Emilio Cornejo es un eximio bailarín salteño de folclore y tango. Partió de Salta en 2008 rumbo al Viejo Continente motivado por una fuerza interior que lo impulsaba a buscar nuevos aires. "Seguir con la rutina de clases me había agobiado, ya no sentía el placer de años anteriores y con el desgaste ya no podía crecer", expresó.
Según recuerda, los primeros destinos no lo alejaban del país. Pensaba que Córdoba o Buenos Aires podían ser las opciones, pero finalmente decidió cruzar el océano. "Roma (Italia) fue la meta, razones personales también me empujaron a dar este gran salto", indicó.
El salteño actualmente vive en San Petersburgo, Rusia, pero desde que se fue a Europa el sedentarismo pasó a ser parte del pasado. Manifestó que "por mis giras de seminarios de folclore o con las compañías de danza no estoy casi nunca en casa, vivo más en un avión que cada semana debo tomar o en las diferentes ciudades donde trabajo".
El mundo de la danza acapara su vida. No solo es su hobbie y su pasión, sino además su fuente de trabajo. "Todas las actividades que realizo son dedicadas a mi profesión, a la danza, porque es mi oxígeno, mi trabajo, mi forma de vivir", expresó emocionado.
De esta manera, un día de Emilio incluye horas de planificación, ensayo, entrenamiento y clases particulares. A esto se le suman fines de semana de seminarios, espectáculos en milongas o teatros. Solo, con su compañera o con las compañías de danza, el objetivo es siempre bailar.
El cambio radical que implicó para Cornejo su partida tiene un sabor a mucho para él. En este sentido, sostuvo que "las ventajas fueron y son muchas, sobre todo el hecho de poder incrementar mis conocimientos, no solo en la parte artística estudiando otras disciplinas sino también como persona".
Para él, estar lejos del pago le abrió un horizonte infinito y le permitió conocer nuevas culturas, nuevos idiomas y a su vez, conquistar las posibilidades de trabajo que se presentaron.
"Considero ser una persona dinámica, en el sentido que cada día para mi tiene que tener un sabor diferente y el haber tomado la decisión de viajar en busca de nuevos desafíos me permite ejercer este dinamismo", definió Cornejo.
Desde ningún punto de vista considera que se haya encontrado con adversidades en su camino en el extranjero. En tal caso, prefiere denominarlas como "cambios".
Dijo que "sabía que me iba a enfrentar con cambios, con todo lo que significa cambiar de cultura, idiosincrasia, idioma. A algunos los asimilé fácilmente y otros me costaron, pero el enfrentarme a nuevos desafíos despertó todos mis sentidos para mirar siempre hacia adelante".
Zambas y tango for export
Aunque no se considere un embajador salteño de la danza, lo es. En diferentes puntos del Viejo Continente Cornejo va dejando la impronta del folclore argentino y de la estirpe salteña.
"Me siento orgulloso por despertar en bailarines de diferentes países, cada vez más y más, el interés en nuestro folclore. Es muy satisfactorio y hasta a veces emocionante ver gente de otros pueblos bailar nuestras danzas", sostuvo.
Los escenarios lo ven brillar, mientras los curiosos optan por saber de qué se trata eso de enamorar con un pañuelo al ritmo de la zamba, hacer hablar las tablas con repiques de malambo o sentir el abrazo preciso del tango.
"Cada país de Europa toma el folclore argentino de manera distinta. Algunos no llegan a comprenderlo y lo toman solo como un momento de diversión. En cambio etros lo hicieron propio y profundizaron no solo la danza folclórica sino también en la cultura y la música", indicó.
Para Emilio la riqueza que tiene el folclore argentino, "merece llegar a niveles altísimos como el folclore de otros países, que son ya reconocidos mundialmente. Creo que de a poco se está comenzando a lograr este objetivo".
Pero todo este escenario en potencia de ninguna manera borra de la memoria y del corazón de Emilio su Salta natal. "Salta es la tierra que forjó mis raíces y solidificó mis bases. Es mi inspiración para crear mi presente y para idealizar mi futuro. La tierra que me dio mis primeras alas. Todo lo que soy ahora se lo debo a mi provincia", expresó orgulloso.

El Infernal y el desafío de Laborde
La escuela de malambo "El Infernal" fue fundada por Emilio Cornejo y supo dar excelentes malambistas a Salta, quienes se destacaron en los festivales de Laborde y Cosquín, entre otros.
Emilio se emociona al recordarla y asegura que es un recuerdo latente en su vida.
"Nombrar mi escuela de malambo significa conmoverme por tantas alegrías que me dio, infinidad de recuerdos, tantos alumnos que vi crecer, muchas emociones, anécdotas y vivencias compartidas", expresa.
Al ser consultado sobre si tiene en mente retomarla en algún momento señaló que "El Infernal siempre estuvo y estará presente conmigo", no obstante, señala que "cumplió un ciclo en Salta, pero esto no quiere decir que ese ciclo se ce rró".
Malambista de pura cepa tiene en su corazón la llama encendida que imprime Laborde a cualquier bailarín que sube a sus tablas.
En este sentido, sostuvo que "las sensaciones al subir al escenario de Laborde no las encontré en ningún otro. En algún momento de mi vida volveré a sentir su magia y agradecerle por tantas satisfacciones".
Finalmente se refirió a la nueva generación de bailarines y los instó a transitar el camino de la danza. "Obtener un premio es simplemente un grano de arena en un desierto, y no significa haber llegado a la cima", puntualizó.
Al mismo tiempo, invitó a "pensar siempre en la búsqueda de ir más allá en cada ensayo, en cada puesta en escena, en cada clase. Involucrarse con otras disciplinas, informarse, investigar, no conformarse ja más".
Desde su humildad y carisma que lo caracterizan volvió a destacar el abanico de posibilidades que presenta la danza y agradeció a la vida por este don. "Gracias por habernos elegido para ser parte de este mágico mundo", concluyó. x

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