Cayó el "Sí" y con él se derrumbaron las recientes esperanzas de avanzar por la paz. ¿Fue un resultado sobrecogedor? Ciertamente contradijo a muchas encuestas, pero el estrecho margen, de menos del 0,5%, demuestra que la vara podría haber caído del lado de cualquiera de las partes. Aunque ganó el "No", no faltó mucho para que se imponga el "Sí".
Por ello, haciéndose eco del primer análisis que hizo Atilio Borón, se dirá que el resultado de ayer fue más un hecho estadístico que un hecho político. El rasgo cuantitativo que trasluce una realidad política es el porcentaje de abstencionismo. El clima social tendiente a la paz, testimonian algunos corresponsales desde el país cafetero, hacía suponer que las encuestas no se equivocaban. El hecho político, entonces, fue que solo el 37,28% de los empadronados asistió a votar.
Los acuerdos de paz que rechazaron los votantes ayer llevaban cuatro años de negociación en La Habana, donde se custodió una pacificación ecuánime. Lo acordado se sintetiza en seis puntos, según Eduardo Rueda Barrera (Clacso): "Desarrollo rural integral, participación política, solución al problema de las drogas ilícitas, justicia para las víctimas del conflicto armado, cese del fuego y de hostilidades bilateral y definitivo, y mecanismo de implementación, verificación y refrendación de lo acordado".
Los votantes, unos 13 millones sobre los 35 que estaban habilitados para sufragar, se dividieron geográficamente para contestar el plebiscito. Mientras que el "No" se concentró en las grandes ciudades, el "Sí" se situó en localidades de menor demografía y más cercanas a los conflictos armados inter nos.
El presidente colombiano, impulsor de la consulta popular para refrendar los acuerdos que tuteló Cuba y que apoyaron los Estados Unidos de Obama, recibió un duro revés. Juan Manuel Santos apostó su capital político el domingo último y si no digiere bien la derrota se desplomará como dirigente político.
Las FARC, en cambio, habían rechazado la idea de convocar a un plebiscito para ratificar los acuerdos logrados en la isla. El "No" fue mentado, a traición de Santos, por el expresidente Álvaro Uribe, quien fogoneó mediáticamente que las 297 páginas del acuerdo "eran un regalo para los guerrilleros". Cundió el recelo a que otro tenga algo, cuestionándose algunos aspectos de la propiedad de la tierra. Los voceros del "No" no se expidieron con tanto énfasis acerca de otros puntos del consenso de La Habana, como que las FARC se conviertan en un partido institucional o que se concilie perseguir al narcotráfico.

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