Sabemos que la estrategia económica de este Gobierno se terminará de definir a partir del tratamiento en el Congreso de un paquete de leyes que permitirá a nuestro país pagar a los holdouts; es decir, salir del default que desde 2001 nos mantuvo alejados del mundo financiero y obtener autorización para nuevos empréstitos, a pesar de que tanto el oficialismo como los gobernadores afirman que ambos temas no están relacionados.
La fragilidad financiera de las provincias influye para aumentar el poder de negociación del gobierno de Mauricio Macri con los diputados y senadores nacionales.
Recordemos que en 2014 (los últimos datos que se encuentran disponibles) los gobernadores asignaban la mitad de su presupuesto para pagar remuneraciones y dependían como una forma de disciplinarlas de las transferencias discrecionales del Ejecutivo nacional para realizar inversiones en sus territorios.

Lluvia de dólares

Una vez concluidos los festejos por el acuerdo con los buitres y la salida del default, empezará un nuevo debate y será por la toma de créditos para cumplir con los compromisos con los acreedores asumidos con el juez Thomas Griesa, para inversiones en infraestructura y/o para financiar el exceso de gastos que realiza el Gobierno ya que las autoridades económicas disminuyeron la emisión monetaria que genera inflación.
El ministro Alfonso Prat Gay está preparando lanzar bonos por la friolera suma de 15.000 millones de dólares que servirá para pagar a los fondos buitres.
Muchos analistas coinciden que este importe no será suficiente y que se necesitara un financiamiento adicional para contar con dólares frescos y evitar realizar un ajuste brutal. Entiéndase, disminuir el déficit fiscal en forma gradual obliga a buscar más crédito externo.
Está claro que la lluvia de dólares aún no llegó y que iba a ser tan significativo el ingreso de dólares que el problema no sería la suba en la cotización sino como frenar la caída; este deseo no se cumplió porque tanto los organismos financieros internacionales como los inversores privados esperan ver los resultados en la cancelación de deudas vencidas y el avance del plan económico.
Persiste, por cierto, la incertidumbre sobre el arribo de inversiones en el corto plazo ya sea en la economía real como en la financiera, por lo menos en cantidades necesarias para cubrir los gastos en exceso que realiza el Gobierno.

Prestador polémico pero económico

Varios funcionarios y operadores de mercados financieros, especialmente de Wall Street, opinan que ya consideran como un paso natural e inevitable volver a tomar créditos con el Fondo Monetario Internacional (FMI). Y aunque nos llame la atención, ya se están dando las primeras muestras del acercamiento con este organismo al permitir que economistas del FMI tuvieran acceso a monitorear las cuentas nacionales, la depuración del Indec y el anuncio de un nuevo índice de inflación nacional que será presentado a mediados de año.
También el Ministerio de Hacienda cumplió con uno de los requisitos para normalizar la relación al publicar en su página web oficial el Country Report que contiene el diagnóstico de la economía argentina realizada por sus técnicos.
Los países miembros del FMI pagan una cuota, la de Argentina es de 2.940 millones de dólares y de acuerdo al reglamento del Fondo Monetario Internacional cada nación puede disponer en calidad de préstamos por año del 200 por ciento de dicho aporte, pudiendo el Gobierno argentino acceder a cerca de 9.000 millones de dólares en los próximos doce meses.
Para devolver ese importe el plazo varía de tres años y medio a cinco años, los pagos serian trimestrales y transcurridos los tres años del acuerdo el endeudamiento no puede exceder del 600 por ciento de la cuota que el país abona al Fondo Monetario Internacional.
Ante esta realidad el Gobierno del ingeniero Macri podría pedirle al FMI la cantidad de 20.587 millones de dólares durante los cuatro años de su mandato con la ventaja de que es el interés más bajo del mercado ya que la tasa es de 1,05 por ciento anual, muy por debajo de cualquier empréstito con otras entidades financieras cuya tasa estaría entre los 6,5 por ciento a 8,5 por ciento dependiendo de las condiciones.

Resolución política

Es evidente que bajo estas condiciones es más que conveniente desde lo económico y financiero obtener los préstamos de este organismo para financiar obras de infraestructura o el déficit fiscal, opciones que no dependen solo de lo económico sino será una decisión política.
Endeudarse o no con el Fondo Monetario Internacional genera escozor a varios argentinos con el solo hecho de recordar las misiones de este organismo desde los años 80 a 2002.
El Ministerio de Economía, ante la situación de debilidad que actualmente muestra nuestra economía y la urgente necesidad de que entren dólares frescos deberá ser muy cauto al solicitar sus préstamos y más teniendo en cuenta las famosas y cuestionadas recetas de salvataje que ofrece.
Si la condición es el riesgo que los técnicos del FMI pretendan imponer desde afuera un ajuste que desde lo social y político, no sería nada conveniente.
Quizá buscando un acercamiento con el Fondo Monetario Internacional que no nos impongan las clásicas "cartas de intención" que determinaron la entrada en default de 2001, o que no impliquen restricciones al Ejecutivo nacional, sería interesante poder disponer del más bajo financiamiento que hoy existe en el mercado financiero internacional, siendo una excelente oportunidad para demostrar que este organismo también ha cambiado y se adapta a los tiempos.

Nos visita el presidente de los EEUU

Ante un cambio de actitud de apertura al mundo de nuestro Gobierno y aprovechando la visita del presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, sería interesante pedirle que apoye a nuestro país ante los organismos multilaterales de crédito y que determine por su intermedio la liberación rápida de fondos, sabiendo que el país del norte venia votando en contra de Argentina en los directorios del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y del Banco Mundial.
Conociendo la herencia del gobierno anterior, el presidente Macri deberá mostrar logros como reactivar la economía y disminuir la inflación antes que termine este año, los tiempos políticos y los gobernadores que quieren sostener la actividad económica en sus territorios, lo apuran. Las decisiones dependen de él.

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