El 15,4% de los jóvenes salteños de entre 16 y 24 años no trabaja, no estudia y tampoco busca empleo. Esa condición es la que, de un tiempo a esta parte, algunos autores han llamado la juventud "ni-ni".
Los datos se desprenden de los estudios realizados por el Instituto de Estudios Laborales y del Desarrollo Económico (Ielde) de la UNSa, que demostraron también que Salta es la ciudad con mayor pobreza multidimensional de todo el país.
Según las proyecciones, son 37.300 los jóvenes en la provincia que reúnen las condiciones de "ni-ni". En Salta capital, donde la población llega a 535.303 de acuerdo al último censo, hay 17.521 chicos fuera del sistema educativo o sin empleo. Es decir, un 3,27% total de la población.
15,4% son los jóvenes que no estudian, están desempleados y tampoco están buscando trabajo.
La cifra se deduce de información demográfica de las aglomeraciones urbanos, con lo cual se prevé que sería aún mayor si se contemplara también a los sectores rurales.
Ahora bien, esos más de 17.000 jóvenes significan un 15,4% de la población capitalina que oscila entre los 16 y los 24 años. Es decir que casi una quinta parte de esa franja etaria se encuentra en esta preocupante condición de marginación de los espacios de socialización más importantes de cualquier comunidad: la educación formal y el campo laboral.
Por clase social y sexo
De los 37.300 jóvenes que se enmarcan en los parámetros de los "ni-ni" en la provincia, el mayor porcentaje corresponde a las mujeres.
Carla Arévalo, investigadora del Ielde, fundamenta al respecto que ese diferencia ocurre porque "muchas de las tareas que cumplen las mujeres se invisibilizan en las mediciones del mercado laboral, como ser las tareas domésticas".
Entre los jóvenes varones, el 10,3% no estudia ni trabaja y si se analiza a la población femenina de esas franjas, las ni-ni representan el 20,9%. Es decir, la incidencia por factor sexo se duplica.
Arévalo, en diálogo con El Tribuno, detalló también que "en los estratos más ricos hay pocos ni-ni, y las mujeres tienen ocupaciones formalizadas, entonces se comportan estadísticamente más cercanas a los hombres". Agregó sobre este sector que "la fecundidad es menor".
La investigadora añadió que en el quintil 1, es decir, el del estrato social en peores condiciones económicas, la problemática se profundiza; el 22% de los jóvenes son "ni-ni". En ese segmento social, el del quintil 1, casi un tercio de las mujeres están en la preocupante condición.
Se toma esa fragmento generacional para medir este índice, ya que se presupone que son edades en las que se está escolarizado o se pertenece al mundo del trabajo. La mayor parte de los "ni-ni" han tenido un paso por la escuela primaria y hasta secundaria; desertaron o concluyeron, pero no prosiguieron su formación.
Carla Arévalo: “Las tareas domésticas que realizan muchas mujeres están invisibilizadas en estos estudios” "Los jóvenes que ni trabajan ni estudian, necesitan motivación. Se caracterizan por ser indecisos, con falta de capacidad para tomar decisiones y con miedo al fracaso", dijo a este medio Romina Setti, licenciada en Recursos Humanos.
Problema nacional
El director de la maestría en Diseño, Gestión y Análisis de Encuestas de la Universidad Nacional de La Matanza, Claudio Comari, publicó en 2015 su tesis doctoral sobre estudios demográficos, titulada "Examen de validez teórica y empírica del concepto "jóvenes nini'' en la Argentina del Siglo XXI".
El documento que contiene siete capítulos y 76 tablas de datos, demuestra que los números de Salta no se encuentran aislados ni mucho menos. En la Argentina, según el censo de 2010, hay 6.842.216 jóvenes de entre 18 y 24 años, de los cuales, 745.000 se encuadraran entre los "ni-ni".
El porcentaje nacional está por debajo del provincial, ya que en el país un 10,88% de los jóvenes se encuentran en la crítica situación. Se concluye, entonces, que Salta supera por un 4,6% la media nacional. Si bien no se encuentra a la cabeza, porque otras provincias tienen índices más preocupantes, lo cierto es que se está entre las provincias con la alícuota más encumbrada.
Concepto discutido
Mientras algunos autores optan por referirse al fenómeno como "jóvenes ni-ni", otros lo definen como la "generación ni-ni". Las elecciones no son ingenuas y tienen que ver con lo que pretenden mostrar de la realidad social. En el campo pedagógico, el apelativo "ni-ni" ha sido duramente cuestionado por considerarlo estigmatizante con la juventud.
El propio Comari se opone a la idea de una "generación" ni-ni. Este autor considera que el indicador "ni-ni" es necesario y grafica una realidad concreta, pero afirma que de ningún modo se trata de un segmento social estandarizado, estático y permanente. Al contrario de ello, lo entiende como una variable coyuntural.
Además, se ocupa de mostrar que contrariamente a las asociaciones directas que suelen hacerse, los ni-ni tienen menos índices de consumo de sustancias psicoactivas.
Si se tiene en cuenta el informe publicado ayer por El Tribuno, en el que se analizan los resultados de la gacetilla "Pobreza en Salta" del Ielde, se puede asegurar que como factor de privaciones familiares, son 240.416 personas las afectadas por éste fenómeno social. Esto así porque se considera que por cada joven "ni-ni" se genera una condición cultural de privación a todo su núcleo familiar.

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Sección Editorial

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felipe juan gutierrez
felipe juan gutierrez · Hace 10 meses

yo no tuve ni madre ni padre y mi tio me dio estudio y me enseño la cultura del trabajo yo estoy haciendo lo mismo con mis hijos y mis nietos porque nadie se opone al buen ejemplo

Emi Frascaroli
Emi Frascaroli · Hace 10 meses

Amigo perdón por comentar acá, pero no quiero "registrarme" a ese medio; esperemos algunito que escribió pueda leerlo... ¡Violencia es mentir! Con respecto a las personas que comentaron la nota: vamos gente, ustedes saben bien que no se asemejan a ningún erudito en cuestión y usan tecnicismos para darle validez a sus comentarios retrógrados, generalizadores y fundamentalistas. Hacen un vago recorrido por una historia que ni siquiera incorporan en su concepción actual; se respaldan en datos estadísticos como si los mismos fueran a dar respuesta alguna de la situación sociocultural y económica; reproducen la caracterización "ni-ni" denigrando y cayendo a un abismo de irreflexión; echan culpas a una gestión de gobierno sin analizar en profundidad el tema de los planes; se vislumbran ideales oligarcas contradiciéndose con su existencia misma; hablan de cultura del trabajo como si en realidad existiese una cultura tal para una condición natural que el artificio social transformó en necesidad; gritan falta de educación escolar y familiar.... Pero ¿cuántos de ustedes se vio al espejo y observó a su alrededor? Observar no es lo mismo que simplemente mirar, echar un ojo; sino más bien volcar pura subjetividad y análisis en lo que nos rodea. Entiendo que es fácil criticar, pues podría hacerlo con el mismo eufemismo en que me metieron en su bolsa de estigmas que generalizan sin ahondar interpretaciones. La realidad es que existe un número de jóvenes que responde a los requisitos para adentrarse en la conceptualización "ni-ni", como así también se adhiere a ello una coyuntura de larga data que requiere, además de su trascendencia por esferas políticas, económicas, sociales y tecnológicas, un re-pensar acerca de nuestra situación como país, como provincia, como municipio, como barrio, pero principalmente como persona. Cuántos de los que aquí comentaron, o simplemente de los que leyeron sonrientes la concordancia de su pensamiento en meros comentarios en una nota de un diario digital que construye y reproduce una opinión "privada" (en el sentido de los intereses que persigue) como formadora de la opinión pública, cuántos de ustedes intentaron alguna vez o pensaron en intentar cambiar desde su lugar dicha situación? No es simplemente criticar echando culpas a quien se presente, hay que saber mirarse al espejo y ser un crítico que reflexione y promueva el desarrollo social; y acuérdense que, como bien llamó Milena Feliciano, "las migas que le tiran por mes" a las personas no es un subsidio del Estado que "fomenta la vagancia", sino más bien un incentivo y ayuda a quienes se encuentran en una situación particular por un pasado atroz del que muchos, se ve, no conocen. Entonces, me queda por decir que estoy orgulloso de ser parte de "los negros planeros" (obviamente no adhiero a la palabra negro ya que es un tanto racista y denigrante como muchos de los adjetivos que circularon por los andenes de este tren lleno de personas con resentimiento y maldad), porque gracias a ello aprendí que, entre otras cosas, cuando la clase de ingresos medios está bien, piensa mal; cuando la clase media, que fue baja en su momento, logra crecer y se cree oligarquía reproduce este sinsentido en comentarios vacíos; aprendí a mirarme al espejo y darme cuenta que mientras escribo esto, así como cuando lo hicieron ustedes, pasan cosas interesantes fuera de las que tal vez se puede aprehender un poco más que cayendo en este círculo de pequeñas personas que se creen grandes críticos. Sin ánimos de ofender a nadie, respondo la ofensa a la que me sentí identificado... Saludos!

Emi Frascaroli
Emi Frascaroli · Hace 10 meses

Amigo perdón por comentar acá, pero no quiero "registrarme" a ese medio; esperemos algunito que escribió pueda leerlo... ¡Violencia es mentir! Con respecto a las personas que comentaron la nota: vamos gente, ustedes saben bien que no se asemejan a ningún erudito en cuestión y usan tecnicismos para darle validez a sus comentarios retrógrados, generalizadores y fundamentalistas. Hacen un vago recorrido por una historia que ni siquiera incorporan en su concepción actual; se respaldan en datos estadísticos como si los mismos fueran a dar respuesta alguna de la situación sociocultural y económica; reproducen la caracterización "ni-ni" denigrando y cayendo a un abismo de irreflexión; echan culpas a una gestión de gobierno sin analizar en profundidad el tema de los planes; se vislumbran ideales oligarcas contradiciéndose con su existencia misma; hablan de cultura del trabajo como si en realidad existiese una cultura tal para una condición natural que el artificio social transformó en necesidad; gritan falta de educación escolar y familiar.... Pero ¿cuántos de ustedes se vio al espejo y observó a su alrededor? Observar no es lo mismo que simplemente mirar, echar un ojo; sino más bien volcar pura subjetividad y análisis en lo que nos rodea. Entiendo que es fácil criticar, pues podría hacerlo con el mismo eufemismo en que me metieron en su bolsa de estigmas que generalizan sin ahondar interpretaciones. La realidad es que existe un número de jóvenes que responde a los requisitos para adentrarse en la conceptualización "ni-ni", como así también se adhiere a ello una coyuntura de larga data que requiere, además de su trascendencia por esferas políticas, económicas, sociales y tecnológicas, un re-pensar acerca de nuestra situación como país, como provincia, como municipio, como barrio, pero principalmente como persona. Cuántos de los que aquí comentaron, o simplemente de los que leyeron sonrientes la concordancia de su pensamiento en meros comentarios en una nota de un diario digital que construye y reproduce una opinión "privada" (en el sentido de los intereses que persigue) como formadora de la opinión pública, cuántos de ustedes intentaron alguna vez o pensaron en intentar cambiar desde su lugar dicha situación? No es simplemente criticar echando culpas a quien se presente, hay que saber mirarse al espejo y ser un crítico que reflexione y promueva el desarrollo social; y acuérdense que, como bien llamó Milena Feliciano, "las migas que le tiran por mes" a las personas no es un subsidio del Estado que "fomenta la vagancia", sino más bien un incentivo y ayuda a quienes se encuentran en una situación particular por un pasado atroz del que muchos, se ve, no conocen. Entonces, me queda por decir que estoy orgulloso de ser parte de "los negros planeros" (obviamente no adhiero a la palabra negro ya que es un tanto racista y denigrante como muchos de los adjetivos que circularon por los andenes de este tren lleno de personas con resentimiento y maldad), porque gracias a ello aprendí que, entre otras cosas, cuando la clase de ingresos medios está bien, piensa mal; cuando la clase media, que fue baja en su momento, logra crecer y se cree oligarquía reproduce este sinsentido en comentarios vacíos; aprendí a mirarme al espejo y darme cuenta que mientras escribo esto, así como cuando lo hicieron ustedes, pasan cosas interesantes fuera de las que tal vez se puede aprehender un poco más que cayendo en este círculo de pequeñas personas que se creen grandes críticos. Sin ánimos de ofender a nadie, respondo la ofensa a la que me sentí identificado...

Álvaro Figueroa
Álvaro Figueroa · Hace 10 meses

Como a veces los fríos números no alcanzan a mostrar determinada realidad, nada mejor que pensar que el Estadio Martearena (que tiene una capacidad de 20.408 espectadores sentados), podría casi llenarse, de jóvenes que, en Salta capital, ven pasar la vida sin trabajo, ni estudio, ni perspectivas, ni cultura del esfuerzo, ni ilusiones, ni casi nada.

sergio lopez
sergio lopez · Hace 10 meses

Lamentablemente falta la cultura del trabajo. Con padres que tienen planes desde la época de menem , cual crees que es la enseñanza que cultivan los hijos ? En gral. esta muerta la esperanza de generaciones, de las que se creía serian el futuro. Nos dejamos llevar por políticos sin escrúpulos para gobernar y robar, junto a sus clanes familiares que se enquistan en los gobiernos y organizaciones mafiosas que se sirven de ellos. Todos los gobiernos que se van nos dejan sus huellas de malas administraciones, ya que si fueran buenas cualquier transición no seria una factura a pagar por el pueblo, resultado de la festichola de sus gobernantes que se van. Siempre tengo la esperanza de que un día el pueblo despierte y queme la basura.


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