La misericordia del Señor es un asunto revisitado en las sagradas escrituras. De hecho, suele referirse que la palabra "misericordia" en la Biblia aparece en más de 250 ocasiones. Bajo la óptica católica, la mayor muestra de este atributo divino es la pasión y resurrección de Jesucristo. Durante la homilía correspondiente a la última misa del triduo, la solemnidad del Señor del Milagro, el arzobispo de Córdoba, Carlos José Ñáñez, llevó a los asistentes a reflexionar en la misericordia de Dios, a la que el papa Francisco había definido una vez como "una gran luz de amor, de ternura, como una caricia sobre las heridas del pecado". Además, Ñáñez vinculó la renovación del pacto de fidelidad del Milagro salteño con la renovación de la alianza con Dios. "Hoy estoy aquí como peregrino para pedirle al Señor del Milagro una gracia especial para la Iglesia de Córdoba. Al venir a Salta quiero también asociarme a la experiencia del pueblo santo de Dios que peregrina en esta iglesia local y que renueva el pacto de fidelidad con su Señor. La renovación del pacto es semejante a la renovación de la alianza con Dios", señaló. Agregó que es también análoga a trasponer la puerta de la misericordia, "experiencia de gracia a la que nos invita la Iglesia de la mano del papa Francisco, en el ámbito del jubileo extraordinario de la misericordia que estamos transitando". La puerta marca la separación entre el interior y el exterior, entre el pecado y la gracia, en la revelación de la misericordia y de la no condenación. Por ello, según Ñáñez, "el atravesar la puerta no debe ser un simple gesto exterior, sino que debe tocar y expresarse el corazón en un sincero deseo de conversión y de autenticidad. Como el hijo menor de la parábola del padre misericordioso, estamos invitados a ir a la casa del Padre y decirle: "Pequé contra el cielo y contra ti''. Y a dejarnos estrechar por su abrazo que reconcilia y dignifica".
Al tiempo del Milagro los salteños se vuelcan prestos. Acuden en ayuda de los peregrinos y realizan gestos de hermandad que se multiplican; pero Ñáñez apuntó a un compromiso de mayor duración.
"Debemos tener una mirada deseosa y decidida a vivir la misericordia para ayudar a los tristes, para socorrer a los necesitados, para sostener a los que son frágiles. Debemos sentir la urgencia de caminar juntos, ayudándonos solidaria y generosamente sin murmurar unos de otros ni provocar enfrentamientos estériles que muchas veces han herido y enlutado a la Argentina", dijo. Por último, no podía soslayar una referencia al bicentenario de la patria. "Para construir una patria grande y fraternal como soñaron nuestros próceres hace 200 años en Tucumán, dejémonos acoger por el corazón misericordioso de Dios y descubramos que él siempre nos ama primero, "nos primerea'', como dijera el papa Francisco", cerró.

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