Entre lágrimas, agravios y referencias a Dios, el Senado brasileño expuso sus argumentos finales antes de decidir hoy si destituye a Dilma Rousseff, un desenlace que todos ya dan por sentado en Brasil. "El impeachment es un remedio constitucional al que necesitamos recurrir cuando la situación se revela especialmente grave", señaló la abogada de la acusación, Janaina Paschoal. "Fue Dios quien hizo que, en el mismo momento, varias personas percibieran lo que sucedía en el país", añadió esta abogada en sus argumentos. Tan dramático ha sido este juicio en Brasil que durante las sesiones de ayer tanto los abogados de la defensa como de la acusación, lloraron.
"Canallas, canallas, canallas", disparó el senador Roberto Requião, del PMDB y defensor de Dilma Rousseff, haciendo referencia al golpe de Estado contra Joao Goulart en 1964.
El "impeachment" probablemente cerrará cuatro ciclos en el poder del emblemático Partido de los Trabajadores (PT), referencia regional de la izquierda. Un final trágico para esta organización nacida en los años 80 por movimientos sindicales liderados por Lula y conocido en el mundo por exitosos programas sociales que lograron sacar a millones de la pobreza.
"Dilma va a pasar a la historia como una figura ambigua: va a ser vista como una villana dsde el punto de vista de la gestión, fue una mala gobernante, que erró mucho, que no supo dialogar con el Congreso, que es responsable en parte por la economía y todo eso va a ser atribuido a ella", señaló a la AFP, Michael Mohallem, analista en la universidad FGV de Río de Janeiro.

¿Qué te pareció esta noticia?

Sección Editorial

Comentá esta noticia



Se está leyendo ahora