Una fiesta religiosa que debía terminar en paz tuvo incidentes entre concurrentes y efectivos policiales que cubrían el evento. El hecho ocurrió el viernes por la noche en El Jardín, en el marco de los festejos por la Virgen de Fátima, patrona de ese lugar.
Al finalizar las actividades los uniformados, pertenecientes a la jurisdicción local, se dispusieron a despejar el lugar, produciéndose una serie de incidentes con la gente. Varios uniformados terminaron con lesiones y, una vez más, la situación reavivó la vieja discusión del uso del arma reglamentaria de la policía.
En los incidentes, un puñado de manifestantes, unos 15 según la Policía, atacaron a los agentes con machetes y piedras. ¿Si en esos ataques uno de los uniformados terminaba con la cabeza rota?
Unas 500 personas se acercaron para disfrutar de las festividades religiosas, y solo un grupo de hombres fue al choque con los efectivos. Fuentes policiales indicaron que se trató de "lugareños del paraje El Espinal y de El Jardín". En el enfrentamiento varias personas arrojaron piedras dañando a los policías y los móviles de seguridad.
Al regresar al destacamento, parte del personal se trasladó al centro de salud del lugar para curaciones. En el interior de la salita los uniformados se toparon de nuevo con el grupo de agresores quienes repitieron el ataque y dañaron las instalaciones.
Cuando la jornada estaba por terminar, los efectivos solicitaron apoyo a las distintas subcomisarías y comisarías de la zona para transitar los distintos lugares del pueblo a los fines de evitar nuevos ataques.
Debate
Dentro del marco legal, se trata de una figura establecida en el artículo 34 del Código Penal: "uso racional de la fuerza" o de "legítima defensa". ¿Cuándo un policía debe utilizar el arma reglamentaria?
Del "gatillo fácil" al impedimento de tener que usar el arma solo en momentos críticos, el personal policial se encuentra en una encrucijada y debe dar respuestas ante la Justicia cuando se produce una acción de este tipo. Las opiniones que se formulan acerca de ambas situaciones, por lo general, emergen desde bases ideológicas bien definidas y fundamentadas. Lo cierto es que en numerosos casos difundidos por los medios de comunicación, generan la indignación de la gente puesto que en el medio, se trata de actores de carne y hueso.
La preparación de los policías si es deficiente tiene como consecuencia malos resultados. De allí que en algunos momentos haya que lamentar casos de gatillo fácil o femicidios de parejas vinculadas a las fuerzas de seguridad. Claro, del otro lado están los bien entrenados quienes se ven en la encrucijada de tener que decidir si sacar el arma o no.
Frente a la incertidumbre, el personal policial también pone el acento en los distintos elementos que deben tener en cuenta en medio de una revoltosa manifestación: chaleco, cascos, protección y equipo antidisturbio.
Sin embargo, "la plata se la gastan para otras cosas", señaló una fuente de la institución policial a este medio.
La utilización del arma reglamentaria debe ser "el último recurso", expresan algunos uniformados quienes prefieren mantenerse anónimos.
Muchas veces ese "último recurso" puede costar la vida de un policía.

¿Qué te pareció esta noticia?

Aparecen

Sección Editorial

Comentá esta noticia



Se está leyendo ahora