Una patrulla de la policía halló al niño Octavio Leonel Da Silva, de 2 años, quien desapareció el jueves de un campamento de cosecheros de yerba mate, en la zona central de Misiones. Estaba desvanecido y aferrado a un juguete.
El nene fue trasladado en forma urgente al hospital de la localidad de San Vicente, a unos 200 kilómetros de Posadas, con síntomas visibles de deshidratación, aunque sus familiares y los rescatistas aguardaban un informe de los médicos que lo asistieron.
De acuerdo con los detalles iniciales del hallazgo, el niño estaba al borde del arroyo conocido como El Saltiño, en inmediaciones del paraje Colonia Milagros, en el límite entre los municipios de Dos de mayo y San Vicente.
El nene estaba desvanecido y con un camioncito de color verde entre sus manos, cuando fue detectado por efectivos del Grupo de Operaciones Especiales (GOE) de la policía provincial, quienes rápidamente improvisaron una camilla para trasladarlo. El nene estaba desvanecido y con un camioncito de color verde entre sus manos, cuando fue detectado por efectivos del Grupo de Operaciones Especiales (GOE) de la policía provincial, quienes rápidamente improvisaron una camilla para trasladarlo.
En primer término, fue reconocido en el centro de socorro que se instaló en el mismo lugar de donde había desaparecido el jueves pasado, entre las 13 y las 13.40, para luego abordar un móvil policial hasta el hospital de San Vicente.
El lugar del hallazgo se encuentra cerca del campamento donde el niño fue visto por última vez, aunque los investigadores procurarán determinar ahora si llegó hasta dicho punto por sus propios medios o bien si alguna persona lo abandonó tras la repercusión del caso.
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El niño estaba desvanecido y con un camioncito en una de sus manos.
El niño estaba desvanecido y con un camioncito en una de sus manos.
Una fuente cercana al operativo de búsqueda dijo que "ahora los médicos deberán determinar el estado general de salud del nene, pero continuarán las investigaciones tendientes a precisar qué ocurrió en las 48 horas que estuvo desaparecido".
El niño se encontraba con sus padres Gilberto Da Silva y Marisel Lemos en un campamento, montado con polietileno y ramas, junto a un grupo de cosecheros que cumplían tareas en una plantación de yerba mate, en medio de la precariedad que caracteriza a este oficio.
Al parecer, cuando la mayoría regresó a las tareas de campo después de almorzar, el pequeño estaba durmiendo bajo las lonas; despertó y se puso a llorar, según reconstruyeron los demás obreros rurales que alertaron al padre de la situación. Luego, no se supo más de él.

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