La escuela Magdalena Gemes de Tejada es una institución centenaria por la que pasaron varias generaciones de galponenses y ayer su demolición fue como un baldazo de agua fría para los vecinos.
Aníbal Lastero, de 22 años y Jónatan Galván, de 21, son dos obreros que ayer estaban colaborando en las tareas. Una gran angustia y melancolía los invadió cuando vieron caer las paredes y los techos de la escuela a la que ambos concurrieron cuando eran niños.
"A esta escuela vine desde prejardín hasta séptimo grado. Acá está mi infancia y la verdad que es un día muy triste para todos. Yo soy obrero y si me daban una máquina para demoler mi querida escuela no lo hacía", dijo Lastero.
Por su parte, Galván dijo que "esta escuela forma parte de la historia de este pueblo donde nací y me crié. Es muy doloroso todo lo que provocó el temblor. Yo concurrí a esta institución desde jardín a sexto grado".
El turno de la parroquia
El Galpón es un pueblo de mucha fe y devoción hacia su patrono, San Francisco Solano. En la parroquia que lleva el nombre del santo se agrietaron las paredes del frente y del sector del campanario. Además hubo daños en el interior y se rompió una virgencita.
El personal del Ejército demolerá hoy la fachada del edificio que data del año 1864. "Esto es algo muy triste para todo el pueblo de El Galpón. Mucha gente ya estuvo llorando cuando se acercaron máquinas al campanario para hacer cálculos. El pueblo quedó muy dolido luego del temblor, por eso el domingo salimos en procesión por las calles con la imagen de San Francisco Solano", dijo el padre Eduardo Pastrana.
"Los vecinos de El Galpón tienen una profunda devoción hacia su patrono. Este es un pueblo arraigado a su santo, por eso para todos lo que está pasando es muy doloroso", lamentó el sacerdote.

"Fue como una explosión"
La casa de la vecina Valle de Moya quedó parcialmente destruida. "No tenemos agua ni para tomar. La cañería que va por la pared se ha roto. Tampoco tenemos luz", fue lo primero que expresó el sábado Valle de Moya, una mujer que vivía en la misma cuadra donde falleció Alberta Flores durante el sismo. La vecina nació en El Galpón hace 74 años y su casa quedó en parte destruida por el temblor.
"Mi dormitorio está partido, tengo las chapas corridas y la construcción de afuera se cayó toda. Está todo hecho un desastre", explicó, angustiada.
Para la vecina, el temblor fue "fortísimo". "Justo yo había entrado a mi habitación, fue como una explosión y se terminó moviendo todo", expresó la mujer.
Además agregó: "Yo salí corriendo al patio y casi me he muerto. Me latía cada vez más fuerte el corazón".
La mujer agradeció a Dios porque ninguno de sus familiares está herido. "Todos por suerte estamos sanos", señaló.
El temor de la vecina pasa por las réplicas. Desde la Municipalidad le dijeron que no puede dormir en su casa porque hay riesgo de que se derrumbe. "Me voy a ir a lo de mi hija que tiene una casita de madera. A Dios gracias, a ella no le ha pasado nada como a mí, que corro peligro de que se caiga mi casa", comentó a El Tribuno.
Valle vivió siempre en la misma cuadra donde Alberta Flores falleció como consecuencia del sismo. "Alberta era de la Iglesia y era bien amiga mía, pero ya no podía caminar", contó. Y agregó: "Ella dormía en una de las piezas donde se cayó la pared, en la última, que colinda con el zaguán. Parece que se le han caído cosas encima".
La vecina comentó que hace una semana visitó a Alberta. "Fui de parte de la Iglesia, acompañando a la señora que da la comunión a los enfermos terminales", contó. Según dijo, la mujer que murió vivía sola y no podía levantarse de la cama.
El día del movimiento telúrico, Valle y la sobrina de Alberta entraron en las ruinas de la casa. "Todo está roto adentro porque era de esas casas de antes. Toda la casa se le ha caído", relató la mujer.
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