Como en el Sínodo del año pasado que abordó las nuevas situaciones familiares, los 270 padres sinodales serán llamados a votar cada párrafo de la 'Relatio Synodi', el texto final elaborado por una comisión especial y en el que con un trabajo minucioso se han incorporado al 'Instrumentum laboris' (el documento de base) las 1.355 'modos' (cambios) propuestos en estos días.
Según el portavoz del vaticano, Federico Lombardi, el borrador general cuenta con la 'satisfacción' de los padres sinodales, pero no se pueden descartar sorpresas a la hora de la votación como ocurrió el año pasado con temas en los que no se alcanzaron los dos tercios de aprobación de la asamblea sino una ligera mayoría.
En estos últimos días, el Vaticano y los participantes del Sínodo han reiterado que este documento es sólo una reflexión de los obispos que será entregada el papa, que es quien tiene la potestad de decidir, así como también autorizar su publicación.
Durante las entrevistas y documentos publicados en estas semanas, lo que está claro es que no existe una unanimidad de los obispos sobre el tema más espinoso de esta asamblea: el de conceder la comunión a los divorciados que se han vuelto a casar.
Se ha discutido de varias hipótesis para poder 'acoger' a estas personas sin cambiar la doctrina católica, pero parece prevalecer la idea de que sea el papa quien decida finalmente o que incluso se deje el tema para futuras reuniones.
Distintas posturas
Mientras que el grupo de obispos alemanes se muestran abiertos a estos cambios, otros ya han manifestado que la cuestión necesita una 'mayor estudio'. y que, por el momento, es mejor 'reafirmar la actual la disciplina de la Iglesia'.
En el resto de documento es seguro que se destacará la necesidad de una mayor preparación y seguimiento de las parejas al matrimonio para evitar el divorcio.
Otro capítulo que parece que desaparecerá o será poco abordado será el de los homosexuales.
En espera de los resultados, este Sínodo se recordará por el clima enrarecido que han creado noticias como la confesión de su homosexualidad del cura y miembro de la Congregación para la Doctrina de la Fe el polaco Krysztof Charamsa.
Así como la filtración de una carta con la supuesta firma de 13 cardenales dirigida al papa con acusaciones y críticas de cómo se desarrollaba el Sínodo.
Y por último, la noticia de que el papa tendría un tumor cerebral y que fue categóricamente desmentida por el Vaticano, pero que hizo que muchos representantes de la Iglesia hablasen de extrañas conjuras contra Francisco o intentos de manipulación del Sínodo.

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