La agenda económica del país es hoy "agria" y por unos meses seguiremos conviviendo con una actividad fría, que transita una cadena de ajustes cuyos beneficios llegarán con rezago. Pero también la agenda económica contiene todos los temas, que es lo más importante considerando que no estaban dadas las condiciones para el crecimiento ni el desarrollo.
En cada renglón de esa agenda hay distintos grados de avance, y así como se liberó el mercado cambiario y la salida del default se está consumando, las señales fiscales sobre cómo se va a corregir un déficit de 7 puntos del PBI no tienen la contundencia vista en otros temas.
Volver a tener el financiamiento externo es el dato con mayores ramificaciones e implicancias para pensar que nuestra economía puede ordenarse y reactivar. En breve, la Argentina dejará de estar en default y será comparable con otras economías de la región cuya deuda rinde menos que lo que aceptaremos para colocar nuestros nuevos bonos.
El grueso de esa emisión pagará el acuerdo con los holdouts, y un adicional irá a financiar el gasto corriente, bajando la necesidad de que el Banco Central imprima para financiar el déficit. Propender a desactivar el circuito del déficit fiscal financiado con emisión monetaria solo es pensable a partir de este hecho.
Es a partir de aquí que, complementando con otras políticas y ganando la reputación de no apartarse del camino "ordenador" del plan económico, se podrá mitigar en el tiempo la carrera inflación/tipo de cambio, poner la emisión monetaria en niveles normales, desplomar la tasa de interés y encarar una etapa de crecimiento.
El desenlace reactivador no es para este año, pero frente a uno de los hechos más destacados del temario económico se destacan algunas expectativas que se leen como implícitas en el mercado de bonos.
El dólar: aún cuando a corto plazo la oferta excedente de divisas presiona a la baja, habrá una devaluación del tipo de cambio a futuro. Esto resulta consistente con que en presencia de inercia inflacionaria el dólar necesitará devaluarse para mantener su competitividad: para fin de año el mercado mostrará un nivel de 17,30 pesos.
Las tasas: la caída en la prima de riesgo para acercarnos a países comparables, marca un camino bajista. Desactivar la interdependencia entre emisión y déficit hará caer las tasas en pesos al reducirse el componente de inflación. El mercado está operando con una inflación esperada un poco por encima del 20% hacia fin de año.

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