Heinrich Max Sparn (1889-1966), quien castellanizó su nombre como Enrique Sparn, fue uno de los más grandes bibliotecarios de nuestro país, aun cuando en la actualidad resulte poco conocido, o peor aún desconocido.
Sparn nació el 19 de diciembre de 1889 en la ciudad de Pforzheim (Alemania).
De joven se trasladó a los Estados Unidos donde completó sus estudios de bibliotecario en la prestigiosa American Library Association. En la década de 1910 llegó a nuestro país, primero a Buenos Aires, desde donde pronto se trasladó a Córdoba.
En esa ciudad, "La Docta", brillaba la vieja Academia Nacional de Ciencias que había fundado Sarmiento y que había poblado con sabios centro-europeos y americanos. El propio Darwin fue miembro correspondiente de la Academia y sus obras originales, en primeras ediciones y retratos autografiados, se conservan en aquella afamada biblioteca.
Lo cierto es que Sparn se sintió bienvenido en un ambiente académico donde aún actuaban sus paisanos, los últimos científicos alemanes como Kurtz, Doering o Bodenbender. Y además donde había una biblioteca extraordinaria que había que organizar, catalogar, fichar, ordenar y otras tareas básicas y estadísticas propias de la bibliotecología.
Los libros del mundo
Tan temprano como 1915, Sparn comienza una tarea de publicación de catálogos y bibliografías que no abandonará hasta el fin de sus días. Sparn era políglota y se manejaba con soltura en varios idiomas. Los catálogos internacionales mencionan sus publicaciones en seis idiomas, entre ellos español, alemán, inglés, francés, portugués e italiano.
Tenía además una buena formación en lenguas clásicas y conocía el ruso, polaco y otros idiomas europeos. Todo este bagaje le permitió desarrollar en plenitud el trabajo bibliotecológico al cual dedicó su vida entera. Estaba casado con una dama italiana del Friuli, de apellido Floreani; y tenía una hija, Enriqueta Sparn, nacida en Córdoba en 1924.
Salió a la palestra con algunas contribuciones menores, entre ellas un listado de 1915 de las publicaciones periódicas que recibía la Academia Nacional de Ciencias.
En 1919, Sparn comenzó a publicar de manera relevante en la revista de la Universidad Nacional de Córdoba. Al parecer su primera obra de envergadura fue un Catálogo Internacional de Revistas de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales. Este trabajo de largo aliento fue reactualizado en décadas sucesivas y figura entre los grandes aportes sobre el tema en el ámbito internacional.
Luego comenzó con la publicación de las bibliografías sobre geología, mineralogía, petróleo y otras geociencias que abarcaron distintos lapsos y que constituyen un tesoro de información bibliográfica para especialistas y no especialistas.
Ciencias de la tierra
Uno de esos estudios se refiere a todo lo publicado en el país sobre ciencias de la Tierra, anteriores a 1899 donde incluye casi un millar de trabajos. También analizó idéntica temática para los periodos de 1900-1914, 1915-1921, 1922-1924 y así sucesivamente hasta su último trabajo en 1965, un año antes de su muerte. Asimismo publicó sobre bibliotecas del mundo, incunables, bibliografía meteorológica y antártica, Malvinas, sociedades científicas, ranking de universidades, entre muchos otros temas que suman unas 140 publicaciones.
Se destacan los trabajos que realizara sobre las bibliotecas rusas, las bibliotecas del mundo con más de 50.000 o con más de 100.000 volúmenes, las sociedades científicas mundiales con más de mil miembros, las bibliotecas mundiales con más de 100 incunables, las mayores colecciones de manuscritos orientales existentes en las bibliotecas del mundo, la cronología, diferenciación, número de socios y distribución de las sociedades de geografía, el orden cronológico de la fundación de las sociedades matemáticas, las bibliotecas con más manuscritos sobre el viejo mundo y así sucesivamente una pléyade de temas alrededor del libro.
También publicó un repertorio de textos de derecho y ciencias sociales traducidos a la lengua castellana, una bibliografía de la yerba mate, otra de los ferrocarriles y un notable trabajo sobre las sociedades de ciencias, letras y artes que llevan los nombres de grandes hombres (In memoriam et ad gloriam).
Sus estudios relacionados con las sociedades científicas le llevaron a crear una nueva ciencia a la que bautizó con el neologismo de "Sociedadología" que quiere significar la ciencia que tiene por objeto el estudio de la vida de las sociedades (incluso academias), científicas y técnicas, desaparecidas y existentes.
Según Sparn se trataba de una rama de la ciencia de la cual no había predecesores y por ello le dio el nombre como una nueva y particularísima disciplina: la sociedadología o (Wissenschafts) - Gesellschaftenkunde. Por su intensa labor en 1947 fue nombrado Jefe de la Comisión de Coordinación de todas las bibliotecas de Córdoba. A pesar de su tarea aguda y laboriosa su obra y su figura seguramente se veían opacadas al lado de los trabajos científicos de los grandes sabios que poblaban la Córdoba de entonces. Por ello resulta destacable que desde su rol de bibliotecario haya alcanzado en 1923 el cargo de Secretario de la Academia Nacional de Ciencias de Córdoba y ue en 1939 fuera nombrado como Miembro de Pleno Derecho de esa academia. Es importante subrayar esto ya que él no era un científico sino un bibliotecario especializado en bibliografía científica. Sparn publicó copiosamente entre 1919 y 1955, donde llamativamente ese año cesa toda su producción.
El olvido y el rescate
Su nombre desaparece del listado de autoridades y de las distintas publicaciones que se editaban en Córdoba, tales como actas, boletines, revistas y misceláneas. Muy probablemente esto pudo estar relacionado con el golpe de estado llevado a cabo por la Revolución Libertadora. Asumimos que Sparn, nacionalizado argentino, pudo haber adherido al peronismo, lo que le costó el cargo.
Lo cierto es que además de algún trabajo póstumo y post mortem, entre 1955 y su muerte solamente va a publicar un par de trabajos más en 1964 y 1965, ambos relacionados con bibliografía geológica y antártica. Ello permite inferir que de todos modos, y aún retirado, continuó trabajando en soledad.
Sparn recibió honores en su ciudad de origen en Alemania y figura en los principales catálogos mundiales de bibliografías. Sin embargo en nuestro país su obra pasó desapercibida y ha sido injustamente olvidado. Por esta razón en el marco del Cuarto Congreso Argentino de Historia de la Geología, que se llevó a cabo en la ciudad de La Plata a mediados de septiembre de 2016, decidimos homenajearlo rescatando su vida y obra en el cincuentenario de su muerte, en base a una investigación conjunta con el Instituto de Geología y Minería de Jujuy dirigido por las bibliotecarias Emilia Silva de Cruz y Noemí H. Robles. Tomando en cuenta el análisis de su trabajo, de gran importancia para el estudio de las ciencias geológicas; y por los extraordinarios aportes realizados en el marco de las ciencias bibliotecológicas, se propuso designar a Enrique Sparn como el "Padre de la Bibliotecología Científica Argentina". Su obra resulta hoy fundamental para todos los que trabajan en campos relacionados con la historia de las ciencias en general y de la historia del libro y de las bibliotecas en particular.


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