza en sí misma. Pero, ¿dónde empieza el paisaje? ¿En la cosa territorial o geográfica? ¿O estamos inmersos en el paisaje? Hay una parte de todo paisaje, incluso el de los impresionistas, que es altamente mental, espiritual u onírica. A veces pinto el paisaje in situ, como ejercicio, pero en general todos mis paisajes son vivencias o recuerdos transmutados en el taller. Creo que Aberastury hace lo mismo.

Aunque vivás en Buenos Aires vos seguís pintando a Salta, y el paisaje de Gabriela remite a lo urbano, a lo industrial...
Cornejo: Así es. En Aberastury hay una lírica de la cosa urbana.
Aberastury: Sé que manejo el caos de una manera particular en mi obra: lo organizo. Es urbana, pero está el paisaje exterior e interior. Con Mariano tenemos pensamientos muy parecidos acerca de la existencia de ciertos misterios.

Esa obsesión de la que hablaban, ¿creen que es un rasgo de su generación?
Cornejo: Yo no creo que haya un buen artista plástico que no transforme la materia, aún cuando la materia sea totalmente lavada y plana. No es un problema de volumen de la materia, sino de transmutación y de alquimia de la sustancia pictórica que es la materia. Cada arte tiene una materialidad: la luz en la fotografía, la palabra en la poesía, el sonido en la música... Yo estoy convencido que en estos "cuadritos" importa el "cómo": la transformación de la materia pictórica de una cosa a otra. Aberastury es una de las poquísimas artistas que conozco en este país que logra esa alquimia.

¿A esa transmutación la percibe el espectador común sin necesidad de ninguna guía?
Cornejo: Sí, pero no se da cuenta. El espectador común siente algo frente a la obra en vivo, puesta en primer plano. Hay una emanación o irradiación en la obra que procede de la alquimia de la materia. Eso es algo que se ha sacrificado muchísimo en el arte contemporáneo: muchas obras son planas, son chatas, son light.
Aberastury: Con respecto a la percepción de la persona común, creo que la educación es maravillosa pero a veces puede ser una interferencia. Hay personas que, frente a una obra, no se hacen preguntas sobre su significado pero se les pone la piel de gallina.

La crítica mexicana Avelina Lésper dice que el arte contemporáneo es un fraude. Y argumenta por qué lo dice: "Carece de valor estético y pretende, a través de la palabra, cambiar la realidad de un objeto otorgándole valores que no son comprobables"... ¿Creen que es así? ¿En qué momento de la historia del arte se produjo el quiebre?
Cornejo: Es así. Fue en 1913, con Duchamp. En ese momento fue necesario darle un cachetazo al arte burgués. La gran macana del arte es que hace un siglo se sigue repitiendo el efecto Duchamp. Al descontextualizar un migitorio, exponerlo y llamarle "La fuente" abrió las fronteras hacia manifestaciones que asimiló el arte contemporáneo. Algunas resultaron muy válidas, pero la mayoría no. Hablemos en serio: ya es hora de acabar con eso. Creo que los artistas ya hemos metido el perro demasiado en ese punto.
Aberastury: El arte se vuelve manierista. La idea de lo que se debe hacer prevalece sobre la obra.

La muestra de Cornejo y Aberastury abre la puerta a un proyecto institucional del MAC que llevará el mismo nombre, "Diálogos", y que apuntará a reunir en las salas del museo duplas artísticas para dejarlas interactuar.
En el diálogo entre Cornejo y Aberastury surgen varias coincidencias. La principal, quizás: su trabajo no ambiciona ser una innovación, más bien pretende suministrar una opción coherente con la naturaleza humana, favoreciendo el recuerdo de "lo esencial".

Esta revalorización que hacen de la capacidad del arte de atravesar el espíritu del ser humano, ¿es una mirada cargada de cierto romanticismo?
Cornejo: En ese sentido, somos totalmente románticos. Creo que tu pregunta engloba otra: si creemos en la belleza del arte y en su capacidad transformadora. La respuesta es: absolutamente.
Aberastury: No hay que olvidar el espíritu y las preguntas del ser humano, que siguen siendo siempre las mismas.
Cornejo: Una de las ventajas de la contemporaneidad es la simultaneidad. Lo de "siglo XX cambalache" es tal cual. El tema es que dentro de esa simultaneidad se hacen muchas taradeces. A mí no me importa ser figurativo, abstracto o lo que sea. El presente es un caldo donde está todo hirviendo al mismo tiempo.

¿Consideran que el arte contemporáneo dejó de interpelar la esencia del ser humano?
Cornejo: Fundamentalmente se volvió comercial. Hubo una época en la que las vanguardias fueron absolutamente necesarias porque el mundo estaba cambiando. Pero hoy se sigue insistiendo, ya como un tip, en ver qué es lo último, lo nuevo... Los artistas últimamente estamos de cachetada en cachetada. Por ejemplo, volviendo al paisaje y a la naturaleza: a mí nunca se me ocurriría cruzar mi obra con el tema de la ecología. Siendo absolutamente ecológico y estando convencido de que el planeta se está yendo al diablo, me parecería una banalidad conectar mi arte con el discurso ecológico. Quien quiera ver el amor que yo le tengo a la naturaleza, que lo entienda en mi obra. Lo último que haría sería engancharme en un pensamiento políticamente correcto. La mayoría del arte que veo hoy -incluso estando bien hecho- me parece panfletario.
Aberastury: Cuando bombardearon Italia, Giorgio Morandi siguió pintando sus botellitas y todos lo criticaron por su falta de compromiso político. Tiempo después, un cineasta francés hizo un documental donde rescató la postura política de Morandi, que fue precisamente no haber dejado nunca de ser él. Ese era su mensaje.

"Diálogos" se inaugurará hoy, a las 20, en la planta alta de Zuviría 90. La propuesta de marzo del MAC se completará con la muestra "Basalis Topographiae", de Verónica García, y la intervención "Una mirada de mujer sobre la mujer, Salta" de 31 artistas visuales locales.

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