En el Gobierno nacional algo no está funcionando como corresponde. Las marchas y contramarchas, seguidas de pretendidas explicaciones tardías son desconcertantes.
Los que dicen saber, opinan que se trata de un problema de comunicación. Son excusas: la realidad es que reaccionan tardíamente ante hechos consumado que podrían haber sido evitados.
Penumbras
En el Norte, en tanto, vemos cómo se esfuma toda la esperanza productiva propuesta desde el Plan Belgrano. La suerte de los productores salteños está atada al destino que corra el ordenamiento territorial, hasta ahora empantanado en promesas y penumbras.
Los jerarcas del Plan Belgrano, que declaran a cada momento que hablarán con todos y de todo, cuando vienen a Salta se reúnen casi a escondidas y con agenda secreta... un enigma.
En su visita, el secretario nacional de Integración Productiva, Andrés Boeninger Sampere, nos adornó con espejitos y vidrios de colores en cuanto a la pujanza de Salta, para luego, en la misma entrevista, descubrir que "nos encontramos con una estructura productiva e industrial un poco obsoleta, una industria que te remite más a lo que ha sido el desarrollo inicial del siglo XIX y principios del XX". A buen entendedor pocas palabras. No hay con quien hablar del Plan Belgrano en la Provincia, ni puerta que llamar ni timbre que hacer sonar.
Así, lejos de todo, el futuro se complica y Salta sigue sin reacción. Otras regiones hablan diferente idioma y hacen valer su fortaleza.
Llamado de atención
Por estos días el Gobierno nacional recibió un aviso de los productores de la región central. La promesa electoral de la reducción de 5% en las retenciones de la nueva campaña de soja quedaría para otro momento. Las justificaciones abundan pero no conforman al sector, que ni lerdo ni perezoso -proactivo- mandó mensaje.
La fuerza del campo posibilita dar muestra de poder y el fantasma del "efecto 125" sobrevuela la Casa Rosada, sin que los de adentro -por ahora- acusen recibo.
El sector que dio las más claras muestras de apoyo a la gestión actual fue el agropecuario. El anuncio de una inversión genuina por US$ 58 mil millones este año ya se percibe materialmente en emprendimientos ganaderos, agrícolas, industriales, agroalimentarios y de metalmecánica.
"Se respira otro aire dijeron", y el presidente Macri respondió afirmando que se debe quitar el freno a la locomotora de la producción y tener presencia en el mundo, del que seremos "el supermercado de alimentos". Un campo proactivo amparado por el anuncio de la baja anual en retenciones puso el hombro. Ahora Macri debe honrar ese compromiso de largo plazo.
Queda claro que la conducta productiva de la reinversión del campo para y en el campo se mantiene; resta ver qué hará la otra parte. ¿Dónde irán a parar esos recursos en otras manos, es decir, con otro destino?. Solo diez países del mundo exportan más alimentos de los que consumen; Argentina es uno.
El que avisa no traiciona
El complejo oleaginoso también mandó mensaje: "Somos líderes en exportaciones de aceite y harinas de soja, con el 50% del mercado mundial". La zona núcleo de la producción rural, con 55 plantas, tiene la mayor y más eficiente concentración industrial. Entre 2000 y 2014 el campo exportó por US$ 273 mil millones, el 66% corresponde al sector agroindustrial y agroalimentario. Muchos funcionarios actuales se refieren al gobierno K como el enemigo del campo, pero deben asumir que todo esto se hizo en esa época. Las diferencias fueron muy profundas y solo el campo, confiado en su poder, enfrentó al gobierno hasta festejar en la Plaza de los Españoles el voto "trabalenguas" de Julio Cobos.
Desde entonces se recuerda como algo épico y se muestra como estandarte de victoria, algo que nunca existió, la 125, surgida del puño del exministro y hoy embajador en EEUU, Martín Lousteau. Un dato no menor.
De ahí nacieron las trabas comerciales, financieras y de las otras, pero el campo siguió activo y hoy la consulta de lo "producido" esa década aleja toda duda. Una dinámica imparable define el perfil agropecuario de Argentina como una columna generadora de riqueza de presencia real en todo el territorio. Ante la caída de ventas, tarifazos, pymes, conflictos salariales, de transporte, etc., que comprometen recursos financieros estatales, el campo mete mano a su bolsillo y compromete su patrimonio. Hoy se apresta a duplicar la generación de alimentos en una década. Ahora advierte: "No cambies la regla del juego; me planté una vez, puedo volver a hacerlo". Las bases superan a la dirigencia y no siempre los generales dominan las tropas.
Los ocasionales moradores de La Rosada, ¿cumplirán su promesa electoral o correrán el riesgo?.

DOS ROSTROS VISIBLES
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Andrés Boeninger
INTEGRACION PRODUCTIVA
"Queremos que Salta y
el norte argentino sean
un bastión producti­
vo...(pero) nos encontra­
mos con una estructura
productiva e industrial un
poco obsoleta, una in­
dustria que remite al de­
sarrollo inicial del siglo
XIX y principios del XX".

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Martín Lousteau
EMBAJADOR DE EEUU
“En el mismo contexto y
con Guillermo Moreno
tratando de hacer lo mis­
mo, volvería a insistir con
la resolución 125”. Lo dijo
en julio de 2015, ocho
años después del con­
flicto rural que se desató
por la decisión suya co­
mo ministro K.

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Sección Editorial

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clon clon
clon clon · Hace 2 meses

OJO AL PIOJO, EL LADINISMO YA LLEGO AL CAMPO, QUEDAN MUY POCOS GAUCHOS, PORQUE MUCHOS SE DISFRAZAN

Jose Alberto Perez
Jose Alberto Perez · Hace 2 meses

¡¡ por favor, alguien que me explique la relación entre el titular y el contenido de la nota !!! realmente no lo puedo entender. El título nos induce a pensar que la gente del campo honra la palabra mas que un documento escrito, pero luego la nota habla de promesas o compromisos incumplidos ( ? )


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