Sentimientos encontrados. Alegría por la detención del presunto criminal y la tristeza de saber que pase lo que pase nadie le devolverá a su hermano. A Esteban Ríos, de 27 años, solo le quedaron fotos de Ariel, el joven playero asesinado de un disparo en la cabeza en la madrugada del pasado lunes 13 de julio en El Galpón. Ariel estaba descansando en una reposera cuando un delincuente irrumpió en la estación de servicio y le disparó a sangre fría en la cabeza, según lo que reconstruyó la investigación judicial hasta ahora. Su muerte fue instantánea y premeditada.
El asaltante habría hecho tareas de inteligencia previas y conocía la existencia de gran cantidad de dinero y la hora en la que la estación se quedaba casi sin clientes.
Se alzó con un botín cercano a los 70 mil pesos que estaban en la oficina de la administración.
Un empleado de una empresa de la zona llegó a cargar combustible, y al no ser atendido bajó de su vehículo, entró en la oficina y halló el cuerpo de Ariel tapado con una colcha.
El despiadado crimen movilizó a todo el pueblo, que salió en reiteradas oportunidades a marchar por justicia.
El miércoles pasado, el supuesto autor del crimen, Javier Pino, de 26 años, quien posee un frondoso prontuario que incluye doble homicidio en Santa Fe, fue atrapado en la localidad de Frías, en la provincia de Santiago del Estero. Tenía en su poder un arsenal.
Esteban asegura que ahora su hermano va a poder descansar en paz y agradece a sus vecinos por las muestras de solidaridad y afecto que le brindan a él y a su familia.
¿Cómo supieron de la detención de Javier Pino, el presunto homicida de Ariel?
Nosotros ya veníamos manejando información sobre la inminente detención pero no queríamos decir nada. Es un alivio que hayan atrapado al hombre que mató a mi hermano. Pero a Ariel no nos lo devuelve nadie, esa es la realidad.
Tuvimos acceso a fuentes informativas que nos proporcionaban datos de la investigación y que prefiero no revelar.
Me dicen que no hable, por una cuestión de tranquilidad para nosotros, pero esta es una alegría para el pueblo, para todos los que queremos a Ariel.
Pasaron tres meses desde aquél fatídico 13 de julio, ¿cómo fue este lapso para tu familia?
Pasaba el tiempo y nos preguntábamos ­Miércoles, ¿quién será?! ¿Por qué tenemos que esperar tanto? La angustia se acrecentaba. Gracias a Dios ahora todo cambió.
No tengo dudas de que mi hermano, desde el cielo, iluminó a los investigadores para que detengan a este hombre.
¿Qué sentís ahora?
Me invaden sensaciones encontradas. Alegría junto con tristeza. Ver fotos de mi hermano es duro, escuchar sobre el crimen, leer las noticias.
¿Cómo era Ariel?
Un muchacho trabajador, sencillo, humilde. No era interesado. Vivía para ir del trabajo a la casa. Cuando iba un poquito tarde renegaba y decía "me dormí, el reloj maldito no sonó". Yo le decía "no te enojés, son solamente cinco minutos, son cosas que pasan. Hay gente que llega media hora tarde. No te preocupés". Era muy responsable.
En el trabajo, si faltaba algo Ariel sacaba plata de su billetera y lo compraba. Así pasaba con las hojas A4, por ejemplo. Era muy generoso.
"Es un alivio que hayan atrapado al presunto asesino. Pero a Ariel no nos lo devuelve nadie, esa es la realidad".
¿Cómo es la situación desde la detención del acusado?
Con la detención de Javier Pino cambió totalmente el panorama. Mi hermano va a poder descansar en paz. Eso es lo que queríamos.
Los vecinos de El Galpón se acercan constantemente a ustedes...
Sí, no dejan de manifestar muestras de apoyo y afecto hacia mi familia. Nos abrazan. Ellos nos dicen "¿vieron que iba a aparecer el culpable?".
¿Tenés expectativas sobre un procesamiento del presunto homicida y juicio?
Hasta que no se saquen todos los datos no tengo expectativas. Voy a esperar.
¿Qué supiste de los policías que habían sido detenidos por el caso?
Por ahora no sé nada de ellos, que fueron los primeros detenidos. El lunes me voy a interiorizar sobre eso.
Entiendo que ellos habían quedado al margen de la situación por la búsqueda de Pino.
¿Cómo viven la situación tus padres?
Mi padre la está remando. Para mi mamá es durísimo vivir la ausencia de mi hermano pero yo le doy gracias a Dios porque todo podría haber sido peor. El día que supimos que mataron a Ariel fue terrible. Era para pensar lo peor. Podríamos haber caído en depresión profunda. A veces no encuentro explicación de dónde saco tanta fuerza para mantener a mi familia de pie. Cada vez que alguien viene a preguntar por la causa mis padres prefieren no hablar porque se ponen mal.
Yo salgo y soy el que habla a veces porque sé que muchos quieren ayudarnos y que esto se esclarezca y haya justicia. No queda otra que seguir adelante.
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juan carlos lopez
juan carlos lopez · Hace 13 meses

Ojala sea el asecino que buscaban, desde ya esmun hdmp , ya tiene causas de matar gente, que se pudra en la carcel


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