Diego Vieira Nobre decidió abandonar Buenos Aires para vivir en Salta después de conocer la vegetación de La Caldera y del camino de cornisa hacia Jujuy, en un viaje por el norte del país que hizo con su pareja. Nieto de un floricultor inmigrante de Portugal, se define como un conservacionista del patrimonio natural y encontró su lugar en el mundo en la provincia por la biodiversidad que lo rodea.
Para mudarse a Salta, Diego cerró un local de plantas exóticas que tenía en una zona económicamente acomodada, en City Bell. Su mujer dejó un trabajo de instrumentadora en oftalmología en un hospital porteño para venir con él. Seis años después, con dos hijos salteños, vive y cultiva en La Caldera, donde tiene un invernáculo que proyecta agrandar en cuanto pueda.
Su abuelo paterno se dedicó a las flores, en una época en la que muchos inmigrantes que se radicaban en Argentina trabajaban la tierra. Su padre encontró una veta en la venta de productos agropecuarios y, en una familia ligada al campo, Diego eligió estudiar la carrera de intérprete de la naturaleza y naturalista de campo en la Fundación Aves Argentinas, en Buenos Aires.
"Cuando llegamos a Salta buscamos una casa para alquilar y nos instalamos en La Caldera. Yo empecé a trabajar con la flora. Quería saber qué había en mi municipio. En ese momento empecé a organizar un listado de especies de orquídeas, que es de lo que más sabía. También me puse en contacto con la gente de la UNSa, que tiene un herbario muy importante", recordó.
Su formación lo preparó para participar en estudios biológicos de campo y proyectos de conservación, además planificar áreas protegidas y promover la educación ambiental.
Desde sus primeros meses en Salta, Diego reproduce orquídeas nativas. Hoy se dedica al paisajismo, crea jardines verticales y trabaja en vinculación con la Secretaría de Ambiente de La Caldera.
Una de sus primeras actividades en Salta fue un relevamiento en la Quebrada del Toro sobre las chinchillas, que están en riesgo después de haber sido utilizadas en el mercado de las pieles desde la década del 60.
La selva en la ciudad
Hacer crecer jardines verticales en las paredes es la opción que están encontrando muchas ciudades en crecimiento para oxigenarse y disfrutar del contacto con la naturaleza. Pero lograrlo es un arte que requiere dedicación y conocimiento.
"El secreto nace en los trópicos. La idea es imitar cómo crecen las plantas en las selvas, las quebradas y las montañas. Esta modalidad se empezó a implementar en Europa. Tiene que ver con romper la visión del edificio, con ir caminando y ver verde... bajar los decibeles y relajarse...", describió Diego.
Los jardines verticales que diseña llevan orquídeas, cactus, helechos, claveles del aire, romelias y otras plantas. Para mantenerlos se necesitan condiciones de luz, ventilación y humedad.
En una serie de modelos que instaló en un hotel boutique de la calle Vicente López al 100 (foto), se combinan todos los verdes posibles con algunas flores rojas.
"Uno de los objetivos de estos jardines tiene que ver con acercar a la gente nuestro patrimonio natural. Eso es importante para que cualquiera reconozca sus formas y se empiece a revalorizar. Sabemos que muchas especies están en riesgo por el avance de la urbe o la franja agropecuaria. Entonces es importante acercar esos pequeños paraísos que se están perdiendo y que la gente sienta que es un pedacito de selva", explicó.
Admirador del paisaje del lugar que eligió para vivir, cree que en Salta lo ecológico dialoga de una forma especial con lo cultural. "La diversidad se relaciona con lo biológico y lo humano. La provincia tiene muchísima influencia de agentes externos que le dan ese colorido tan bello", analizó.
Su energía hoy está puesta en su invernáculo y en buscar caminos para la conservación ecológica desde una visión diferente. "A veces es muy fácil hablar de preservar por un canal de tele o por internet, cuando todo se resume a plantar un árbol en casa. Es tan simple como eso. No se trata de crear fundaciones ni desarrollar congresos internacionales... es mucho más sencillo", planteó.
Su camino estuvo siempre ligado a la preocupación por las especies naturales y quizás eso lo hace sentirse cómodo en La Caldera, donde destaca que se deben plantar diez árboles por cada uno que cae.
Su conexión con Salta comenzó cuando hizo sus primeros viajes como guía interpretativo, tarea que consiste en enseñar cómo se desarrolla la naturaleza en diferentes ambientes.
"Uno no puede separar lo que es la biodiversidad del factor humano. Hoy existe una idea de cerrar un lugar y decir "acá vamos a conservar''. El cercamiento y lo prohibitivo no funcionan. Hay que bajar un escalón y empezar a trabajar con la gente. La educación ambiental en este aspecto es fundamental", dijo, y remarcó que el derecho a una vida en un ambiente sano debería ser el punto desde el cual pensar el futuro.

El Mercado Vaquereño: un espacio donde se ofrecen pequeñas producciones todos los sábados.

Diego Vieira Nobre muestra parte de su trabajo todos los sábados en su puesto del Mercado Vaquereño, que funciona en una cancha ubicada al costado de la ruta 9.
Esta feria fue creada por pequeños productores para exponer y vender, además de compartir experiencias y conocimientos.
Artesanías, dulces caseros, cultivos orgánicos, tejidos, cuadros, plantas y alimentos naturales son parte de la propuesta de cada sábado entre las 10 y las 15.
"Es un espacio genial donde los productores pueden ofrecer lo que hacen. Además, sirve para estar integrado en una red de información con gente que está haciendo lo mismo que vos: generar desde la nada", señaló Diego.
En el lugar también se promueven valores como el comercio justo, el cuidado ambiental y el trabajo comunitario.
"Tiene un aspecto cultural que es muy interesante. Hay gente de diferentes lugares que se conecta e intercambia", agregó el conservacionista.
El comienzo
"Creo que la cuestión de las plantas está metida en la genética de mi familia. El padre de mi papá cultivaba flores. Mi papá vendía productos agropecuarios. Yo empecé a aprender con ellos, en las agroquímicas", sostiene Diego Vieira Nobre.
Si tiene que responder cuál es su trabajo, elige decir que es un conservacionista del patrimonio natural y agrega que todo lo que hace está ligado con el medio ambiente. Para saber más sobre él se puede buscar "cultivoamatoriorchid" en Facebook.


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