Turquía anunció que en las últimas 48 horas mató a alrededor de 200 miembros del Estado Islámico (EI) tras bombardear unos 500 enclaves yihadistas sobre territorio de Siria e Irak, en represalia por el atentado suicida del martes último en pleno centro de Estambul, según medios de ese país.
El anuncio lo hizo el primer ministro, Ahmet Davutoglu, quien precisó que los ataques se realizaron "desde tierra, con morteros y tanques", tanto desde el campamento de fuerzas voluntarias iraquíes de Bashika, al noreste de Mosul, como desde la frontera turco-
siria, según la agencia Anatolia.
El martes pasado, 10 personas, todos turistas alemanes, murieron y otras 15 resultaron heridas en un atentado suicida cometido en el barrio de Sultanahmet, el más turístico de Estambul, atribuido por el Gobierno a un hombre de origen sirio de la milicia extremista Estado Islámico.
"En cuanto confirmamos que este cobarde atentado fue obra del EI, dimos instrucciones a nuestras Fuerzas Armadas, y hasta hoy (por ayer), en aproximadamente 48 horas, hemos atacado cerca de 500 de sus objetivos en Siria e Irak", afirmó Davutoglu.
La presencia de unidades militares turcas con armamento pesado en Bashika había suscitado en diciembre tensiones entre Turquía y el Gobierno iraquí, que exigió la retirada de todos los efectivos turcos de su territorio, algo que al parecer aún no se ha producido.
"Hemos podido comprobar uno por uno que se han neutralizado unos 200 miembros del EI, entre ellos varios dirigentes regionales", aseguró el premier turco.
El mandatario prometió "continuar luchando con toda la fuerza" contra la organización extremista "que ensucia el nombre del islam, hasta alejarla por completo de las fronteras de Turquía", precisó.
Advirtió, además, contra el peligro de considerar a todos los refugiados sirios como terroristas, ya que el yihadista suicida de la plaza Sultanahmet se había presentado a las autoridades turcas bajo esta identidad días antes de cometer el atentado.
Sospechas sobre un refugiado
Según las autoridades, el ataque fue cometido por un sirio de 28 años que entró en el país desde Siria y que sería miembro del EI.
Sin embargo, según la prensa, el autor del ataque entró en Turquía como refugiado el 5 de enero y pudo ser identificado gracias a sus huellas dactilares registradas por los servicios de inmigración.
"Si ahora vemos a todos los sirios como una amenaza, y si se considera a todos los musulmanes en el mundo una amenaza potencial porque el EI explota nuestra religión, entonces habremos caído en la trampa a la que nos quieren llevar", advirtió Davutoglu.

Indonesia: 7 muertos
Al menos siete personas murieron por un ataque suicida con explosivos en el centro de la capital de Indonesia, Yakarta. El hecho fue reivindicado poco después por la milicia islamista radical Estado Islámico (ISIS), en su primer atentado en la nación musulmana más poblada del mundo.
El de ayer se suma a una ola de ataques perpetrados por la milicia radical que en solo diez días dejó más de un centenar de muertos en Libia, el 4 y 7 de enero; en Egipto, el 7 de enero, y en Afganistán, ayer.
Los atentados fueron cometidos por cinco atacantes en el barrio de Thamrin, que alberga centros comerciales, las oficinas de la ONU, embajadas y el palacio presidencial indonesio.

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