La Policía de la provincia de Río Negro encontró hoy al mediodía el cuerpo de Micaela Bravo, la mujer de 28 años y madre de tres hijos, que había desaparecido en la ciudad de Bariloche hace 14 días.
Días atrás, más de tres mil personas habían marchado por las calles de Bariloche para exigir la aparición de la mujer, que fue vista por última vez con vida el pasado 23 de marzo en el barrio 2 de Abril, en el momento en el que fue a llevar a una de sus sobrinas al jardín de infantes.
Este miércoles por la mañana y cerca del mediodía, una llamada anónima informaba sobre la aparición de un cuerpo en la zona del supermercado Diarco en el barrio Alto de Bariloche. Rápidamente los investigadores fueron al lugar y encontraron el cadáver a unos 300 metros de la ruta.
Según informó la prensa local, la familia y el exmarido de la joven fueron al lugar en el que estaban presentes el juez Ricardo Calcagno, efectivos policiales y los fiscales Eduardo Fernández y Martín Govetto.
Tras la aparición del cuerpo, la Justicia ordenó realizar la autopsia y estudios genéticos debido a que el cadáver se encontraba en avanzado estado de descomposición y no se pudo identificar con certeza a pesar de que la ropa coincidía con la que llevaba Micaela al momento de desaparecer.
Voceros del Ministerio Público Fiscal de la provincia de Río Negro informaron que una entomóloga trabajó en el lugar del hallazgo y tomó muestras de la tierra e insectos para recabar datos que pudieran brindar mayores precisiones sobre la fecha y las causas de la muerte de la mujer.
La persona que encontró el cuerpo contó ante la Justicia que el pasado domingo estuvo en el mismo lugar y el cadáver no estaba allí, por lo que los investigadores presumen que fue trasladado durante los últimos días.
Algunos testigos habían declarado en la causa que investigaba la desaparición de Micaela, que el pasado 23 de marzo ella había subido a un vehículo, aunque nadie pudo describirlo.
Por la desaparición de Micaela, la Policía de Río Negro había dispuesto un intensivo rastrillaje con unos 80 uniformados, en inmediaciones del jardín donde la joven había sido vista por última vez y se hizo extensivo a la base del cerro Otto, el arroyo Ñireco, el vertedero municipal y las canteras de la ciudad.
La víctima tenías tres hijos de 5, 8 y 9 años, se había separado del padre de los niños hacia unos cuatro meses y tenía una nueva pareja desde hacia unas semanas.

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Sección Editorial

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