La normativa andaluza en materia de reproducción humana acaba de cambiar ya que el Servicio de Asistencia de Salud (SAS) ha adaptado su cartera de servicios a una orden del Ministerio de Sanidad de finales del año pasado. El nuevo marco permite que las mujeres que cumplan los 40 años en lista de espera tengan acceso a los tratamientos, aunque los mismos comiencen una vez que la paciente haya pasado esa edad límite. Hasta ahora, las féminas de 40 años o más no eran tratadas por la sanidad pública si no habían empezado previamente el procedimiento, por lo que se veían abocadas a acudir a las clínicas privadas.
Otra de las novedades más relevantes es que se amplían de dos a tres ciclos de fecundación in vitro los permitidos para cada paciente. "Aunque la población tiene que entender que se harán tres ciclos a quien tenga posibilidades de quedarse embarazada en el primero, en el segundo y en el tercero", explica el doctor Luis Martínez.
En el hospital de Granda se realizan 20.000 consultas anuales -más 5.000 pruebas de laboratorio- y es referente autonómico para técnicas especiales de reproducción asistida (lavado de semen), así como para la preservación de la fertilidad con la implantación de la técnica de congelación de óvulos en pacientes con cáncer o enfermedades degenerativas. E incluye en su cartera de servicios otras como donación de ovocitos y banco de semen.
Cada año, 800 parejas granadinas -también se incluyen las mujeres solas- acuden a ellos para tratar de solucionar sus problemas en la consecución de un embarazo. En 2014, llevaron a cabo 690 ciclos de fecundación in vitro, con una tasa de éxito del 35% , lo que arroja unos 140 nacimientos, algunos de ellos múltiples. "Este año llevamos 450 ciclos con un 42% de embarazos", esclarece el doctor Luis Martínez.
Los mejores embriones
El experto explica que llevan un mes probando el sistema Eeva, una nueva tecnología que permite determinar cuál de todos los embriones desarrollados en el laboratorio cuenta con mayores posibilidades de salir adelante una vez transferido a la mujer. "Probablemente somos el único hospital público de España que tiene el Eeva y vamos a participar en un estudio europeo. Hay que insistir en que esto permite seleccionar los mejores embriones de la cohorte producida, pero no mejora su calidad", recalca Martínez.
Hasta ahora, la evaluación de embriones se basaba en el estudio de la morfología, una valoración subjetiva por la que los criterios de selección podían variar según el país o la clínica donde se lleva a cabo.
Según el doctor Luis Martínez, un aspecto muy importante en la salus pública es intentar disminuir los embarazos múltiples. "En la nueva guía del SAS se propugna que se ponga un embrión y no más de dos. Debemos disminuir los gemelos porque suponen un gran gasto sanitario en las unidades de cuidados intensivos y las mujeres están preparadas para tener los hijos de a uno", reconoció.
Peso y edad de la pareja
La nueva normativa también tiene en cuenta el peso femenino, ya que si hay un índice de masa corporal por encima de 32, las mujeres tienen una tasa de embarazo sólo del 30% comparadas con las de talla normal. "Cuando se lo comunicas se ponen a adelgazar, mejoran su salud y su probabilidad. La guía limita los tratamientos en ese peso", describen los expertos.
Otro aspecto novedoso es que por encima de 55 años en el varón no se tratará a las parejas. "Me parece bien porque hay algunos estudios que dicen que los hombres mayores de 55 años tienen más riesgo de descendencia con autismo, por ejemplo", dice Martínez.
Las quince razones para sospechar una infidelidad
Aunque hay veces en que la sospecha se cae de madura, otras no resulta tan fácil. Aquí van algunos tips para estudiar el comportamiento de tu pareja y algunas definiciones para hacer conciencia de quiénes son los más infieles y quiénes los que detectan más fácil las situaciones extrañas o las conductas dudosas del otro.
1. Las mujeres somos más infieles durante la ovulación. Es nuestro código genético que no entiende de alianzas y compromisos y que, en su esfuerzo por propagar la especie, nos hace sentirnos fértiles y, por supuesto, ¡más sexys!
2. El cornudo no es el último en enterarse, sino el primero. Según las estadísticas, ellos detectan mejor que nosotras la infidelidad.
3. Al parecer, antes de que existieran pruebas de ADN, la naturaleza les programó cierto instinto para saber si el hijo que esperaban era suyo o no.
4. No existe ninguna definición exacta sobre la infidelidad. Nadie sabe muy bien qué es engañar y qué no lo es.
5. Ni si quiera los investigadores ni los expertos (¡ni las parejas!) han conseguido ponerse de acuerdo en qué comportamientos constituyen una infidelidad.
6. Los hombres no necesitan un motivo para ser infieles. Según los expertos, la infidelidad masculina no es necesariamente una señal de que no sea feliz en su relación.
7. Las mujeres, sin embargo, somos algo más complejas y tener una aventura suele ser motivo de insatisfacción.
8. Una de cada 5 parejas son infieles en el primer año de matrimonio. Un estudio de Meetic.com afirma que un 18% de las mujeres recién casadas tienen una aventura en el primer año de matrimonio.
9. Engañamos con personas parecidas a nuestras parejas. Algo así le ocurrió a Sean Penn con Charlize Theron: la engañó con su doble.
10.. Y es que, a diferencia de lo que podamos pensar, un 80% de hombres asegura haber engañado a su mujer con otra con el mismo color de pelo o incluso con un cuerpo parecido.
11. Ser infiel puede estar relacionado con una cuestión genética. Y es que, se ha demostrado que la promiscuidad y la infidelidad están íntimamente relacionadas con el genotipo DRD4 VNTR.
12. Hay que tener cuidado cuando tus amigas y familiares no paran de decirte que se le ha cruzado algún cable, que le des tiempo. Puede ser señal de infildelidad en puerta.
13. Y tú, como loca buscando alguna idea para recuperar su atención o pensando si has hecho algo que lo haya podido alejar de vos. Encáralo.
14. Se ha anotado a las apuradas en un gimnasio y lo ves casi siempre mirándose al espejo y retocándose las patillas, mala señal.
15. El ya no se siente responsable y tú eres la única culpable. Te echa en casa que se siente agobiado por vos, por tu familia y las historias de tu trabajo. “¡Sos una inmadura que no entiendes nada!”. Te suena?
16. Tenés la tentación de agarrar su teléfono y mirar compulsivamente los WhatsApp, pero pensá si preferís sufrir la derrota o hacerte la tonta hasta que pase la tormenta.



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