Sindicatos en colapso por las feroces internas gremiales y dirigentes tomados como rehenes dentro de las instituciones, conforman el panorama sindical en la provincia de estas últimas semanas.

Tres organizaciones sindicales sufrieron inusuales episodios que dejaron en vilo a la dirigencia, mientras la tarea natural de los gremios se ve cuestionada desde la defensa de los derechos de los trabajadores.

El hecho más grave sucedió el lunes pasado y tuvo ribetes de golpe institucional cuando un grupo de trabajadores ingresó a la sede local de la Unión Tranviarios Automotor (UTA) y tomó por la fuerza las instalaciones ubicadas en el centro de la capital salteña y mantuvo como rehenes al secretario general Jorge Flores y a otros dos miembros de la comisión directiva.

La situación, al extrema tensa, incluyó a trabajadores en los techos del edificio amenazando con bates de beisbol y bombas molotov y obligó a la intervención de grupos especiales de la Policía. Después de siete horas lograron llegar a un acuerdo y hoy la Justicia imputó a 4 de los más de 30 empleados que participaron de la revuelta sindical.

Otras situaciones de tensión vinculadas a la dirigencia gremial se vivieron también durante el prolongado conflicto en el ingenio El Tabacal, donde Martín Olivera, el secretario general del gremio de los empleados del azúcar, fue duramente cuestionado por miembros de la comisión directiva, quienes manifestaron su desacuerdo con los términos del acta que firmó con la patronal. La esposa de uno de los dirigentes enfrentado a Olivera, denunció al sindicalista por insultos y amenazas de muerte.

En otro ámbito gremial pero en la misma zona de influencia sucedió una situación similar y tal vez en forma consecuente con el episodio anterior, ya que un dirigente del Sindicato de Camioneros fue denunciado por un empleado de una empresa que presta servicio de transporte para el ingenio Tabacal, por amenazas y ataques en represalia por haber exigido elecciones internas para los delegados gremiales de dicha empresa.

Ninguno de los tres episodios pasaron desapercibidos y se retroalimentaron mutuamente por la frecuencia con la que se dieron en Salta capital y en el norte de la provincia.

El malestar que se vive dentro de los sindicatos salteños no es otra cosa que un reflejo de la situación laboral en todo el país, donde según cifras difundidas por el propio Gobierno nacional, se perdieron más de 200 mil empleos tanto públicos como privados. Ese es motivo más que suficiente para que los gremios, en razón de su naturaleza de lucha por las reivindicaciones salariales y la defensa del empleo, sean el centro de las miradas en el actual escenario laboral.

Pero los gremios no pueden funcionar por sí solos para garantizar estos derechos sin tener bien aceitados los mecanismos de negociación con el Estado y las empresas.

El reconocimiento del Gobierno sobre la grave caída del empleo en los últimos meses obliga a una acción en conjunto entre los gremios y la política, más allá de las afinidades partidarias de los sectores sindicales.

La defensa del trabajo no debe ser exclusiva de los sindicatos en un modelo que atraviesa una transición complicada desde los extremos del paternalismo estatal hasta la proyección de la empresa privada como única generadora de mano de obra.

En ese escenario el Estado y los gremios no pueden obviar una acción conjunta por el bien de los trabajadores. Para el caso de Salta, el gobierno provincial se ha desentendido de su vínculo con los sindicatos, salvo en las ocasiones de conflicto como los que ocurrieron en estas semanas.

Además de la temporalidad de las paritarias, el diálogo entre el Ejecutivo y los sindicatos es lo que está faltando y esto se traduce también en las crisis que están ocurriendo.

La CGT Salta viene pidiendo desde hace tiempo una reunión con el gobernador Juan Manuel Urtubey pero hasta el momento no hubo respuestas. Solo la dirigencia gremial más obediente es la que merece la atención del mandatario.

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Sección Editorial

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sergio lopez
sergio lopez · Hace 2 meses

Es la costumbre mas normal de los sindicalistas de Salta y el resto del pais," mirar para otra parte". En todos estos años jamas estos dirigentes supieron asumir la defensa de los derechos de los trabajadores, pasando desde el gremio de la sanidad, a los bancarios. Al primer paso en la mayoría de los casos de protesta la dan los trabajadores y luego como de compromiso se agregan estos pseudos representantes de los trabajadores. ya es hora de que estos terminen sus cargos en un corto lapso y no se enquisten y terminen formando clanes familiares en los sindicatos


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