Un sujeto que se encontraba en prisión procesado por femicidio murió en extrañas circunstancias en la madrugada de ayer en el penal de Tartagal.
Su cuerpo fue hallado sin vida en su celda, pendiendo de un pedazo de tela atado a su cuello y se sostenía de uno de los barrotes de la ventana.
El macabro hallazgo se produjo en las primeras horas de ayer y, según el alcaide mayor José Vargas, el hecho ocurrió a las 4.45. Sin embargo, la denuncia radicada por el mismo alcaide fue realizada recién a las 6.10 y a partir de allí la Justicia provincial tomó cartas en el asunto.
Dudas
En un principio se pensó en un suicidio pero después la autopsia sembró dudas y de inmediato se abrió una investigación interna, cuyo resultado se espera para las próximas horas.
Trascendió que el fiscal en turno ordenó la comparecencia en las próximas horas del compañero de celda, ya que el mismo, según el servicio penitenciario, no había advertido nada.
No hubo hasta ahora un comunicado oficial al respecto.
La acusación
Ramón Roberto Nieto en julio del 2014 habría asesinado a mazazos a su esposa Clara Noemí Ovando (47), hecho por el cual se hallaba procesado con prisión preventiva, pero no condenado.
Nieto en su momento había enviado una carta de puño y letra a nuestro matutino donde acusaba del crimen de su esposa a familiares de la misma y a amantes de éstos.
La investigación sobre el femicidio por el cual se hallaba privado de su libertad mostró aristas espeluznante, ya que Nieto había ocultado durante meses el lugar donde se hallaba su esposa.
Simuló haber sido abandonado por la mujer, de quien dijo incluso que se había enamorado de otra persona y que había viajado junto a ésta a la ciudad de Buenos Aires.
A las 4.45 de la madrugada de ayer, guardiacárceles de la Unidad Penitenciaria encontraron a Ramón Roberto Nieto pendiendo de un trapo que oficiaba de soga, anudado a las rejas de la ventana de la celda.
El alcaide Vargas aseguró en la comisaría 45 que se le practicaron tareas de reanimación pero no explicó por qué lo hallaron si su compañero de celda nunca denunció lo que estaba pasando en el interior de la misma. Los pormenores del hallazgo no fueron hechos públicos y se presume que los guardiacárceles fueron avisados por alguien sobre el deceso del femicida, porque a las 4.45 de la madrugada es hora en que los internos se encuentran encerrados a oscuras y entregados al descanso nocturno
A pesar de que a primera vista se sospechó que se trataba de un suicidio, las autoridades del penal abrieron una investigación interna a instancias de los informes que recibió el fiscal penal en turno, quien comenzó a trabajar varias horas después del suceso, porque la denuncia del mismo se realizó con bastante demora.

Pesaba sobre sí un femicidio de sesgo novelesco
Meses vivió con el cadáver de su esposa debajo de sus pies. La esposa del malogrado preso, Clara Noemi Ovando, estuvo en calidad de desaparecida desde julio hasta los primeros días de septiembre del 2014.
Fue encontrada bajo tierra, sepultada a una profundidad de un metro setenta, debajo de un piso de cemento en la cocina de su casa, en Embarcación. Ramón Roberto Nieto a través de denuncias falsas había desviado la investigación en su momento.
Se encontró el cadáver de la mujer junto a la totalidad de sus prendas de vestir. La autopsia determinó que los restos pertenecían a la mujer y la causa de su fallecimiento se debió a traumatismos de cráneo con múltiples fracturas en zona fronto parietal, en occipital derecho y maxilar superior.
La víctima se encontraba en posición fetal, con los pies y manos atadas, dentro de una bolsa.
Roberto Nieto había denunciado en sede de la Comisaría 43 la desaparición de su mujer, la cual, dijo, había viajado el 25 de julio hacia la provincia de Buenos Aires para estudios médicos.
Luego fue urdiendo su plan y dejó asentado que el 22 de agosto de ese año la mujer le envió un mensaje de texto expresándole que no regresaría, dejando unas cartas donde hacía referencia a la repartición de bienes y le brindaba incluso la clave bancaria para que opere en un cajero.
Aseguró que se había enterado por diversos mensajes de texto que provenían desde la provincia de Buenos Aires que su mujer había fallecido.
Hizo muchísimas exposiciones pero no logró nunca convencer a familiares de la mujer sobre la suerte de su esposa.
Ramón Roberto Nieto era oriundo de La Rioja y se había conocido con su víctima a través del chat. Poco después que la policía halló el cuerpo sin vida de Clara Ovando comenzó a investigar el pasado de Nieto, hallando entre sus antecedentes que años antes había sido abandonado también por su pareja de quien nunca más se tuvo noticias. Entre las excentricidades de la fábula que sostuvo durante meses está el haberse declarado heredero de la casa de su víctima, con una carta apócrifa de su fallecida esposa, escrita por su puño.

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Sección Editorial

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Alicia  Yañez
Alicia Yañez · Hace 10 meses

Qué buena noticia!!Una lacra menos

Maria Rosa ORTEGA
Maria Rosa ORTEGA · Hace 10 meses

Y BUENO ALGUIEN APLICO LA LEY DEL TALION " OJO POR OJO Y DIENTE POR DIENTE"

daniel cruz
daniel cruz · Hace 10 meses

Qué lástima que se murió este hijo de mil puta y no dijo nada de la otra mujer que desapareció. Estos putos no se la bancan en cana por las cagadas que se mandan.

Gerardo Roman
Gerardo Roman · Hace 10 meses

Habría "muerto" a su mujer???????


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