En un país en donde los títulos sobran, con dólares mal habidos que saltan los límites de la tolerancia de manera increíble, cuando los corruptos conviven con los honestos, impunemente, encima aparecen los Pokemón. Podrían haber elegido otro momento, al menos deberían haber esperado que el jefe de la barrabraba de Independiente, volviera de dictar cátedra en Turquía (invitado especial junto a 500 figuras de todo el mundo) en la cumbre sobre qué hacer y no hacer en el vulnerado escenario del fútbol. La especialidad de "Bebote" Alvarez, -de acuerdo al temario elegido- es "apriete, trapitos y rompecoches", sin dudas una agenda que sorprendió a los europeos. Que puede haber aprendido allá, en la patria del dictador Recep Erdogan, lo sabremos en los próximos días. A todo esto los Pokemón salieron a la calle y entonces los chicos, grandes y más grandes se contagiaron. Es la fiebre de alta intensidad que invadió los grupos de Whatsapp, las redes sociales y la gente, deambulando como zombies por las calles de todo el mundo.
Mi nieto Joaquín me pidió. Abuelo vamos a buscarlos y yo, sabiendo lo que podía pasar, pacté con él: "vos intentá encontrar uno, yo voy a buscar cosas extrañas, pero de la vida real. Que nos pasan todos los días. Y, allí me sumergí en el mundo apasionante de la inflación. Creí descubrir porque los costos suben de manera vergonzosa sin ningún tipo de explicación, pero me equivoqué. Del campo a la góndola con valores que en mayo, el precio promedio de los productos agrícolas se multiplicó por 5,4 veces desde que salieron del productor y hasta que llegaron al consumidor, aunque con productos donde la multiplicación de precios superó las 12 veces. Entonces ¿Quién gana? El Gobierno busca la respuesta, pero siempre en otra dirección. Hay un Pokemón cerca de los bancos y ¡Bingo¡ lo encontré. Cuando vos tenés plata en la cuenta sueldo te pagan el 0,18%: un regalo, si vos le pedís plata no te cobran menos del 30%: un robo. Bien por el Banco Central con la nueva normativa.
Frente a la plaza 9 de julio hay un Pokemón me dijeron y allí fui. Está en una mesa cerca del cabildo. Mientras lo buscaba pedí una cerveza chica en botella, cuando me dijeron el precio $ 70, simplemente dije: "Por aquí paso el Pakemón y me fui desilusionado.
"Es la economía, estúpido", fue una frase muy utilizada en la política estadounidense durante la campaña electoral de Bill Clinton en 1992, aunque ahora con Trump, el Pokemón dejará de ser novedad.

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