Un árbol de Navidad armado con la estructura de una sombrilla adorna el humilde merendero La mano de Dios, que desde hace tres años Fátima Navarrete impulsa en su casa.
El lugar se encuentra en el barrio Diógenes Zapata, en la zona norte de San José deMetán.
Un techo precario de chapas sostenidas con madera y rodeado con plástico de silobolsas, cobija a los niños. Es muy humilde, pero el corazón, la solidaridad y el amor al prójimo son tan enormes que emocionan.
El pasado viernes, con un desayuno ofrecido por una radio local y el apoyo de comerciantes y vecinos que donaron heladeras para conservar los alimentos de los pequeños, el merendero despidió el 2016.
Alrededor de 60 niños del propio barrio, además de los aledaños San José y Aborigen, disfrutaron de un chocolate con facturas y al final se distribuyeron golosinas.
"Esto me pone muy contenta. Ver a mis niños tan felices no tiene comparación y estoy muy agradecida por este gesto solidario. Fue un año muy difícil, incluso el merendero llegó a estar tres meses sin funcionar debido a la situación económica. Esto se impulsa con el aporte de los vecinos porque no recibimos subsidios de ninguna clase", señaló Fátima.
El espacio brinda la merienda a chicos de familias de escasos recursos de ese sector de la ciudad y además los contiene.
"Ya somos como una gran familia. En esta zona hay muchas necesidades y mientras yo esté acá el merendero va a seguir funcionando. Gracias a Dios y a la solidaridad de la gente hemos pasado una hermosa Navidad", dijo la mujer de 29 años, madre de 5 niños, quien reside en la calle Lavalle 1263.

Gestos hacia el prójimo

Fátima expresó que, de alguna manera, quiere devolver a la comunidad la solidaridad que recibió su familia cuando ella era chica.
"Desde los tres hasta los 15 años fuimos con mis hermanos a un comedor dirigido por Petit de Márquez, ya fallecida, donde recibimos mucho amor y contención. Siempre estará en mi corazón", recordó.
Entre los proyectos para el merendero en este nuevo año, dijo que quieren terminar de techarlo, ampliarlo y hacer las paredes laterales, y nivelar la parte trasera para tener una canchita de fútbol.
En el invierno hacen chocolate, mate cocido y café con leche, y en el verano se brinda, arroz con leche, mazamorra, anchi, flan, gelatina, ensalada de frutas y jugo con galletas.
"Lo que estamos necesitando es un freezer para mantener los alimentos, especialmente en el verano", dijo.

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