La decisión del presidente turco Recep Tayyip Erdogan de celebrar este domingo elecciones legislativas anticipadas es una apuesta arriesgada para recuperar el poder total tras haber perdido en junio la mayoría parlamentaria.
Los sondeos publicados en los últimos días auguran que, igual que en las legislativas del 7 de junio, su Partido de la Justicia y del Desarrollo (AKP, islamoconservador) no obtendría la mayoría absoluta. En esas elecciones el AKP obtuvo el 40,6% de lo votos pero perdió la mayoría que tenía en el parlamento desde hacía 13 años.
El resultado supuso un duro revés para el hombre fuerte del país y frenó su ambición de crear una especie de
"superpresidencia" con la que hubiera acumulado todavía más poder.
Pero en vez de darse por vencido, Erdogan hizo todo lo posible en las semanas siguientes para dinamitar las negociaciones para formar una coalición. Y como no lo consiguió decidió convocar a nuevas elecciones.
"La presidencia ejecutiva -que le habría dado más poder- defendida por el jefe de Estado fue ampliamente rechazada en junio", explica Marc Piérini, investigador de la fundación Carnegie Europe. "Si este domingo el resultado es parecido, Europa espera que termine este período transitorio, que no es bueno para el país, y que se forme un gobierno de coalición", augura el experto.
No está claro, sin embargo, que Erdogan acepte una cohabitación "a la turca". Contrariamente a hace unos meses, el jefe de Estado ha renunciado a sus reuniones públicas diarias en las que reclamaba abiertamente una mayoría de 400 diputados para reforzar sus poderes.
"Ha cambiado de táctica", explica Sinan Ulgen, del Centro de Estudios de Economía y Política Extranjera (Edam) de Estambul.
"Los sondeos han demostrado que su injerencia durante la campaña de junio fue contraproducente para el AKP", afirma.
A pesar de que es un poco más discreto, Erdogan continúa sin embargo expresando su intención de mantener las riendas del país. "No he llegado hasta aquí caído del cielo", recordó recientemente. "He sido primer ministro durante once años y medio. Hay proyectos que todavía están por terminar, tenemos el deber de continuarlos". El jefe del Estado tampoco ha cambiado su visión política.
Con la esperanza de atraer el voto nacionalista, Erdogan se define como el único capaz de mantener la paz y la seguridad en el país.

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