El PJ nacional convocará en febrero a un congreso partidario que se encargará de llamar a elecciones antes de mayo, cuando vence el mandato del presidente provisorio del sello, Eduardo Fellner, las cuales se realizarían con voto directo de los afiliados y no de los congresales, como venía sucediendo desde hacía varios años.
Luego de la derrota electoral, el peronismo quedó dividido en varios sectores, entre ellos el kirchnerismo; los gobernadores del PJ y "disidentes" como Sergio Massa, José Manuel De la Sota, Mario Das Neves y Florencio Randazzo.
El proceso electoral
En ese contexto de fragmentación, él buscará ir a un proceso electoral en el "que cualquiera pueda presentarse" para presidirlo para lograr así la mayor unidad posible y competir con más chances en el próximo turno electoral: las legislativas de 2017.
"Tenemos previsto hacer un Congreso en febrero con la idea de hacer un llamado a elecciones de afiliados para renovar autoridades antes de mayo", dijo a NA el apoderado del partido, Jorge Landau.
Una fecha tentativa es en la segunda quincena de abril y otra posibilidad es que el Consejo del Partido directamente haga la convocatoria durante una reunión en enero, pero esta opción es menos probable.
Si bien esa es la idea aún hay varios interrogantes que deberán resolverse, como cuál será el rol de la expresidenta Cristina Kirchner y a quién ungirá como su candidato, además de cuál será el papel del excandidato Daniel Scioli.
También resta saber la postura que adoptarán los referentes del frente UNA, Massa y De la Sota, es decir si aceptarán volver a competir dentro del PJ.
Un posible candidato a jefe del partido es Jorge Capitanich, quien también se impuso de forma contundente en su provincia, forjando su victoria en la Intendencia de Resistencia y ubicando como su delfín en la Gobernación de Chaco a Domingo Peppo.
Un peronismo unido
A su vez, hay varios dirigentes que promueven el regreso de los díscolos (Massa, De la Sota, Das Neves y Randazzo) para que la renovación sea con "todos adentro" y afrontar en mejores condiciones la pugna contra el frente oficialista Cambiemos, que lidera el presidente Mauricio Macri, en los próximos turnos electorales, supo NA.
Un factor que figura como novedad en las inminentes elecciones internas del peronismo es la firme posibilidad de que se elimine el voto de los congresales y las nuevas autoridades se vuelvan a definir por voto directo de los afiliados, como en aquellas históricas elecciones de 1988 en las que Carlos Menem se impuso a Antonio Cafiero.
Lo cierto es que se avecina una fuerte pulseada entre los distintos sectores y días atrás Máximo Kirchner advirtió que su madre y ex presidenta es quien "conduce" al peronismo y apuntó contra sectores que buscan un PJ "chiquito".
La mayoría sostiene que hay que "construir un peronismo amplio", que incluya también a Massa y De la Sota, porque pareciera que toda vez que el PJ se divide, otros partidos van ocupando posiciones.
La orden, desde El Calafate
Pese a su salida del poder, la expresidenta Cristina Kirchner sigue dando instrucciones a diputados y senadores del Frente para la Victoria, entre los que hay varios leales incondicionales pero también peronistas "huérfanos" de conducción. La conflictiva reunión del último martes en la Comisión Bicameral del Congreso encargada de dictaminar sobre los DNU presidenciales puso en evidencia dos cosas: las tensiones internas del FpV que amenazan con fracturar al espacio y la obediencia de muchos legisladores a la expresidenta. Fuentes del bloque de senadores del FpV confirmaron que Cristina Kirchner llamó por teléfono desde El Calafate para ordenar que la camporista Anabel Fernández Sagasti fuera ubicada en esa comisión en lugar del peronista entrerriano Pedro Guastavino. Luego de que el jefe de la bancada de senadores, Miguel Ángel Pichetto, acatara el pedido de Cristina la presencia del FpV en esa comisión quedó configurada casi en su totalidad por kirchneristas puros con una particularidad: ninguno tiene un gobernador o un líder a quien responder. Es el caso de las diputadas Diana Conti y Juliana di Tullio y el senador Juan Manuel Abal Medina, todos ellos de la provincia de Buenos Aires, del diputado camporista Marcos Cleri de Santa Fe y de la senadora Fernández Sagasti de Mendoza, todas provincias que no tienen gobernador peronista.
Si bien los camporistas son leales incondicionales de la ex jefa de Estado, hay muchos peronistas clásicos en el FpV, como el rionegrino Pichetto, cuya orfandad los lleva a cumplir órdenes de Cristina hasta que el PJ defina una nueva conducción.

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