Mabel Bianco es médica, máster en salud pública y especialista en epidemiología y estadística. En 1989 creó la Fundación para el Estudio e Investigación de la Mujer (Feim). Fue una de las primeras en estudiar el tema del VIH/Sida en las mujeres y participó en la creación de Onusida. Además, integra numerosas redes nacionales y regionales para promover políticas públicas de prevención.
La experta estuvo ayer en Salta para participar de un debate en adhesión a los "16 Días de Acciones Mundiales contra la Violencia de Género" en la Cámara de Diputados.
En diálogo con El Tribuno se refirió a la violencia de género invisibilizada que sufren las adolescentes que se casan o conviven con hombres mucho mayores que ellas, en gran parte de los casos, como una consecuencia de la pobreza. "No tienen derecho a decir que no a las relaciones sexuales y no pueden elegir si tener hijos", advirtió.
Aseguró que en el país hay más de 340.000 personas de 14 a 18 años viviendo en pareja o en matrimonio y, en la mayoría de los casos, son mujeres.

¿Cómo define el problema del matrimonio o convivencia infantil y cómo se presenta en Argentina?
En Feim tenemos 27 años y estudiamos mucho el embarazo adolescente. Pero cometimos el error de no ocuparnos suficientemente de qué pasaba con las niñas embarazadas en su vida personal.
Desde el año pasado empezamos a tener una preocupación por el tema. En muchos casos no es matrimonio legal sino convivencia. Creíamos que en Argentina no se daba tanto como en otros países. Sin embargo, empezamos a pensar que, si teníamos tantos embarazos adolescentes, tenía que existir este problema.
Por eso tomamos la información del censo 2010 y decidimos hacer un estudio. Según este censo, más de 340.000 personas de 14 a 18 años estaban conviviendo o casadas.
De esas personas, unas 230.000 eran mujeres y 110.000, aproximadamente, varones. La otra cosa que vimos, sin hacer un estudio en profundidad, es que las mujeres conviven con varones que son entre cinco y diez años mayores que ellas. Mientras que los varones, esos 110.000, estaban conviviendo con mujeres que les llevaban de cero a cinco años como mucho. Esto demuestra que es más parejo.
Ahí surge el llamado de atención. Este desnivel que encontramos nos hace pensar en lo que se ve en otros países, sobre todo en África y en Asia, con matrimonios desde la infancia en los que los padres dan a niñas que a los 11 o 12 años tienen que irse a convivir con un tipo de 30 o 40 años. Eso es un desnivel horrible.
Las niñas, por ese desnivel, pasan a padecer... No tienen derecho a decir que no a las relaciones sexuales. La violación dentro de esas relaciones es diaria. No pueden elegir si tener hijos o si usar métodos anticonceptivos.
Eso se asocia también con el abuso y la explotación, porque la niña pasa a ser una propiedad de la familia del hombre y pasa a ser un poco esclava.

¿Cómo está Salta en este aspecto?
La información da que, en cantidad de casos, hay más en Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba. Después siguen Salta, Formosa y Misiones. Pero proporcionalmente, en relación con la cantidad de población, el NOA y NEA tienen un mayor porcentaje.
Ahí es donde vemos que muchas veces hay situaciones de pobreza en las cuales las niñas son dadas a familias para que sean criadas, pensando que así las van a poder educar y demás... Pero hay una línea muy finita para que pasen a ser también abusadas por algunas de las personas de esas familias o convivientes.
Esto además vulnera derechos como el acceso a la educación...
Seguro. Una niña que se va a convivir con estos personajes, si todavía está estudiando, deja. Ni bien queda embarazada, más. El no terminar la escolaridad hace que después sean chicas que siempre van a tener trabajos precarios. Es una forma de mantener el círculo de la pobreza. Para evitar la pobreza, caen en otra pobreza.
En Argentina el matrimonio está permitido a los 18 años.
El Código Civil dice que la edad es 18 años y eso es bueno. En muchos otros países es a menor edad. Pero dice que se permite el matrimonio a partir de los 16 si hay consentimiento de los padres. Entonces, siempre hay algún resquicio.
Pero esto es más convivencia que matrimonio y, en esa convivencia, no hay forma de regular.
¿Cómo analiza la situación de las mujeres frente al VIH ?
El VIH está creciendo mayormente entre los hombres heterosexuales, las mujeres adolescentes y las mayores de 45 años.
A los hombres heterosexuales todas las campañas lo dejan afuera. Y a las mujeres mayores de 45 años les resulta más difícil pedir el uso del preservativo porque les cuesta mucho más tener compañeros sexuales. Y otro problema es que cada vez hay más relaciones sexuales a menor edad y no son protegidas. Las mujeres tienen un riesgo y tenemos que ocuparnos.
¿Qué opina del programa contra la violencia de género que lanzó el Gobierno nacional?
Es una deuda que teníamos. Teníamos la ley pero no un plan nacional. El año pasado el Consejo Nacional hizo un plan nacional que no era tal. Presentó las cosas que habían hecho. Algunas contribuían contra la violencia, otras no. Este por lo menos es un plan. Pero es un plan que comienza en 2017.
Es un plan a tres años. Conseguimos que se aumentara el presupuesto porque tenía, para el primer año, muchos fondos para refugios pero pocos para otras actividades.
Todo es poco. Pero por lo menos mejoramos. Y no se trata solo de dar presupuesto sino de cómo se ejecuta.
¿Cómo debe ser un noviazgo saludable?
En primer lugar la novia debe tener el derecho de seguir siendo ella. Tiene que salir con sus amigas y tener privacidad. Esos noviecitos que se ocupan tanto de saber dónde estoy y qué estoy haciendo... muestran una orientación a una celotipia. Además, cuando ella dice no es no. No para salir, no para las relaciones sexuales o para terminar un vínculo. El no de las chicas vale y hay que respetarlo.

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