Cuando lo policial y lo político se mezclan, en la batalla mediática por el verosímil, quizás triunfe la operación mejor orquestada. El caso Nisman genera enormes consecuencias sobre la política y futuras campañas. La muerte del fiscal saca del clóset a un actor cada vez más influyente desde la vuelta de la democracia: los servicios de inteligencia. Su estrecha relación con sectores de la Justicia federal queda al desnudo, destaca un informe de la revista Anfibia.
A la acusación de Antonio Stiuso que al fiscal que investigó el ataque a la AMIA lo mataron espías vinculados al kirchnerismo, se sumó la muerte de Osvaldo Goncalvez Pereira, un testigo de la causa por la muerte del fiscal.
El hombre, que fue asesinado en un presunto hecho de inseguridad, ya había declarado ante la Justicia que un teléfono activado el día de la aparición sin vida del fiscal estaba vinculado a un custodio que éste tenía asignado y que no le pertenecía, pese a que estaba a su nombre.
Según Jaime Stiuso, el exhombre fuerte de inteligencia, Cristina Kirchner y Carlos Zannini utilizaron los medios afines para instalar la idea del suicidio.

Reconocimiento tardío

El juez federal Daniel Rafecas se reconoce "en el centro de la escena" desde la solicitada publicada en la que se reclama su "remoción por manifiesta inconducta en el ejercicio de la magistratura"; afirma que "los jueces ya no pueden hablar sólo a través de sus fallos" y que se "hace cargo" de su "mirada como juez" por la que desestimó la denuncia presentada por el entonces fiscal Alberto Nisman contra el excanciller Héctor Timerman y la expresidente Cristina de Kirchner.
El reconocimiento de Rafecas, no pasó desapercibido en un escenario judicial, demasiado contaminado por un manto de lentitud y parcialidad.
Hasta el momento, una jueza y una fiscal del fuero penal ordinario condujeron las investigaciones pero, durante más de un año y medio jamás encontraron un solo dato que arrojará precisiones sobre una cuestión tan grave. Por eso la Corte Suprema de Justicia acaba de ordenar que el caso vuelva a la Justicia Federal. Así lo habían pedido su madre, su esposa y sus hijas.
El nuevo desembarco del expediente en los tribunales federales de Comodoro Py marcará un cambio en el curso de la investigación. El nuevo juez es Julián Ercolini y el fiscal al que le tocó el caso, Eduardo Taiano. Él entiende que necesita de un grupo de fiscales que lo acompañe para llevar adelante semejante expediente.
Primero lo habló con Ercolini. Estuvieron de acuerdo. Sobre todo, si tal como parece, Ercolini delegará la investigación en la fiscalía. Y el jueves pasado Taiano se reunió con la jefa de los fiscales, la procuradora Alejandra Gils Carbó. Ella aprobó la idea.
Ayer se cumplieron 17 meses de la muerte de Nisman y el caso llega al fuero federal sin que se sepa aún si a Nisman lo mataron o se suicidó. Para colmo, Stiuso y la muerte del testigo clave no dejan de sumar nuevos interrogantes.

Testigo con temor

Goncalves Pereira, un exsargento de la Policía Federal, fue asesinado el pasado 8 de septiembre cuando prestaba servicios de seguridad de un camión que trasladaba ropa de la marca Lacoste.
La investigación apunta a detectar una banda de piratas del asfalto, aunque el crimen generó suspicacias, al tratarse de un testigo que declaró en la causa por la muerte del fiscal Nisman.
En las últimas horas, el abogado de Goncalves Pereira, Alfredo Oliván, aseguró que su cliente lo visitó con cierto temor y con la intención de aportar más datos.

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