Potenciar los aspectos positivos de la personalidad y aceptar los errores propios y ajenos pueden ser algunos de los beneficios que tiene el conocer los aspectos de la personalidad desde el eneagrama.
El eneagrama es una herramienta de psicología, un mapa del comportamiento humano, y está basado en nueve diferentes tipos de personalidad, los cuales revelan cómo funciona la mente y permite ver y comprender por qué se piensa, se siente y se actúa de tal o cual manera.
La palabra eneagrama es de origen griego y se compone de dos partes: enea que significa nueve y grama, gráfica o dibujo, es decir, una gráfica de nueve.
Se trata de nueve formas diferentes de ver la vida, de percibirla. Nueve maneras de sentir, de pensar y de reaccionar. Nueve diferentes tipos de personas que han desarrollado distintos caminos para sobrevivir y sentirse seguros. Todos son válidos y ninguno es mejor que otro.
Los beneficios de la aplicación del eneagrama son varios. Se lo destaca como una herramienta que enseña a conocer y aceptar como realmente es, con habilidades y limitaciones, y poder dejar de aparentar lo que no es.
Ayuda a mejorar las relaciones con los seres queridos y con la gente que lo rodea, ya que puede entenderlos desde su personalidad y no desde punto de vista personal.
Ayuda a descubrir y a entender muchos aspectos desconocidos de la personalidad como: ¿qué es lo que estoy buscando?, ¿qué me mueve internamente a actuar?, ¿cuáles son mis miedos, mis talentos y cualidades?, ¿qué es lo que me enoja?, ¿cuál es la parte difícil de mi personalidad que me causa problemas?
Muestra exactamente en dónde sus pensamientos, sus miedos, sus defensas y sus conductas lo tienen atrapado.
Los perfiles de personalidad que identifica el eneagrama son:
  • Perfeccionista: construye su vida y gana afecto de su entorno siendo perfecto. Se considera superior. Encasilla a los demás por fallos cometidos. Le inquieta cometer errores. Meticuloso y extremadamente crítico consigo mismo. Compulsivo y metódico. Irascible, con predisposición al resentimiento. Tendencia a pensamientos extremistas: blanco o negro, bueno o malo.
  • Altruista: obtiene afecto de su entorno ofreciendo ayuda. Manipula la vida de los demás. Ofrece una entrega personal de forma altruista y generosa. Evita sus propias necesidades confundiéndolas en ocasiones con las ajenas. Obtiene satisfacción sintiéndose indispensable. Necesita libertad. Modifica su personalidad para llenar las necesidades de otros. Genera empatía como estrategia para ganar o frenar el afecto de los demás.
  • Ejecutor: Obtiene cariño, a través del éxito y de su imagen que resulta imprescindible. El trabajo es su interés principal. Los sentimientos desaparecen mientras lo lleva a cabo. Competitivo y eficaz. Teme el fracaso. Su corazón y sentimientos se resguardan ejecutando su labor (soy lo que hago). Romántico: desea lo inalcanzable, lo difícil de conseguir. Evita lo ordinario. Su autoestima es baja. Vive la vida como un representación teatral (comedia, drama), afronta la vida con poca valentía.
  • Observador: necesita privacidad y no involucrarse. Se aleja del afecto y de las emociones. Necesita entornos donde protegerse y limitar el contacto. Para sobrevivir, se conforma con disponer de tiempo y un kit elemental.
  • Soldado: suele evitar la acción. Ansioso y leal. Escéptico que teme ser traicionado. Su lema es: pensar en lugar de hacer. O bien se somete, o se subleva contra la autoridad. Se identifica con las causas de los menos favorecidos. Lidera la oposición. Miedo a reconocer la propia ira, y temor a la ira de los demás.
  • Epicúreo: desea llevar una vida maravillosa. Elabora grandes ideas. Busca trabajos placenteros. Contagian entusiasmo. Evita el sufrimiento y el conflicto. Su defensa es atacar con el encanto y optimismo.
  • Jefe: es controlador e impulsivo. Se resguarda con la protección y el poder. Demanda el contacto y la defensa de los suyos. Establece reglas en su vida laboral y personal. Le inquieta la justicia y evita la debilidad. Necesita marcar límites. En sus acciones no existe término medio.
  • Mediador: habilidad para relacionarse con todos. Busca la neutralidad. Evita conflictos. Actúa por rutina. Incómodo con los cambios, es reacio a "decir que no". Le cuesta aislarse. La rabia o el enfado le supone distancia y separación. En cierta forma es paciente y testarudo y espera que el tiempo solucione los conflictos.
Como decía el filósofo Arthur Schopenhauer: "La personalidad del hombre determina por anticipado la medida de su posible fortuna". Y tal vez es el momento justo para observarse y potenciar sus cualidades.

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