La repentina evacuación de algunos efectivos de salud que cumplían funciones en el hospital San Bernardo puso en alerta a los trabajadores del establecimiento. El murmullo impaciente trajo reminiscencias de lo ocurrido en julio de 2013, cuando una fuga de gas trajo aparejados daños a 12 personas.
La evacuación de las 20 personas que se encontraban en la parte de limpieza de instrumentos quirúrgicos del quirófano central tuvo tres versiones: una oficial y dos extraoficiales. La oficial es que hubo una mezcla entre un desengrasante y un clorado (lavandina), y las extraoficiales son que se produjo un cortocircuito y que nuevamente se habría tratado de una fisura de conductos de gas.
Desde el Ministerio de Salud Pública le dijeron a El Tribuno que no se avanzará en investigaciones para dilucidar el asunto ya que no hubo daños, ni humanos ni materiales. Además, argumentaron que por tratarse de una institución administrada con la modalidad de autogestión, la cartera gubernamental no tiene potestad para intervenir.
Las diferentes voces coinciden en que alrededor de las 11 de ayer, un intenso vapor colmó un sector del quirófano principal, situado en el primer piso del edificio. La nubosidad no ingresó en las salas de operaciones, por lo que las intervenciones no fueron interrumpidas, aunque se procedió a evacuar a los trabajadores que estaban allí. El vapor demoró en disiparse porque el quirófano no tiene ventilaciones.

Versión oficial

Cuando los medios de comunicación se agolparon en el ingreso del nosocomio, el jefe de Seguridad de la institución, Juan Falla, se presentó en el umbral de ingreso y dio la información oficial del hospital. "Accidentalmente, se mezcló un desengrasante y un clorado, pero ya está todo controlado", indicó.
Falla afirmó, además, que la situación ocurrió en una zona subalterna del quirófano principal, y que por ello no hubo que interrumpir las intervenciones quirúrgicas que se ejecutaban en esos momentos. Por protocolo, se evacuó la zona y se improvisaron formas de ventilación para disipar la espesa bruma.

Primera versión extraoficial

Desde el Ministerio de Salud Pública se comunicaron con este medio y aseguraron que la gerencia del hospital San Bernardo les había confirmado que lo ocurrido en el quirófano fue un cortocircuito. Según dijeron, el propio gerente, Ramón Albeza, les dijo que no hubo mezcla de fluidos, ni derrame ni fuga de gas.
El Tribuno intentó corroborar dicha información con el área de prensa del nosocomio, pero no tuvo éxito. Este relato contradice lo dicho por Falla, quien tomó la voz cantante del San Bernardo y emitió el testimonio oficial de lo sucedido. Desde el hospital se afirmó que hubo una mezcla de dos fluidos, mientras que desde el Ministerio de Salud aseguraron que la gerencia informó un cortocircuito.

Otra versión extraoficial

Trabajadores de la institución propagaron otra versión de los hechos: se habría tratado de una nueva fuga de gas, al igual que en 2013. Al tiempo que el jefe de Seguridad daba la narración oficial ante los medios, algunos trabajadores lo desmentían aseverando que se intentaba ocultar lo peligroso que fue el accidente.
"No hubo heridos y por eso pudieron decir que se mezcló lavandina con detergente, pero lo cierto es que fue otra fuga de gas y que podría haber tenido consecuencias graves", expresaron en las inmediaciones del establecimiento público de salud. Agregaron: "Semejante cantidad de humo no se podría haber generado solo con lavandina y detergente, hubo otro elemento que no se está difundiendo". Dicha versión no se confirmó y quienes la arrojaron no pudieron puntualizar qué tipo de gas o sustancia habría sido la de la pérdida.

Operativo

Tras la evacuación, tomaron intervención los bomberos de la Provincia, los bomberos voluntarios, personal de Defensa Civil y de la Subsecretaría de Prevención y Emergencias del municipio.

Antecedente cercano

El 29 de julio de 2013, una fuga de gas en el sector de esterilización complicó la situación de los trabajadores del centro asistencial. En aquella ocasión, 9 empleados quedaron en estado de observación y otros tres debieron ser internados durante algunas jornadas hasta que se normalizó su estado. Todos padecieron intoxicación, manifestada en síntomas como picazón, ardor, cefaleas, regurgitaciones y dolores de garganta.
La pérdida fue de óxido de etileno, un gas inodoro e incoloro, que es más pesado que el aire y por eso tiende a expandirse por el suelo. En aquel entonces no solo se evacuaron diferentes áreas del nosocomio sino que además se suspendieron las cirugías y otras tareas de la atención sanitaria. Si bien la pérdida solo afectó a la sala de esterilización, la medida fue preventiva por el alto grado de toxicidad del gas dispersado.
El por entonces gerente del hospital, Hugo Sarmiento Villa, no pudo establecer con precisión qué fue lo que causó la pérdida aunque, de manera poco clara, la atribuyó a un corte de agua que la institución sufrió la madrugada previa a la fuga de gas. Lo ambiguo fue que la máquina que contenía el óxido de etileno funcionaba de manera correcta y tenía menos de cinco años de antigedad, y que no tenía ninguna conexión con la red fluvial del edificio de asistencia médica.

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Sección Editorial

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