Con temperaturas que superan los 42 grados, más de 3.000 personas no tienen ni una gota de agua en el sector II del barrio Ferroviario, en Salvador Mazza.
El gravísimo problema comenzó hace tres meses, con cortes muy prolongados en el servicio hasta que, en los últimos 20 días, el corte es absoluto. Por eso, cada día se levantan a las 4 para averiguar cuáles son las viviendas que a esa hora tienen "un hilo del líquido" para juntar, pero ese mínimo flujo de agua nunca alcanza para todos.
"En las madrugadas vamos tocando las puertas para saber qué familia tiene suerte ese día y, luego que ellos cargan, otros llenamos aunque sea dos baldes para los baños y la cocina. Si encontramos en otro lugar, subimos tachos a algunos carros y vamos acarreando de esa forma. Es terriblemente agotador, pero sobre todo denigrante", dice con profunda angustia Roberto Orellana, el presidente del centro vecinal barrial.
Mientras cada jornada procura el sustento del agua para su casa, Orellana se ocupa también de hacer los reclamos ante las oficinas locales de Aguas del Norte y, al mismo tiempo, busca el origen del inconveniente. El camión aguatero tampoco les soluciona nada, porque pasa solamente para casos especiales.

Asambleas y reclamos
El vecino le explica a El Tribuno que desde hace mucho tiempo la escasez es una constante, pero al corte total de los últimos días se suma la temporada de altas temperaturas.
"Hicimos una asamblea vecinal el martes por la noche y luego de debatir varias alternativas, coincidimos en que si esto no se soluciona hasta la próxima semana, estaremos obligados a hacernos escuchar con un corte del acceso a la localidad. No queremos hacerlo, pero el gobernador y todos los responsables de esta situación deben escucharnos y buscar la salida. El agua es un elemento básico para la vida y la salud, no se puede dejar a miles de familias sin ella", enfatizó Orellana en una segunda asamblea que realizaban anoche para determinar la modalidad y fecha del reclamo previsto.
El dirigente vecinal deja en claro que si bien el sector II es el más afectado, hay otras áreas que sufren el problema. El barrio Ferroviario es el más grande de la ciudad fronteriza y el servicio se recibe por conexiones diferentes.
"En este sector hay 500 casas, pero en muchas de ellas viven hasta dos familias, lo que habla a las claras de la cantidad de gente que somos", dice.
El problema
Orellana recuerda que hace unos años, el agua provenía del dique Itiyuro, pero la falta de lluvias y sedimentación del embalse derivó en la perforación de dos pozos teniendo en cuenta el crecimiento poblacional.
"Pero ahora nos enteramos de que el líquido de ese par de pozos se deriva a Tartagal, según comentarios y averiguaciones de la gente. Estudiando un poquito el tema, nos informamos que existe una vena de agua hacia el oeste, al final de la Hipólito Yrigoyen, que nos permitiría proveernos. Hay gente especialista en perforaciones que opina que hay posibilidades de hacer un pozo, poner un tanque elevado y darnos el servicio", cuenta.
Mientras tanto, otro dato es llamativo: vecinos de las oficinas de la empresa estatal de aguas, en el barrio Armada Argentina, también padecen la carencia y piden permiso al mismo organismo para ingresar con tachos y sacar agua.
"La mayoría estamos comprando bidones con agua purificada de empresas de la zona, pero no es de calidad garantizada. Tenemos mucho temor por los niños y los ancianos, quienes con este calor pueden sufrir serias consecuencias de salud", concluyó.

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