A veces, como adultos, es muy difícil entender qué les pasa a los chicos cuando se enojan o están armando un berrinche sideral. Ponerse en su lugar no es tarea sencilla, pero vale la pena.
Colocarse a la altura de los chicos al momento de hablar con ellos y mirarlos a los ojos refuerza el vínculo, ya que se fomenta la empatía, es decir, la capacidad de entender cómo se siente el otro.
Se trata de dos sencillos gestos que implican grandes beneficios emocionales y son el pilar del método de crianza denominado "escucha activa", formulado por Carl Rogers en la década de 1950 en Estados Unidos, en el marco de la psicología humanista.

Una técnica muy útil

La escucha activa es una técnica de comunicación que se aplica en varios ámbitos del quehacer humano y es aplicable a la crianza de los chicos. Parte del supuesto de que los niños, hasta los 12 años, no entienden el mundo de los adultos y, por ende, son los adultos los que deben ponerse al nivel del niño e intentar entender su mundo. Entre los beneficios de aplicar este método, los especialistas destacan que los padres aprenden a escuchar a sus hijos y a entender mejor qué sienten, por qué lloran, hacen berrinches o se portan mal.
Esto permite desarrollar un vínculo más fuerte, al ser capaces de ponerse en el lugar de los chicos, de descubrir qué subyace detrás de un mal comportamiento, comprenderlo y así adoptar medidas mucho más eficaces.
"Si un niño rompe cosas o insulta, es porque le está pasando algo: está buscando una solución a través de su acción. Si lo amenazamos o castigamos antes de comprenderlo, quizá haga lo que queramos, pero de una manera manipulada, con la que aprenderá a tener miedo en lugar de descubrir qué le ocurre y cómo solucionarlo", señaló la psicóloga Isabel Fuster.

Comunicar sin decir

La comunicación activa se basa tanto en la comunicación verbal como en la no verbal (gestos, posturas del cuerpo, etc.), que dan cuenta de sentimientos y pensamientos que subyacen a lo que se está diciendo.
En la escucha activa, es importante parafrasear, que equivale a decir lo mismo, pero con otras palabras. Esto ayuda a incrementar la riqueza léxica de los chicos y a añadir nueva información a lo que ya se sabe. También es aconsejable demostrarle al niño que se lo entendió y que, si bien, no se está de acuerdo con lo que siente, se lo acepta.
Desde ese lugar, señalan los especialistas en la materia, es mucho más beneficioso establecer límites, necesarios en toda crianza. Hay que tener en cuenta que no se puede aceptar aquello con lo que no se está de acuerdo; pero se puede validar lo que se oye y mostrar la discrepancia como una opinión propia.

Algunos tips

Hacer muchas cosas al mismo tiempo divide la atención y nos impide centrarnos en el otro. A veces, parece que se está escuchando, cuando en realidad solo se está pensando una respuesta. En otras ocasiones, solamente se aparenta escuchar.
Uno de los errores más habituales es querer hablar primero y expresar nuestro punto de vista a toda costa, ya que nos concentramos solo en la idea que queremos transmitir y no en lo que nos dicen. También el no dejar terminar de hablar al otro, anticiparse a su respuesta del otro o reaccionar de manera arrebatada ante alguna palabra o idea emitida.
Para que la escucha sea realmente activa, aconsejan esperar que el otro termine de hablar, no anticiparnos a lo que va a decir y dar señales de consideración como asentimientos de cabeza y contacto visual.
De este modo lo entendieron varias celebridades, como el príncipe Guillermo de Inglaterra, a quien es frecuente verlo arrodillado hablando con su pequeño hijo en los actos oficiales.

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Sección Editorial

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juan chila
juan chila · Hace 7 días

que hace aqui el principe Guillermo hijo de lady Di, con su hijo Jorgito? jaaaa

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