Tras el Brexit y la clara victoria del PP en las elecciones españolas, Europa comienza a intentar reacomodarse a una nueva realidad.
En España, muchos analistas ya aseguran que la política tradicional española, representada por PP y PSOE, fue la primera beneficiada de la incertidumbre creada por la victoria del Brexit el jueves en el Reino Unido.
"Muchos votantes se decantaron por los viejos partidos, los partidos más anclados en la idea de Europa, los partidos que les parecieron más fiables", explica el politólogo Antón Losada, profesor en la Universidad de Santiago de Compostela, en detrimento de los emergentes Podemos y Ciudadanos.
En España, por lo pronto lo que urge es formar un gobierno, una tarea nada fácil para el jefe del Gobierno conservador saliente, Mariano Rajoy, que reclamó ayer su "derecho a gobernar". Sin embargo sus adversarios socialistas seguían mostrándose contrarios a facilitar su investidura.
"España necesita (...) ya un gobierno con sólido apoyo parlamentario, un gobierno capaz de generar confianza dentro y fuera de España (...), que sea capaz de acometer las reformas que todavía se necesitan", afirmó Rajoy tras reunirse con la ejecutiva de su formación para analizar los resultados del domingo.
Contra todo pronóstico, y pese a los innumerables casos de corrupción que pesan sobre su Partido Popular, el mandatario de 61 años logró, en las segundas legislativas españolas en seis meses, pasar de 123 a 137 escaños en una cámara de 350 diputados.

Sin mayoría absoluta

Rajoy quedó, sin embargo, lejos de la mayoría absoluta y necesitará el acuerdo de varios partidos para ser investido.
"Hablaré con todas las fuerzas políticas y primero con el PSOE", reconoció.
Pese a haber perdido cinco escaños respecto a diciembre, el socialista PSOE quedó segundo con 85 diputados, evitando ser adelantado por la izquierda radical Unidos Podemos como pronosticaban todos los sondeos.
Tras un resultado muy inferior al esperado "es el momento de ser humildes", reconoció el portavoz de Podemos Pablo Echinique, en una comparecencia en ausencia de su líder, Pablo Iglesias.
Mientras tanto, los socialistas se mantuvieron firmes en su negativa a facilitar un gobierno conservador.
"Los votos del PSOE que hemos recibido ayer son votos para cambiar a Rajoy, para cambiar las políticas injustas, ineficaces, antisociales del PP", lanzó su número dos, César Luena. "No vamos a apoyar al señor Rajoy para la investidura ni nos vamos a abstener", reafirmó el portavoz parlamentario socialista, Antonio Hernando.
Sin al menos la abstención socialista, al PP le costaría alcanzar un acuerdo suficiente, incluso con el apoyo de los 32 diputados del partido de centroderecha Ciudadanos.

Nuevas negociaciones

La cuestión ahora es, por lo tanto, si Rajoy logrará apoyos para ser investido y cuándo.
"Va a haber gobierno pronto", confiaba el sociólogo Narciso Michavila, presidente del instituto GAD3, de tendencia conservadora.
"No tengo tan claro que la negociación sea rápida", replicaba José Pablo Ferrándiz, del centro de sondeos Metroscopia, cercano a los socialistas.
Los españoles votaron buscando estabilidad, pero la política española sigue en territorio pantanoso.

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