¿Para quien nos vestimos? es una pregunta que los asesores de imagen y diseñadores solemos escuchar casi a diario. Antes de hablar del que dirán, es importante reconocernos como seres humanos en este proceso de querer agradar.
Somos seres naturalmente sociales, nuestra evolución está relacionada con esto, evolucionamos con los otros, otros seres humanos son nuestros maestros, todas las personas con quienes nos relacionamos con vínculos positivos y negativos nos enriquecen, incluso aquellos que nos hacen daño.
Otro aspecto innato es que tardamos 7 segundos en identificar al otro ser con el que nos vamos a vincular, a eso es lo que llamamos la primer impresión. En esos 7 segundos no emitimos un juicio sobre la persona, tenemos una primer impresión. Tras establecer un vínculo, tendremos otra opinión basada en el intercambio personal.
Hay mucha gente que se aterra al pensar qué es lo que va a opinar el otro. Al respecto, hay una parte donde podemos cuidar la repercusión sobre cómo nos presentamos, pero sobre la opinión final no tenemos mucho poder de acción, ya que la opinión de los demás es subjetiva.
Cuando nos mostramos como somos, establecemos una impresión más honesta, pero para esto el proceso es comenzar por cómo somos y nos sentimos, y luego adecuar nuestra elección al entorno donde nos presentaremos. No es aconsejable mostrarnos a través de una imagen irreal, porque van a esperar eso de nosotros y va a ser insostenible.

Usar colores en forma estratégica

Existen ámbitos donde este arte ya está escrito, estudiado, y en los cuales existen protocolos, como el diplomático y política internacional, por ejemplo.
Pero para no errar en estas elecciones, podemos apoyarnos en utilizar los colores de una forma estratégica, no sólo por cómo nos quedan, sino por lo que dicen, las vibraciones que emiten.
En los tipos de prendas también hay un mundo de elecciones, y finalmente en la imagen en general, que es un lenguaje no verbal y en ese primer impacto aún más.

Imperdible

En la primera impresión que causamos a otro interviene cómo nos vemos, cómo nos movemos, saludo, contacto visual y nuestros aromas.
La recomendación es vestirse para esta en paz y sentirte seguro con vos, agradarte y desde esa honestidad mostrarle al mundo sin interferencias quién es uno mismo.
La coherencia entre el afuera y lo que tenemos para dar es fundamental. Existen ocasiones donde esto es mas notorio y necesario, pero es fundamental tratar de que haya un encuentro entre nuestra apariencia y quienes somos.


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