Cambiar de aire es una motivación por sí misma, de igual sustancia que una oportunidad laboral o de estudio, que migrar para proporcionarle una merecida realidad a un amor cibernético. Hace quince años, Marcelo Fernández (47) trabajaba en una agencia de publicidad salteña. Las condiciones de ese empleo eran buenas, pero, con ánimo de lance, él siguió el llamado de un amigo, también salteño, quien le pintó el panorama de "la esquina de México". Aunque había viajado sin ninguna propuesta laboral firme, "a probar suerte", Marcelo se rindió ante la cultura multifacética y vibrante de Tijuana, la ciudad fronteriza más cruzada del mundo y la más grande de Baja California.

"Creo que todo México, pero sobre todo Tijuana, donde hay personas de todo el mundo, es muy abierta al migrante y de entrada me sentí muy bien, contenido. Empecé viviendo con amigos y al mes o dos meses, haciendo algunos trabajos free lance, conseguí un empleo estable como creativo en la agencia de un argentino", relata Marcelo, en comunicación telefónica con El Tribuno. Aunque él quería integrarse a su nuevo país y para ello creía más conveniente mantener relaciones laborales con mexicanos, trabajó en armonía con José Ciccone, quien se convirtió en su amigo. Con él crearon el programa de Tango Sensei. "Aunque a José no le tocó vivir la época dorada del tango, tiene un conocimiento muy minucioso de este género y entonces es mi maestro, mi 'sensei' del tango. En el programa yo le suelto temas y él va dándome información", comenta. Agrega que hace 15 años el mercado publicitario ofrecía un gran movimiento que a él le fue ofreciendo innumerables oportunidades a las que aquilató hasta poner su propia agencia de publicidad (junto a una socia), instalada en el centro de la ciudad.

"En estos años se ha producido un gran cambio, la comunicación vía internet modificó los paradigmas y apenas estamos agarrando la onda, acomodándonos y procurando profesionalizar y que se haga una industria y no un comercio alternativo. Aquí somos cuatro o cinco agencias consolidadas y otras más pequeñas. Empezamos como una agencia tradicional, con medios tradicionales, y ahora estamos ajustándonos al nuevo mercado", detalla.

La frontera caliente

"La ciudad malvada... la maravillada, la llena de narcos/ Artistas, multicolores y muchos tantos.../ Esta ciudad... ciudad de paso/ Y paso a ser mía/ ¡Mi ciudad! Mi metrópoli confundida". El poeta Milton Ríos captó con afecto visceral en "A mi Tijuana" lo ecléctico de una ciudad que tiende puentes sin aduanas hacia otras latitudes del mundo. Marcelo coincide con él. "Aquí es un paso fronterizo: gente que va y que viene y por eso hay comercios abiertos todo el tiempo, y creo que eso hace que no percibas, o te distraigas, de la problemática más fuerte, que es la cantidad de gente que viene del sur de México o de Centroamérica para tratar de cruzar de manera ilegal a Estados Unidos. Hay un muro, una reja enorme que impide el paso de los ilegales, pero ellos se las ingenian", relata Marcelo. Así cientos de personas cejan en su intento, pero no regresan a sus lugares de origen, donde seguramente abandonaron un destino de miseria, sino que quedan atrapados en un círculo de drogas, delincuencia, indigencia y criminalidad. "Las instituciones de gobierno y de seguridad deberían contenerlos o darles una oportunidad de inserción social, pero se ve que las autoridades están desfasadas, desactualizadas, o el problema los supera y actúan de manera más tradicional", lamenta Marcelo. Por tradicional se refiere a un sistema represivo que agrava la situación de indefensión de los migrantes ilegales, que acaban engrosando las penitenciarías. "Los persiguen y los meten a la cárcel. Muchos perdieron su documentación. Hay gente que ni sabe de dónde viene. La mayoría es del campo y viene de lejos, recorren 4 o 5 mil kilómetros y todos los días llegan miles de personas y los que logran pasar, que son pocos, enfrentan su problemática en Estados Unidos, y los que no pasan se quedan dando vueltas por acá. La zona más conflictiva es esta, porque estamos al sur del estado más rico de ellos, California, y nos beneficia que estamos del otro lado de las montañas, hacia el mar, entonces es más favorable intentar un cruce sin llevar nada encima, porque del otro lado tienen que ir por el desierto y para llegar a una ciudad tienen que andar como 800 kilómetros, mientras que acá están a cinco cuadras de EEUU", evalúa.

Añade que en Tijuana queda poco del "México lindo y querido" retratado en las películas y documentales de circulación internacional. "Este norte es desértico. Aquí están las ciudades más chicas y no hay tanta población indígena como migrante. Acá es al revés que en Argentina, donde los rubios están al sur y los morochos 'cabecitas negras' estamos al norte. En México, al sur están los indígenas y al norte los emigrantes franceses y alemanes", señala.

La familia

Allá Marcelo conoció a la mexicana Ana Gallardo (35), oficial de Comercio en la Embajada Británica, con quien tiene un hijo, Camilo (2), nacido en Estados Unidos. Hace un año y medio los tres visitaron Salta. Marcelo es el único de su familia que vive fuera de Argentina. El Tribuno le pregunta si extraña. "Me cargan todos mis amigos porque dicen que yo veo una piedra y digo que todo me parece Salta. No sé si es por una cuestión emocional mía, pero mi abuelo en Salta me llevaba a pasear por la zona precordillerana y yo no he roto ese cordón que me vincula con el terruño y sigo vinculado al paisaje... Como estamos en una zona de montaña, aunque estemos pegados al mar, veo las montañas y me recuerdan a Salta. Si le quito el mar, esto es la quebrada de Cafayate. Y a 100 kilómetros tenemos la zona de los viñedos y es como hacer una visita a San Carlos. Al menos desde mi entorno, que está lejos del México tradicional, encuentro lugares que son parecidos a Salta. Los busco para no perder el vínculo", se sincera. Pronto le llegan los momentos en La Linda y los desgrana para este medio generosamente. "Extraño los amigos y, por supuesto, la familia. Extraño la oportunidad que uno tiene de juntarse a tomar una cerveza o un café y de verse a cada rato, porque en esta ciudad tan grande, con distancias tan largas y un tráfico pesado, tenés que salir de la oficina e ir a casa y a los amigos los ves los fines de semana. A mis amigos de aquí los 'veo' por Facebook. La relación se mantiene por la red social casi como con mis amigos de Salta", aclara. Luego, obligada estación de la memoria para quien está Lejos del pago, también Marcelo espanta la nostalgia por los sabores: "Extraño el picadillo, que acá no encuentro...", cierra.

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Hugo Ren Fern?ndez
Hugo Ren Fern?ndez · Hace 8 meses

Mi hijo querido! Me emociona esta nota. Es que Salta es tan linda que enamora! Me emociona verte con tu familia. Hasta Morcilla y Motitas son parte de la misma. Anita y Camilo son fuera de serie . Espero que los vínculos sigan siendo tan fuertes y emotivos como siempre. Mi cariño y el de toda tu familia salteña sean tu sostén en tan lejana tierra. Agradezco a México que te cobijó con tanto afecto y cariño. Los amo...TU PADRE

Ricardo Gutiérrez
Ricardo Gutiérrez · Hace 8 meses

Queridos Hugo y Marcelo. Me emocioné mucho con esta nota. Y me alegré de tener noticias tuyas Marcelo. Les deseo lo mejor. Un cálido abraso del "vecino del frente" Ricardo.

Ricardo Gutiérrez
Ricardo Gutiérrez · Hace 8 meses

Querido Hugo (papá de Marcelo) Yo también me emocioné y alegré mucho. Guardo los mejores recuerdos de ustedes. Un cálido abrazo de vuestro "vecino del frente" Ricardo.


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