"¿Será este el año del despegue?", fue el título del V Congreso de Economía Regional, organizado por la Universidad Católica de Salta, la Fundación Libertad y la Fundación Salta el pasado 2 y 3 de junio, la calidad de las exposiciones y el debate posterior fueron imperdibles, pudiendo consultar en la página web de la Ucasal.
Un primer balance permite señalar que, más allá del análisis tradicional de la situación económica, con diagnósticos y pronósticos, los expositores dejaron en evidencia que, además de un nuevo gobierno, hay un cambio de visión de la política y del escenario internacional. En pocas palabras, hay que cambiar el chip.
De todas maneras, el Gobierno ha prometido con firmeza y persistencia que el cambio se empezará a notar en el segundo semestre. Es un propósito que debemos tomar con cautela, o con pinzas. En el segundo semestre, de todos modos, el presidente Mauricio Macri deberá mostrar los logros o explicar lo que no se haya logrado.
Personalmente, he tenido el placer de exponer sobre los incentivos para reactivar la economía y me voy a permitir compartirlo. Para conocer y, eventualmente, poder acompañar las distintas medidas y acciones en proceso para consolidar el crecimiento, primero es necesario conocer la situación actual.
Durante el primer trimestre cayó el nivel de actividad con descrecimiento de la economía; aún no se conocen datos del segundo pero recordemos que para declarar técnicamente el estado de recesión durante dos trimestres consecutivos la economía no debe crecer.
Preocupa sobremanera la caída de la demanda de bienes y servicios, principal motor impulsor del crecimiento.
La inflación, el encarecimiento del crédito (tasas de interés) y los aumentos de los servicios públicos (gas, luz, agua) quitaron a los trabajadores argentinos un 20% de su poder adquisitivo, provocando un generalizado mal humor social e implicó reducciones de ventas más que significativas en supermercados y comercios minoristas.
Se registra una caída significativa de los indicadores por actividad, especialmente la construcción y la industria, y hay gran retracción de las ejecuciones presupuestarias para disminuir el gasto primario con la estrategia de bajar el consumo con el objetivo de que también bajen los precios, propuesta del Gobierno en esta la primera etapa de su gestión.
Tal es el caso que el Poder Ejecutivo al detectar el estado de recesión de nuestra economía a partir del mes de mayo comenzó a gastar más de lo que lo hizo en los primeros cuatro meses de este año. Según datos del Indec, por ejemplo Vialidad de la Nación al 30-04-2016 había ejecutado el 27% de su presupuesto, luego en mayo subió al 40%., Educación y Deportes en los primeros meses gastó el 20% ya a fines de mayo lo incrementó al 30% y el Ministerio del Interior aumentó del 7% al 18% en áreas como construcción de viviendas, tendido de redes de agua y relación con las provincias, además de cancelar deudas de la gestión anterior.
Mostrando mucha preocupación por las Pequeñas y Medianas Empresas (pymes), que son las mayores generadoras de fuentes de trabajo, está impulsando leyes de fomento como liquidación trimestral del IVA y entregas de certificados para que no le retengan este impuesto, además de nuevos pisos para las retenciones del IVA e impuesto a las ganancias; también el Ejecutivo está impulsando medidas financieras como la extensión del plazo para la liquidación de divisas, incentivar los créditos para inversiones productivas con tasas subsidiadas (BCRA), incluyendo el Primer Crédito (BICE), también el Ministerio de la Producción tendrá sedes en distintos puntos de nuestro territorio para potenciar todos los programas de crecimiento y apoyo a las pymes en vigencia y a crearse
También nuestros legisladores están trabajando en nuevas leyes de fomento a las pymes. Sería muy interesante que los incentivos que se aprueben sean mayores para los emprendimientos que se ubiquen y radiquen en el norte del país, y que además se contemplen a los monotributistas, ya que los índices de pobreza estructural como de actividad económica en esta región son los peores de todo el territorio nacional.
Algunas propuestas contemplan la devolución del IVA de inversiones a través de un bono de crédito fiscal, eliminación del impuesto a la ganancia mínima presunta para las pymes, mayor compensación del impuesto a los débitos y créditos bancarios, también incluyen medidas financieras como garantizar operaciones a través de sociedades de garantía recíproca (SGR) con un régimen sancionatorio para las mismas, emisión de pagarés en cuotas y ampliación de regímenes de bonificación de tasas.
Si se aprueba el blanqueo de capitales, servirá para exteriorizar capitales de argentinos que actualmente están fuera del país o en los colchones, bien guardados.
Por los anuncios que se hicieron, esta ley servirá para financiar proyectos productivos y beneficiará a nuestros jubilados, que cobrarán sus acreencias: ese dinero servirá para reactivar el mercado interno generando mayor consumo en determinados rubros.
Ya se levantó el cepo cambiario, las tasas de interés comenzaron a bajar, estimando que también lo hará la inflación; la inversión privada ya está aumentando pero no como tendría que ser para que crezca nuestra economía.
Además de generar confianza en las instituciones y políticas públicas, para aumentar las inversiones hay varios requisitos: reducir la presión fiscal del 40% del PBI al 35% como mínimo; reducir la inflación y las tasas de interés con valores cercanos al 20% como techo; el comercio exterior es un elemento multiplicador de valor y de reactivación, hoy salvo cereales y oleaginosas es muy difícil exportar otros productos ya que la devaluación pasada fue absorbida por la inflación.
Recordemos que existe en el mundo un contexto de poco crecimiento que no genera grandes oportunidades de crecimiento, donde la mayoría de las inversiones se dirigen a instrumentos financieros. Los que deciden tener empresas prefieren comprar las ya existentes sin generar nuevos emprendimientos productivos; en nuestro país, el valor de los establecimientos equivale a 5 a 6 veces sus utilidades, mientras que en Latinoamérica el valor medio es de 10.
Las nuevas inversiones en Argentina esperan que las políticas públicas garanticen el buen funcionamiento y respeto de las instituciones con políticas de estado después de la experiencia de los últimos años, corralito, corralón, cepo, tasa de interés y cotización del dólar como ancla para la inflación, existe mucha cautela.
Ante esta realidad y con las medidas que se esperan tomar le pregunto a usted, estimado lector, si piensa que este será el año del despegue.

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Sección Editorial

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