Las danzas o expresiones corporales con tambores están resurgiendo desde hace unos años, porque el tambor encierra algo profundo y misterioso; puede que sea la vida que encierran los materiales que lo conforman -madera y cuero- o quizá sea que recuerda el primer sonido de la vida: el latido del corazón.
La particularidad de esta música de grupo es que los toques de tambor surgen del ensamble único de un grupo que toca al unísono, fusionándose y creando algo único. Por esta razón se considera que la música de tambores convoca como humanos, sin razas, credos ni religiones. Solo seres con un corazón que late como un tambor y se alegra en la comunión del encuentro con otros "corazones-tambores".
Los beneficios:
  • Alivia el cansancio. Son varios los expertos que han investigado el sonido del tambor y sus efectos curativos en enfermedades físicas y psicológicas, porque lleva a las personas a un estado meditativo y de trance, lo que produce niveles de actividad cerebral beta (concentración y actividad centrada), alfa (más tranquilo y relajado) y theta (calma profunda). Con solo escuchar el ritmo de los tambores, podemos entrar en un estado de conciencia alterado y el campo de energía de nuestro cuerpo se sintoniza con su ritmo.
  • Fortalece el sistema inmunológico. El ritmo entra en el organismo y ayuda a sanar, acelerando la curación del cuerpo físico y produciendo sensaciones de bienestar. No en vano los esclavos, en la antigedad, danzaban con tambores para sacudirse la hostilidad recibida durante el día.
  • Actúa como un calmante sonoro. Por eso suele recomendarse para pacientes con Alzheimer, niños autistas y personas con trastornos emocionales y nerviosos.
  • Estimula la producción de opiáceos y endorfinas en el organismo. Por lo tanto, escuchar este sonido puede ayudar al control del dolor. Por eso es tan bienvenido el tambor suave en los partos o en los períodos menstruales, para sentir alivio en el útero si está molesta.
  • Libera sentimientos negativos y bloqueos corporales-emotivos. El tambor ayuda a expresar las emociones.
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