Es necesaria una Justicia rápida y eficiente

Patricia Giménez

Es necesaria una Justicia rápida y eficiente

Para afianzar la Justicia hace falta, nada más ni nada menos, hacer cumplir la ley, respetando a los hombres y mujeres de buena voluntad y castigando a los que delinquen.
Es claro en la sociedad el permanente reclamo de Justicia; lo vemos casi a diario, pero no es que falten leyes, ya que se han reformado hasta los principales códigos de forma y fondo, federales y provinciales. Lo que ocurre es que, como señaló el presidente Mauricio Macri, muchas veces esas normas quedan solo en el papel.
Los ciudadanos deben poder efectuar una efectiva defensa de ellos, a través de la actuación en procesos judiciales que diriman legalmente las diferencias. Esta defensa debe ser a través de procedimientos correctamente aplicados y tenemos que trabajar en pos de la celeridad.
La muerte del fiscal Alberto Nisman no hace sino reflejar el mal desempeño de algunas oficinas judiciales. Si este caso lleva un año y medio sin resolverse, ¿qué puede esperar el ciudadano común? La definición de las situaciones procesales debe llegar en el tiempo adecuado.
El Congreso Nacional tiene que ejercer su rol fundamental. Es necesario revisar las reformas procesales, jerarquizar el Consejo de la Magistratura para que cumpla la tarea que plasmaron los constituyentes de la reforma de 1994, hay que solucionar la subrogancia de los magistrados y dictar las leyes orgánicas de la Defensa Pública y el Ministerio Público Fiscal.
La seguridad ciudadana no está solo a cargo de las policías y demás fuerzas. Debe tener un correlato último en la actuación del Poder Judicial, principal garante de los derechos ciudadanos. Son los tribunales de Justicia también los encargados de poner fin a la corrupción.
En cuanto al número y al mapa del delito, normalmente el Poder Judicial enumera cuántos casos entran y cuántas resoluciones se dictan en un período de tiempo determinado. Hay que avanzar en una merituación más cualitativa que meramente cuantitativa. No es lo mismo un caso simple que uno complejo, no es lo mismo un caso con dos litigantes que uno con múltiples, no es lo mismo la actuación de un tribunal unipersonal que otro colegiado, no es lo mismo usar la tecnología que seguir cosiendo expedientes. Brindar herramientas para el trabajo judicial implicará hacerlo más llevadero y ágil para los propios operadores del sistema y más beneficioso para toda la sociedad. Trabajemos entonces en pos de la eficiencia y la celeridad, ya que como dice el dicho popular, Justicia lenta no es Justicia.

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