Chicoana, tradicional e histórico pueblo ubicado a 47 kilómetros de la capital, tiene fuertes proyectos de desarrollo mientras se distingue como uno de los más ordenados en un contexto de conflictos que sufren localidades vecinas del Valle de Lerma.
Para el intendente, Esteban Sergio Ivetich, no hay secretos. Una administración ordenada, equilibrio en el plantel del personal municipal y la generación de trabajo, son las claves que sigue en su tercer mandato como jefe comunal.

¿Cuál es el sistema que aplicó para evitar desfasajes financieros, aún con menos coparticipación?
El primer día del mes pagamos completamente los sueldos a los 140 empleados, entre ellos 20 que trabajan sobre el mantenimiento de la ruta provincial 33 según un acuerdo que hicimos con la Provincia. Si bien el tema hoy está candente, la baja en la coparticipación no es nueva, sino estacional. Sucede todos los años y de a poco viene cuesta abajo y, aunque en Chicoana no hubo aumento de la planta de personal, es notorio que cada vez nos cuesta más cubrir los sueldos. Si la coparticipación viene atada a la actividad económica y esta a su vez va para abajo, no se correlaciona con los recursos.

Y el impacto se siente en el desenvolvimiento de la comuna...
Obviamente, porque los gastos de funcionamiento se incrementan: sostenimiento del parque automotor, combustible, arreglos salariales, electricidad, entre decenas de otras necesidades propias de cualquier municipio, nos muestran que cada vez es menor el margen que nos queda para equilibrar costos fijos y disponibilidad.

Sin embargo, en las municipalidades vecinas los conflictos son el eje central, a diferencia de Chicoana...
Las razones pueden ser diversas, pero los ingresos coparticipables no se condicen con la inflación que impacta sobre los costos fijos. Obviamente que, en este marco, si se incrementan esos costos fijos cada vez se tendrá menos margen y si tenés una estructura deficitaria, con el tiempo es previsible que empeore la situación. Durante 2015 las decisiones aquí fueron claras y estrictas, porque antes de los resultados electorales sabíamos que, fuera Macri o Scioli, el ajuste llegaría igual. Podrá discutirse el gradualismo, pero teníamos claro que el ajuste venía.

Los cambios que hasta ahora dispuso el Gobierno nacional, ¿le generan expectativas?

Esperamos que todos los movimientos económicos adoptados, como la exención del IVA en los alimentos básicos, el cambio en Ganancias, entre otras medidas con las que estoy completamente de acuerdo, lleguen de la mejor manera. En el último eslabón de la cadena, que somos los municipios, tenemos que esperar para ver cómo llega el "azote".

¿Es significativa la recaudación tributaria, teniendo en cuenta establecimientos rurales de la zona?
En estos últimos tiempos fuimos haciendo modificaciones tributarias que no se hacían desde 2008, para adecuarnos a la realidad. Cuando llegué a la comuna, el impuesto por alumbrado y limpieza era de $2,50; ahora es de $45. En esta época del año nos ayudan los pagos anuales y nos permiten generar ingresos para completar sueldos y aguantar los meses de menor coparticipación, que se prolonga hasta abril.
Chicoana tiene casi 10 mil habitantes, el pueblo central concentra un 48% de la población y el 52% restante se distribuye en 20 parajes desde la Piedra del Molino hasta el dique Cabra Corral y desde Osma hasta el río Rosario.

Pese al contexto, está a pocos meses de inaugurar un frigorífico modelo en el pueblo.
En 2012 comenzamos a trabajar en conjunto con la Provincia en inversiones en la planta de tratamiento de efluentes y en el matadero, no como un establecimiento tradicional sino como un frigorífico para ganado mayor y menor, porque incluirá cerdos, caprinos y ovinos. Estamos a dos meses de concluirlo y el espíritu de instalarlo tiene dos aristas: impulsar el desarrollo económico en la región, y la segunda es generar recursos genuinos. Para crecer hay que crear recursos y en nuestro caso, al no poder buscar más impuestos en una población dispersa y de bajos ingresos, se imponen estrategias que salgan desde el Estado. Esto tiene un doble beneficio: origina empleo directo e indirecto y obtiene recursos propios.

¿Qué cantidad de personas se sumarán a este emprendimiento?
En la primera etapa serán 20 en forma directa, con un potencial muy grande. Solo basta pensar que se reactivarán los criaderos de cerdos, cabras y ni hablar del ganado vacuno, teniendo en cuenta que Chicoana tiene una zona de feedlot (corrales de engorde) importante.

¿Qué inversión significó y cómo se financió?
Estamos superando los 5 millones de pesos y se financió, una primera parte. con fondos de la Secretaría de Asuntos Agrarios. El resto fue con fondos de la soja, donde incluí los de los años 2013 a 2015.
Esto fue una visión y decisión: con ese dinero podría haber apuntado a sacarle ganancias, o hacer pavimento u otras obras, pero creo que esta inversión es lo más importante que quedará para el municipio.

Es de suponer que un frigorífico de este nivel se proyectará más allá del Valle de Lerma...
Exacto, y es tan así que creamos la Secretaría de Agricultura y Producción para trabajar, desde ahora, una tercera etapa de desarrollo económico y fomento. Miramos a los pequeños productores de la quebrada y buscamos que formalicen su situación y puedan vender tranquilamente sus animales. Eso forma parte de la creación de fuentes de trabajo en forma legal. Esto seguramente se logrará en el mediano plazo. Por gestiones ante el Ministerio de Trabajo de la Nación tendremos unos 600 mil pesos para aplicar a la mano de obra. Y mientras estamos en los últimos detalles de electricidad, pintura, corrales y más, comenzamos con los trámites de habilitación e inscripción a nivel provincial previa matrícula y luego los matarifes podrán inscribirse también. Creo que junio será el mes clave para inaugurarlo.

¿Y el sector privado?
Acá no hay más discurso que salir con trabajo. A la gente hay que darle ocupación para que tenga capacidad de desarrollo y en esto necesitamos el compromiso de participación de los privados para acompañarnos. Estoy seguro de que el frigorífico solucionará la demanda de muchos productores; no es una competencia, sino una solución, porque hoy importamos aproximadamente un 40% de cerdo de otras provincias. El potencial es enorme y primero cubriremos nuestro propio consumo para luego reagruparnos y pensar en exportar. No estamos lejos y será tema de discusión más adelante.

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