Se trata de la escuela Coronel Diego Lucero 4.382, de la localidad de Rivadavia Banda Sur, distante a unos 260 Kilómetros de la ciudad de Orán.
El establecimiento cobija a más de 700 alumnos del Chaco salteño, una de las regiones con más necesidades básicas insatisfechas del país.
Una mamá le comentó a El Tribuno: "La escuela está cerrada con candados y el director y la supervisora están con carpeta médica. Nadie se ocupa de darle una solución a los niños".
La escuela, según información oficial, se habría arreglado en 2012. "Con un presupuesto oficial de $ 1.046.024,77 y un plazo de ejecución de 180 días corridos, cinco empresas presentaron sus ofertas en la Secretaría de Obras Públicas", anunciaba el parte oficial.
A pesar de eso el estado de la escuela deja mucho que desear, según las imágenes a las que tuvo acceso El Tribuno. Alberto Casasola, de 55 años, tiene dos hijas en la escuela, que queda en cruz con su casa. Dice que no le consta que se haya realizado ninguna ampliación. Diógenes Escobar, otro de los padres preocupados por la escuela asegura que la refacción anunciada de 2012 nunca se realizó.
"En ese mismo edificio se dicta un terciario, así que hay muchos chicos. Es increíble el estado de la escuela que están ocultando. Se cayó un pedazo de techo sobre un chico hace unos días. Menos mal que estaban en recreo. Todas las aulas están en pésimo estado. La mampostería se despega, los ladrillos están cortados. Uno se caga de odio porque no se puede mandar a los chicos a un lugar así. La supervisora faltó a las reuniones", destacó Casasola.
"La escuela se inauguró como en el 2004. El Gobierno no hizo ningún arreglo, menos que menos de un millón de pesos, porque se tendría que ver y acá no se ve nada. Los padrinos de la escuela fueron los únicos que vinieron a pintar. Para mí que esa plata se fue para otro lado, porque acá no se ve. Yo vivo en diagonal a la escuela y acá nunca se refaccionó", expresó don Casasola.
"Soy oficial de Justicia retirado y me gusta andar con la verdad. Por lo menos que traigan aulas móviles y baños químicos, porque las aulas se vienen abajo en cualquier momento. Los alumnos están en riesgo. Estamos pensando en cortar la ruta. No podemos esperar una desgracia", reclamó Casasola.
Irene Cayo de Rojas tiene un hijo en la escuela y es docente. "El estado de la escuela es crítico. Hay una aula que está partida y clausurada. El aula de al lado se partió también por un temblor. El laboratorio, que está lleno de chapas, lo usamos para las clases. Los baños están colapsados y todas las tardes se inundan. Además, no tenemos comedor para los chicos", aseguró.

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Álvaro Figueroa
Álvaro Figueroa · Hace 7 meses

"Haciendo Realidad la Esperanza"