La Policía investiga si durante el fin de semana entraron a robar a una oficina de la Cámara Federal de Casación Penal, donde se tramitan expedientes sensibles para el poder político
Los colaboradores de la jueza Ana María Figueroa se encontraron con un ambiente desconocido cuando llegaron ayer a la mañana a su oficina de la planta baja de los tribunales de Comodoro Py. Había carpetas desordenadas, sillas fuera de lugar y una ventana abierta. La puesta en escena era muy distinta a la que habían dejado la tarde del viernes cuando cerraron el despacho para iniciar su fin de semana. La jueza de la Sala I de la Cámara de Casación Penal fue víctima de una extraña intromisión durante el fin de semana. De acuerdo a las primeras sospechas, creen que hubo personas que entraron a su oficina desde una ventana interna del edificio. El hecho fue denunciado y la investigación quedó a cargo del magistrado federal Sebastián Casanello, quien le ordenó a la Policía Científica que realice peritajes y le tomó declaración testimonial a Juan Pablo Mitchell, un empleado que asegura que le robaron un cuchillo.
El secretario de Cooperación con los Poderes Judiciales, Ministerios Públicos y Legislaturas, Darío Ruiz, se presentó en el edificio para comandar el operativo. Las autoridades intentan determinar si robaron expedientes de la oficina de la jueza.
El fuero federal, cuyas principales oficinas están en los tribunales de Comodoro Py 2002, en el barrio de Retiro, interviene en las causas más sensibles para el Gobierno y el poder político. Figueroa es la jueza que quedó envuelta en medio de la polémica por los votos sobre la constitucionalidad del Pacto con Irán.
Acusada por sus pares de tener vínculos con el Gobierno, la propia magistrada pidió ser excluida del caso, algo que fue aceptado la semana pasada en el mismo fallo que apartó a Juan Carlos Gemignani.

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