Casi cuatro años después de su desaparición, el caso de Marcela Mamaní se debatirá en juicio. Entre el 20 y el 26 de enero, en medio de la feria judicial, se llevará a cabo el proceso judicial contra el único imputado por la desaparición de la joven: su expareja José Aramayo. Llegará imputado como presunto autor del homicidio de Marcela.
El tribunal que llevará adelante las audiencias de debate y dictará sentencia está integrado por los jueces Pablo Farah (presidente), Carolina Sanguedolce y Ángel Amadeo Longarte (vocales).
La defensa del imputado estará a cargo de Federico Magno.
Sin perspectivas de cambios, el juicio será histórico para Salta, ya que existen escasísimos antecedentes de procesos por homicidio que se hayan llevado adelante sin que se encontrara el cuerpo de la víctima. Y en este nuevo año podría no ser el único, ya que aún está pendiente fijar la fecha del juicio por la desaparición de Noelia Rodríguez, la joven de 22 años de la localidad de Guachipas, quien desapareció el 4 de mayo de 2014. Por este hecho Hay dos personas imputadas y con prisión preventiva, y un tercero acusado de encubrimiento.
Una joven mamá
Marcela desapareció el 16 de febrero de 2012. Era mamá de un niño que entonces tenía 5 años.
Los vecinos de José Aramayo, su pareja en ese momento, aseguraron haberla visto ese día en la casa que él tiene en el barrio Pablo Saravia.
Sobre este hombre recayeron las primeras sospechas. Según los familiares de Mamaní, Aramayo la golpeaba constantemente y por ese motivo ella lo denunció y la Justicia dictó una medida de restricción.
Sin embargo, ninguno de los dos la cumplió. Aún contra la voluntad de su familia, Mamaní pasaba la noche en la casa de Aramayo y de día estaba con su madre.
Lo que dijo el imputado
Aramayo contó que Marcela había estado en su casa entre el 14 y el 16 de febrero y que la tarde de este último día se retiró después de las 17 y le dijo que regresaría a la noche para que comieran unas pizzas, pero nunca volvió.
En cuanto a la relación de pareja, Aramayo admitió que existían fuertes desavenencias. "Es cierto que teníamos discusiones y había golpes, pero en realidad nos golpeábamos mutuamente, éramos una pareja normal (sic)", dijo.

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