Dicen que los argentinos vivimos soñando, que somos de memoria frágil, que siempre esperamos que la "cosa mejore".
Y yo me pregunto si quizás esa no es una fortaleza que tenemos como ciudadanos, y quizás una desventaja frente a quienes se quieren aprovechar de la buena fé.
La verdad que no lo sé, pero ansío verdaderamente y de corazón que todos vivamos en paz y con alegría.
Esto significa para los argentinos el no tener miedo de expresar nuestras ideas, que nuestros hijos no tengan miedo de expresar las suyas o de que alguien cercano opine en contra de lo establecido.
Que el miedo que tuvieron en épocas oscuras de nuestra Patria, no se reedite en democracia. Cuántas ganas tengo de que sea así. Porque nadie quiere dañar a los más cercanos, a los hijos, a los nietos, a los amigos, a los vecinos. Queremos un país mejor , un mundo mejor donde se desarrollen con libertad, con alegría con ganas de progresar. Que también tengan sus sueños y luchen por ellos.
Eso espero que suceda en nuestro país luego de las elecciones; que todos comprendamos lo que es la libertad de expresión, que la Constitución no es un simple papel sino que es el pensamiento de quienes pensaron una Argentina libre, para nosotros y nuestros hijos.
Sueño un país donde la salud de todos sea cuidada, desde el Gobierno, y desde nosotros, mismos con nuestros comportamientos. Que nos cuidemos de no arrojar basura en cualquier lado, de utilizar y dejar limpios los baños públicos donde los hay. De no arrojar residuos peligrosos a los ríos, para que el agua sea limpia. Para que los niños se puedan bañar en los ríos. Para que el agua potable llegue a todos. Sueño un país sin droga que anule la mente de los niños y jóvenes, y donde se combata seriamente el narcotráfico.
Sueño con escuelas grandes, sólidas, limpias, con niños sanos en ellas, con niños alimentados, con ganas de estudiar, y con maestros bien dispuestos y preparados para enseñar con alegría, temas de historia, de matemática, de álgebra, de todas las técnicas y ciencias modernas.
Sueño a todos los jóvenes con un trabajo para el cual se hayan preparado. Trabajo en blanco, que los dignifique, que los enorgullezca, trabajos bien pagados.Y trabajadores cumplidores de sus tareas y pensando en superarse,
Sueño, como todo argentino, en la casa propia para todos los jóvenes trabajadores, que piensan en tener a su vez hijos, casa bien pintada, blanca, con muebles sencillos pero los necesarios. Todos felices en ellas.
Sueño que los mayores no estén procurándose un trabajo para poder pagar sus remedios, si ya están jubilados y para ello aportaron por años a una Caja de Jubilaciones. Que no tengan que hacer colas interminables para ser atendidos en la ANSES, o en otras oficinas públicas. Que sean atendidos con una sonrisa, no como alguien que pide limosna . Que sean respetados, ayudados. Si ya dieron todo lo que tenían que dar y algunos de ellos mucho más.
Sueño, como dije al principio, un país en paz, con ciudadanos libres, educados, sanos y alegres.
Es solo un sueño, y me dirán: "Los sueños ¿sueños son? Me pregunto si es tan difícil convertirlos en realidad. ¿No hay herramientas para hacer realidad este sueño? ¿No hay fondos? ¿Hay ganas de hacer?
Creo que esto es lo primordial: que haya ganas. Que los políticos, los ciudadanos comunes tengamos ganas. Que hagamos respetar nuestros derechos. Que la injusticia nos incomode. Que defendamos nuestras opiniones, que nadie nos diga: "Ud. no tiene que pensar". Que feo que alguien nos diga eso. Entonces hay que reaccionar, pensar, decir, actuar, pero con las armas de la democracia. Primero la palabra, luego la acción, pero siempre en democracia.
Actuar en forma individual, pero también forma colectiva, solidaria, compartir, enseñar, educar, dialogar, pero sobre todo que nuestro accionar sea un ejemplo hacia los jóvenes y para todos los otros.
Ojalá esto se cumpla y yo lo vea.

¿Qué te pareció esta noticia?

Sección Editorial

Comentá esta noticia



Se está leyendo ahora