Un 70 por ciento de los casos que se atienden en el Centro de Recuperación Nutricional del hospital Público Materno Infantil proviene de comunidades originarias de la provincia. Los datos se conocen al cumplirse tres años desde que empezó a funcionar este organismo para hacer frente a la desnutrición infantil.
"¿Si este centro no existiera, dónde irían los bebés prematuros que nacen en este hospital con probabilidades de secuelas como displasias broncopulmonares, recesión intestinal o intestinos cortos? Correrían mayor riesgo. Tiene que haber un servicio especializado". Las afirmaciones salen del corazón de la pediatra Gladys Pernas, coordinadora del CReICENI (Centro de Recuperación e Investigación Clínica de Enfermedades Nutricionales de la Infancia).
La médica, que tiene 31 años de ejercicio profesional, cuenta que disponen de 12 camas para internación y seis de hospitalización abreviada para pacientes que van y vuelven a sus casas en el día.
En un balance del año que pasó, Gladys Pernas afirmó: "Cuando uno tiene que dar soluciones, lo mejor es conocer el problema. Si no es difícil encontrar la solución. En estos años de recorrida por el interior aprendí por qué los pueblos originarios que no quieren venir a la capital, no quieren ir a los hospitales, no quieren ver a los médicos, no quieren ser derivados, nada. Se mueren y después viene la pregunta de ¿por qué no se los derivó? Cuando se conoce cómo viven, cómo es la estructura de su familia y su cultura se comprende que nadie se animaría ir a lo desconocido. Nuestra modalidad fue ir, conocer, prometerles que no iban a estar acá un mes. En un día se les hacen todos los estudios y a las cuatro de la tarde se vuelven".
Pernas subrayó que el centro de Tartagal es como un "primer hijo" y tiene una doctora capacitada hace dos años. "Vamos cada 15 días a tomar conocimiento de la situación, a ver cómo funciona y sus problemas. Hay dos médicas y una de ellas es compartida con centros de salud de la zona", remarcó. Tartagal cumple el cuarto mes. Tiene seis camas para internación y dos lugares para hospital de día.
Gladys Pernas consideró que "si hay un esfuerzo de Salud Pública para que sobreviva un niño que nace con 400 gramos, tiene que haber un esfuerzo de Salud Pública para que continúe nuestro trabajo, porque no se corta al final de cada mes. Este es un trabajo integral. Así como está unido el equipo médico, nutricionistas, payamédicos, asistentes sociales, secretarias, todos por uno y uno por todos, también eso se tiene que lograr en todo el hospital. Por eso transmito nuestro agradecimiento a los que lo hacen posible, a los que colaboran para que los logros lleguen. Yo creo que nuestros interconsultores visualizan el anhelo que, yo siento, he contagiado junto con el doctor Miguel Benegas".
Para graficar el compromiso de su equipo, recordó el caso de una niña que estuvo internada un año con nutrición parentenal porque llegó a Salta capital con 20 centímetros de intestino.
"Hacer que esa niña sobreviva, se vaya caminando y tenga 1,20 metros de intestino es una obra maestra", destacó la reconocida profesional.
Con Pernas trabajan, además de Benegas, los médicos Ernesto Quinteros, Viviana Morales y Estela Campos. También las nutricionistas Sara Huarachis, Natalia Moreno y María Torres, junto con dos enfermeras por turno.

"Yo soy Jonatan Flores"

Jonatan Flores tiene hoy 30 años, está radicado en Buenos Aires y lleva una vida normal. Jonatan es el primer niño que Gladys Pernas y otros colegas atendieron en el Centro de Recuperación del viejo hospital Niño Jesús de Praga. El mismo que cuando tenía 18 años le pidió a su padre que lo llevara al hospital donde le habían salvado la vida. "Yo soy Jonatan Flores", le dijo a la médica que lo atendió cuando apenas tenía 1 año de vida.
"Yo era jefa de residentes y estaba en terapia intensiva haciendo guardia cuando entró aquel niño con una diarrea, luego hizo meningitis, luego neumonía. Salió de la crisis en 45 días, pero tuvo que estar 90 días internado. Su mamá estaba embarazada. Me suplicaba como si yo fuese un dios, que se lo salvara. No se me borró más esa imagen. Después entendí que en ese momento para ella yo era un dios porque tenía el saber. Lo cuidé como lo pidió su mamá. Y sobrevivió", recordó la médica pediatra.

Sin médicos nutricionistas

Gladys Pernas recibió de su jefa, Silvia Tonini, toda la importancia de la nutrición en los niños y de las complicaciones de algunas patologías que lo llevan a malnutrirse. En Salta no había médicos que hiciesen medicina nutricional.
El Servicio de Recuperación Nutricional funcionó en el viejo Hospital Niño Jesús de Praga. "Todos los niños que estaban desnutridos iban a ese lugar tan pequeño adonde alguna pudimos tener a 5 internados; un espacio de 3,5 metros por 3", detalló la doctora para luego recordar la llegada de la primera enfermera, Tina de Reynaga. Después vinieron Pirula, Pepa, Angelita, Mercedes. Se sumaron los médicos, aunque esporádicos. "Mi primera conquista -continuó Pernas- fue Gladys Villarroel, Marilin Mosqueira, José Muela, la doctora Iturrieta. Como 8 años después llegó al equipo el doctor Miguel Benegas que es hasta ahora 'mi compañero de fórmula'", asegura.
Por esos años era frecuente entender que este servicio era una especie de comedor, un "lugar de engorde" y que los médicos eran "dadores de alimentos". Para eso, con todo respeto, "están los comedores, la iglesia, los centros vecinales". "Salud Pública me tenía a mí para que detectara los problemas que ocasionaban la desnutrición. Si yo detectaba falta de agua, luz, educación, es una cobertura más integral, interministerial, y puede haber casos en los que se sumen las dos situaciones: en caso de ser enfermo, un niño viva en el seno de una familia pobre, con lo cual iniciamos gestiones para provisión de alimentos, tarjetas sociales y hasta casas hemos llegado a hacer dar", resaltó. Luego se creó la Asistencia Domiciliaria del Desnutrido.

Otros tiempos

"En 2009, todos los del equipo pasamos al Hospital Público Materno Infantil, con un gerenciamiento privado español. Ellos no tenían en su cartera este servicio. Tampoco me llamaron para ver qué ofrecía. Fue una lucha hasta que apareció 'un ángel', el exministro de Finanzas Carlos Parodi (actual jefe de Gabinete), me llamó y me escuchó durante 3 horas. Luego, él habló con el gobernador, a mi criterio 'mi segundo ángel', el gobernador Juan Manuel Urtubey, y declaró política de Estado a la nutrición infantil".
Y en un parte de prensa anunció que se crearían tres centros de recuperación, en Salta, Tartagal y Orán, y los coordinará Gladys Pernas. Fue en 2011.

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