Se trata de un proyecto en el Valle Calchaquí, que este año ganó un premio a la Gestión Solidaria del Campo, del Banco Galicia y la Revista Chacra, en la Exposición Rural de Palermo. De la mano del INTA, 28 productores de San Antonio, en Animaná, se capacitaron en manejo integrado de plagas y producción agroecológica. Lograron un 95% de eficiencia en las cosechas y mejoraron la calidad de la producción.
En el valle Calchaquí salteño predomina la producción agropecuaria a pequeña escala para el autoconsumo. Allí, unos 1.500 emprendedores familiares se dedican a la producción frutihortícola y a la cría de cerdos, aves de corral, ovejas, cabras y ganado bovino. Con el apoyo de la Oficina de Información Técnica (OIT) del INTA San Carlos recibieron entrenamiento en manejo integrado de plagas con enfoque agroecológico, para la producción frutal.
"Durante los últimos dos años, 28 jóvenes productores de las 35 familias del paraje San Antonio se entrenaron en el manejo integral de las plagas con enfoque agroecológico para mejorar la producción frutihortícola de la zona", señaló Eloisa Ferro, especialista de la OIT San Carlos y coordinadora del proyecto regional Valles Áridos del INTA.
En San Antonio, un paraje ubicado en Animaná, a 2.000 metros sobre el nivel del mar, la falta de oportunidades laborales para los jóvenes, sumado a una alta incidencia de plagas frutales, los impulsó a capacitarse en prácticas que mejoraran las producciones no sólo en rendimientos, sino también en calidad. "Una de las particularidades de esta iniciativa es que es una estrategia productiva y organizacional que involucra a todas las familias de la comunidad", destacó Ferro.
Se trata de una propuesta de abordaje interinstitucional para la formación laboral en el manejo de plagas que coordina el INTA junto con el SENASA y el Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social de la Nación. Ferro, señaló: "Durante los últimos dos años, 28 jóvenes productores se entrenaron en el manejo integral de las plagas con enfoque agroecológico para mejorar la producción frutihortícola de la zona".
Cristian Rodríguez representante técnico del SENASA en Cafayate, explicó que "el ataque de plagas como carpocapsa a los nogales generaba mermas significativas en los rindes, lo que se traducía en pérdida de calidad y falta de oportunidades laborales".
En la comunidad existen unas 1.300 plantas de frutos secos (nogales), 300 frutales de pepita (manzanas, peras y membrillos), 1.300 plantas de frutales de carozo (duraznos, damascos y ciruelos) y 1.300 plantas de vid. Además, cuentan con higueras, algunos cítricos, olivos, paltas y tunas. Según sus propias estimaciones, la producción anual total ronda los 45.000 kilos de fruta fresca.
"Una de las principales problemáticas a las que se enfrentaban era la pérdida de hasta el 50% de la producción de nueces debido a carpocapsa y un 30% en el resto de los frutales por mosca de la fruta", expresó Ferro. Fue así como técnicos y productores establecieron un sistema de monitoreo para entender cómo se comportaban las plagas en la zona.
Según Rodríguez, el entrenamiento fortaleció a toda la comunidad.

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