Lejos de seguir la conducta de la "tolerancia cero" arriba de un vehículo, un camionero fue interceptado en la madrugada de ayer por personal de Tránsito mientras zigzagueaba con su camión por la ruta provincial 36, kilómetro 2 y medio. Ante las señas de las personas que trabajaban en el puesto de control de Campo Quijano, el hombre, de 40 años, a bordo de un Mercedes Benz sin ruborizarse detuvo la marcha y se expuso a soplar la pipeta -que se utiliza para el control de alcoholemia-. El resultado fue el que todos en el control suponían, positivo con un grado de alcohol en sangre de 3,8 g/l. El camionero quedó demorado y le secuestraron el enorme rodado y también la licencia de conducir.
Una gran irresponsabilidad del sujeto a bordo del enorme camión, que se podría haber convertido en un arma mortal en manos de alguien en evidente estado de ebriedad, con el peligro que ello implica para el propio conductor y para otros automovilistas.

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Sección Editorial

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